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Monday, September 14, 2026

Alexander Zverev le ganó a Ben Shelton la final del US Open y sumó otro capítulo a su consagratorio 2026

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Alexander Zverev esperó mucho más de lo que imaginaba. Esperó mientras Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic se repartían lo mejor del tenis. Esperó cuando esa generación comenzó a despedirse y aparecieron Carlos Alcaraz y Jannik Sinner para ocupar el lugar que alguna vez pareció reservado para él. Esperó después de perder tres finales de Grand Slam y de romperse el tobillo cuando perseguía otra. Hasta que dejó de esperar. A los 29 años, el alemán vive la mejor temporada de su carrera y este domingo sumó otro capítulo enorme al conquistar el US Open tras derrotar al estadounidense Ben Shelton por 6-3, 7-6 (7-2), 5-7 y 6-2, después de tres horas y 33 minutos, en la final del Arthur Ashe.

Nueva York tenía además una cuenta pendiente con él. Allí había disputado en 2020 su primera final de Grand Slam y había quedado a centímetros de la gloria: estuvo dos sets arriba frente a Dominic Thiem antes de perder en cinco. Después caerían las finales de Roland Garros 2024 ante Alcaraz y del Australian Open 2025 contra Sinner. Tres oportunidades, tres derrotas. Hasta que este año rompió la barrera en Roland Garros y, apenas tres meses después, confirmó que aquello no había sido una excepción.

— ESPN Tenis (@ESPNtenis) September 13, 2026

“Llevábamos 30 años sin ganar un título de Grand Slam y ahora hemos ganado dos en un plazo de tres meses. Creo que Dios ha visto lo duro que trabajamos, cuánto sufrimos y cuánto dolor atravesamos. Creo que 2026 es el resultado de todos los años anteriores”, le dijo Zverev a su equipo durante la ceremonia de premiación.

Es que, ante Shelton jugó como alguien que aprendió de aquellas cicatrices. Zverev quebró en el primer game de la final y desde entonces prácticamente no le ofreció resquicios al estadounidense. Volvió a romper en el noveno para llevarse el primer set por 6-3 y en el segundo, mucho más equilibrado, volvió a mostrar su mejor versión cuando más importaba: dominó el tie break por 7-2 y quedó a apenas un parcial del título.

Zverev dejó atrás el fantasma de la final de US Open perdida contra Thiem en 2020. Foto: EFE/EPA/JUSTIN LANE

Pero Shelton se negó a entregar la final. Habían pasado dos horas y 17 minutos cuando consiguió su primer break point de todo el partido. Zverev lo levantó, sostuvo su servicio e igualó 3-3, aunque el estadounidense siguió insistiendo hasta encontrar finalmente una grieta. Quebró por primera vez en el duodécimo game y se llevó el tercer parcial por 7-5 para estirar una definición que hasta entonces parecía encaminada hacia una resolución en sets corridos.

La reacción, sin embargo, duró poco. Zverev volvió a tomar el control en el cuarto set y encaminó definitivamente el triunfo con dos quiebres de servicio. Recuperó la solidez que había mostrado durante buena parte de la final, volvió a reducir al mínimo las oportunidades de Shelton y se escapó en el marcador hasta cerrar el parcial por 6-2.

El último punto dejó además una imagen particular. Zverev estaba tan concentrado que tardó unos instantes en advertir que el partido había terminado. Cuando comprendió que finalmente era campeón del US Open, llegó el festejo y la descarga después de tantos años de búsqueda. Poco más tarde, durante la ceremonia de premiación, recibió el trofeo de manos de Jimmy Connors, una de las grandes leyendas del tenis estadounidense y cinco veces campeón en Nueva York.

Foto: AP Photo/Adam Hunger.

La conquista corona una temporada extraordinaria. Zverev llegó a las semifinales de los cuatro Grand Slam de 2026, fue campeón en Roland Garros, finalista en Wimbledon y encontró en Nueva York su segundo major. Aprovechó también un año irregular para los dos hombres que habían comenzado a monopolizar el circuito: las lesiones y los altibajos de Sinner y Alcaraz abrieron espacios y esta vez el alemán tuvo la jerarquía necesaria para ocuparlos.

Porque Zverev pertenece a una generación extraña. Cuando apareció, con apenas 20 años, parecía destinado a gobernar el tenis después del Big Three. Ganó grandes títulos muy joven, llegó al número dos del mundo, conquistó dos ATP Finals, siete Masters 1000 y el oro olímpico de Tokio. Incluso derrotó a Federer, Nadal y Djokovic. Pero cada vez que buscaba el trofeo que separa a los grandes jugadores de los campeones de Grand Slam encontraba algún obstáculo.

Su historia con el tenis había comenzado mucho antes. Nació en Hamburgo en 1997 en una familia que prácticamente vivía dentro de una cancha. Sus padres, Alexander e Irina, habían sido tenistas profesionales en la Unión Soviética; su hermano Mischa, diez años mayor, también llegó al circuito. Sascha empezó a jugar a los cinco años y su padre recuerda que de chico lloraba cuando terminaban los entrenamientos porque quería seguir pegándole a la pelota. Federer era su ídolo: consiguió su autógrafo cuando tenía cinco años y todavía conserva en su habitación de infancia una fotografía que se tomó con el suizo en Halle cuando tenía 11.

Foto: EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH.

También tuvo que atravesar obstáculos lejos de los resultados. Fue diagnosticado con diabetes tipo 1 cuando tenía cuatro años y durante mucho tiempo mantuvo la enfermedad fuera de la exposición pública -este domingo, ante Shelton, se midió dos veces el nivel de azúcar y hasta se aplicó una dosis en un descanso-. Nada comparado con lo que le pasó en Roland Garros 2022: en plena semifinal contra Nadal, se destrozó los ligamentos del tobillo derecho y debió abandonar la cancha en silla de ruedas. Estuvo siete meses sin competir y llegó a preguntarse si alguna vez volvería a jugar al mismo nivel.

Regresó. Y cuatro años después, precisamente en París, levantó finalmente su primer Grand Slam. Ahora Nueva York terminó de cambiar el significado de su carrera. Zverev ya no es aquel enorme jugador al que siempre le faltaba algo ni el integrante de una generación olvidada entre el Big Three y el dominio de Sinner y Alcaraz. Con dos majors en una misma temporada, empezó a construir su propio lugar en la historia.

También en la del tenis alemán. Zverev es apenas el tercer alemán campeón de Grand Slam masculino en la Era Abierta, detrás de Michael Stich, ganador de Wimbledon 1991, y del incomparable Boris Becker, dueño de seis majors. Con su segunda corona quedó ahora únicamente por detrás de Becker entre los varones de su país.

Ben Shelton no pudo romper con la sequía norteamericana en su propio torneo. Foto: AP Photo/Kirsty Wigglesworth.

El triunfo tuvo además una recompensa económica récord: el campeón se llevó 5,5 millones de dólares, el premio más alto entregado hasta ahora a un ganador individual de un torneo de tenis.

Del otro lado quedó Shelton y también una espera que se hace cada vez más pesada para el tenis estadounidense. El último hombre de ese país que ganó un Grand Slam sigue siendo Andy Roddick, campeón precisamente en Nueva York en 2003, cuando derrotó a Juan Carlos Ferrero. Pasaron 23 años y ni siquiera jugar en casa pudo terminar con la sequía.

Este domingo, después de ganar, se vinieron decenas, miles de recuerdos a la cabeza del alemán. Y cuando llegó el momento del discurso antes de recibir el trofeo, Zverev dio la talla y emocionó a todos. “Quiero agradecer a una persona que nunca mira mis partidos, pero es la más importante en mi carrera y en mi vida en general -introdujo el tema-. “Cuando a tu hijo de 4 años le diagnostican diabetes y los médicos te dicen que su vida y el deporte van a estar sumamente limitados, se necesita una madre muy fuerte para salir de ahí y decir: ‘Mi hijo será lo que él quiera ser. Si quiere ser tenista, será tenista; si quiere hacer otra cosa, la hará, pero esta enfermedad no nos va a definir’”.

Y cerró: “Estoy feliz de que hayamos salido adelante y de estar logrando todo esto ahora. Mi madre es la persona más importante y más fuerte que conozco, porque se necesita una mujer increíblemente fuerte para hacer lo que ella hizo”.

Las emotivas palabras de Alexander Zverev dedicadas a su madre tras consagrarse campeón del US Open:

🗣️ "Quiero agradecer a una persona más que en realidad nunca mira mis partidos, pero es la persona más importante en mi carrera y en mi vida en general".

🗣️ "Cuando a tu hijo de…

— Tiempo De Tenis (@Tiempodetenis1) September 13, 2026

Zverev sabe perfectamente de esperas. Necesitó casi una década en la elite para empezar a cobrar las mayores recompensas. Y acaso por eso este US Open tenga un sabor especial: seis años después de marcharse del Arthur Ashe preguntándose cómo se le había escapado un Grand Slam que parecía suyo, volvió al mismo escenario para comprobar cuánto puede cambiar una carrera cuando alguien aprende a esperar su momento.

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