Qué olvidos deberían preocupar, cuáles no y cinco ejercicios para entrenar el cerebro y prevenir enfermedades

En un contexto en el que crece la expectativa de vida, la pregunta no es solamente cómo vivir más. Cada vez cobran más importancia las estrategias para que la cantidad de años esté acompañada de calidad. Es decir, que esos años sean aprovechados.
Uno de los grandes temores, además de perder autonomía física, está vinculado a la salud cognitiva.
Por eso, en el Día del Alzheimer, Camila Sánchez Salinas, licenciada en Psicología, especialista en Neuropsicología Clínica y autora del flamante libro Entrená tu cerebro. Estrategias y herramientas para cuidar tu mente y tu salud cognitiva (Aguilar), explica qué le sucede al cerebro cuando envejece, cómo saber cuándo debemos consultar por determinados olvidos o inconvenientes cognitivos, y cómo entrenar el cerebro para prevenir enfermedades y eventualmente ayudar a detener un deterioro inminente.
Habilidades que se pierden y se fortalecen
La primera pregunta que aparece es ¿Qué cambios son esperables, y qué cuestiones deberían preocuparnos respecto al cerebro con el paso del tiempo?
“El proceso de envejecimiento conlleva transformaciones estructurales, funcionales y neuroquímicas en el cerebro. Diversas investigaciones muestran que, con el paso de los años, el cerebro puede presentar una reducción gradual de su tamaño y de las conexiones entre neuronas”, dice en su libro.
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Y añade que dicha reducción afecta al hipocampo, región clave para el aprendizaje y la incorporación de nueva información, lo que posiblemente explique olvidos y demoras cognitivas que pueden aparecer con la edad.
Sin embargo, aclara, el cerebro reacciona ante estos cambios, poniendo en marcha “estrategias de compensación neuronal”, es decir, se activan circuitos alternativos para obtener resultados similares, con lo cual, si bien ciertas funciones cognitivas declinan, otras permanecen estables y pueden, incluso, mejorar.

Entre estas últimas encontramos la inteligencia cristalizada (conocimientos, habilidades y experiencias acumulados a lo largo de la vida), la memoria implícita (aprendizaje de movimientos y acciones, como andar en bicicleta), el lenguaje (la gramática y el vocabulario), y las habilidades visoespaciales simples (percepción de formas, distancias y ubicaciones de objetos).
Las que tienden a declinar, en cambio, son la inteligencia fluida (capacidad para resolver problemas nuevos, razonar y adaptarse a contextos cambiantes), la velocidad de procesamiento (rapidez con la que comprendemos y respondemos), la atención compleja (la atención dividida y la selectiva), la memoria episódica, y las funciones ejecutivas (guiar la conducta para alcanzar metas).
Fallas cognitivas: cuándo consultar
Ahora bien, ¿cómo saber si un olvido, o determinadas cuestiones que aparecen con la edad, es o no signo de que algo anda mal?
“Que no aparezca la palabra indicada, o un nombre, que después de un tiempito recuperamos, o ir a una habitación a buscar algo y no acordarse qué, son las cuestiones que llaman más la atención. En realidad, son cosas que se pueden dar a lo largo de toda la vida, pero a partir de los 60, 65 años, tal vez pueden ser más frecuentes”, reconoce Sánchez Salinas en diálogo con Clarín.

“Esto sucede porque cuando empezamos a envejecer, puede haber cambios en la velocidad de procesamiento. A medida que vamos creciendo, nos vamos poniendo de alguna manera más lentos en procesar información y responder frente a ella”, explica.
Para poder distinguir cuándo se trata de cambios normales y cuándo de cuestiones patológicas, indica que hay que prestar atención a dos cuestiones: cuánto afectan la calidad de vida, y lo que perciba no solo la persona, sino también el entorno.
Pero, además, pone ejemplos bien concretos para dimensionarlo: es esperable olvidar ocasionalmente las llaves o el celular y encontrarlos luego; mientras que perder objetos en lugares inusuales y olvidar el proceso (como que aparezca el control remoto en la heladera), es motivo de consulta.
Asimismo, no es lo mismo perderse ocasionalmente en un lugar nuevo, que desorientarse en lugares familiares que uno habitualmente frecuenta.
Tampoco es lo mismo no recordar una palabra, que una dificultad recurrente para seguir conversaciones o usar palabras incorrectas que confundan a los demás.
Reserva cognitiva y Alzheimer
La psicóloga explica que, más allá de la edad, la genética o el azar, la denominada reserva cognitiva adquiere un rol central.
Esta se ve fortalecida por una mayor cantidad de años de estudio, por el tipo de trabajo realizado (mejor si implica la resolución de problemas o el procesamiento de información compleja), la preeminencia de actividades cognitivamente estimulantes (como leer, aprender nuevos idiomas), participación social y realización de actividad física junto a un estilo de vida saludable (descanso, alimentación balanceada).
“Cuando es más robusta, el cerebro tiene más recursos para compensar los cambios propios de la edad y adaptarse, y lograr que la aparición de síntomas se retrase o sea más leve. En cambio, cuando es limitada, los signos de deterioro se manifiestan antes o con mayor impacto”, precisa.
En este contexto, menciona la enfermedad de Alzheimer como la causa más frecuente de demencia, “una enfermedad neurodegenerativa progresiva que produce cambios graduales en el funcionamiento cognitivo y neurobiológico”, más frecuente en mujeres.
Sánchez Salinas precisa que está asociada a la acumulación anormal de dos proteínas en el cerebro: la tau y la beta-amiloide, que interfieren en el normal funcionamiento de las neuronas. Uno de sus síntomas iniciales suele ser la dificultad para incorporar información nueva (memoria episódica), así como puede verse afectado el lenguaje, la orientación visoespacial y la capacidad de planificación y resolución de problemas.
Respecto a quienes podrían verse beneficiados luego de realizar estos ejercicios, la especialista dice que tanto personas que busquen prevenir, sumando un hábito dentro de la rutina para estimular y entrenar las funciones cognitivas, como quienes ya cuentan con un diagnóstico de deterioro cognitivo leve, o tal vez una demencia que recién está en sus inicios, con el objetivo de que el deterioro se enlentezca.
1. Memoria episódica verbal
Leé la siguiente lista de palabras e intentá recordarla.
TIP! Siempre es útil poder organizarla de alguna manera: en categorías, grupos, etc.
TORNILLO CIRUELA SERRUCHO FRAMBUESA RÚCULA ORÉGANO PINZA ESPINACA PIMIENTA TOMILLO MANDARINA LECHUGA
2. Memoria diferida
Marcá las que te acuerdes estaban en el ejercicio anterior. Hacé clic en las que correspondan.
3. Control atencional y
control inhibitorio
Leé los números en voz alta lo más rápido que puedas. Cuando veas el 1, decí 2 y viceversa: cuando veas un 2, decí 1. Si está subrayado, saltealo.
8 1 6 9 2 11 2 8 6 9 3 18 22 1 6 7 9 12 48 6 7 4 74 15 13 22 30 6 66 2 1 15 28 31 2 1 4 61 2 82 15 16 2 36 15 48 51 81 52 4 1 2 74 19 5 4 8 11 35 81 1 28 19 49 55 38 15 1 2 6 87 17 73 2 9 1 2 43 67 1 9 2 26 1 2 20 37 2 1 55 6 27 81 7 3 4 1 2 84 73 23 6 34 3 98 1 40 33 97 17 14 1 2 99 4 2 6 38 1 17 2 67 1 7 4 90 2 88 43 1 29 82 64 2 1 7 9 54 94 2 85 3 7 6 8 47 77 50 94 32 2 1 11 18 7 1 4 2 16 33 4 32 28 9 2 1 69 11 7 80 3 8 77 1 2 2 7 44 88 10 1 21 64 14 2 1 41 17 8 68 7 9 1 2 8 6 8 1 18 22
Lo que se tiene que leer:
8 - 2 - 6 - 9 - 1 - 11 - 8 - 6 - 9 - 3 - 22 - 2 - 6 - 7 - 9 - 12 - 48 4 - 74 - 15 - 22 - 30 - 6 - 66 - 1 - 15 - 28 - 31 - 1 - 2 - 61 - 2 - 82 15 - 1 - 36 - 15 - 48 - 81 - 52 - 4 - 2 - 1 - 74 - 5 - 4 - 8 - 11 - 35 2 - 28 - 19 - 55 - 38 - 15 - 2 - 1 - 87 - 17 - 73 - 1 - 9 - 2 - 1 - 67 - 2 1 - 26 - 2 - 1 - 20 - 37 - 2 - 55 - 6 - 27 - 7 - 3 - 4 - 2 - 1 - 84 23 - 6 - 3 - 98 - 2 - 40 - 33 - 97 - 14 - 2 - 1 - 99 - 4 - 1 - 38 - 2 - 17 67 - 2 - 7 - 4 - 90 - 88 - 43 - 2 - 29 - 82 - 64 - 2 - 7 - 9 - 54 - 1 85 - 3 - 6 - 8 - 47 - 77 - 50 - 32 - 1 - 2 - 11 - 18 - 7 - 2 - 1 - 16 - 33 4 - 32 - 28 - 9 - 2 - 69 - 11 - 7 - 80 - 3 - 8 - 2 - 1 - 1 - 7 - 44 - 88
4. Atención selectiva y
velocidad de procesamiento
En el texto hay 14 errores de ortografía o de tipeo. Tratá de encontrar la mayor cantidad en el menor tiempo posible. Hacé click en las palabras con errores.
TIP! Para trabajar la agilidad, proponete un tiempo para resolverlo. Hacé clic en el cronómetro y completalo en 3 minutos.
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Dormir bien es fundamental para el funcionaminto del cerebro. Durante el sueño, el cerebro procesa informasion y consolida recuerdos que se adquirieron durante el día.
Diversas investigasiones indican que dormir entre siete y ocho horas favorese la atención, la memoria y el aprendisaje. Además, el descanso adecuaddo ayuda a regular el estado de anímo y a mantener un buen nivel de energía durante la jornada.
Por este motivo, muchos especialístas recomiendan mantener horarios de sueño regulares y evitar el uso de pantayos antes de acostarce. También sugieren crear un ambiente tranquilo, con poca lúz y sin ruidos que puedan interumpir el descanso.
Dormir bien no solo ayuda a sentirse mejór al día siguiente, sino que también contribuye al buen funcionamiento de la memoria y de otras capasidades cognitivas.
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5. Lenguaje
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