La estrella que amó sin prejuicios: fue amante, tuvo una relación abierta y también una pareja que duró más de veinte años

Es considerada una rebelde porque nunca siguió las reglas de la industria de Hollywood. Ella asegura que también se siente bien lejos de los reflectores, quizás porque su infancia estuvo marcada por las mudanzas familiares y por una sensibilidad que, con el tiempo, encontraría refugio en el arte. “Nunca tuve una personalidad alegre. Nunca fui extrovertida. Soy una persona solitaria. Así que esas son áreas de la psiquis humana que me gusta explorar, probablemente en un intento subconsciente de comprender mi propio lugar en el mundo. No fue fácil; a veces fue mi propio horror”, contó en una entrevista. Jessica Lange nació el 20 de abril de 1949 en Cloquet, una pequeña ciudad de Minnesota. Su padre trabajaba como vendedor ambulante y su madre era ama de casa.
Estudió Arte en la Universidad de Minnesota y se fue a Europa, donde se formó en fotografía, teatro y danza. Allí conoció al fotógrafo español Paco Grande. Él tenía 26 años y ella 19, y juntos viajaron en moto por Málaga, Barcelona, Asturias y Madrid, donde vivieron un tiempo. Luego se fueron a Ámsterdam y París, donde atravesaron el intenso Mayo Francés del 68 y se casaron dos años después. Pero Lange se cansó de ese estilo de vida y se separó, sin preocuparse por el divorcio hasta 1982. “Para mí fue una época apasionante. Era la primera vez que salía de Estados Unidos, y toda mi juventud está ligada a esa época… Sentíamos gran curiosidad por descubrir el mundo”.
LA NOVIA DE KING KONG Y MUCHO MÁS
Volvió a Nueva York para estudiar clases de interpretación mientras se ganaba la vida como moza y modelo, hasta que le llegó la oportunidad de su vida: un casting para hacer la chica que enamoraba a King Kong. La actriz recordó en una entrevista la reacción del director Dino De Laurentiis cuando se presentó a la prueba. “Casi no me hicieron la prueba porque no les gustaba mi aspecto… Acababa de regresar de París, era piel y huesos. Recuerdo que cuando entré a la audición, pude ver a todas las chicas, un mar de bellezas rubias clásicas de California, y yo no era una de ellas. Hice una escena para la cámara y el segundo director de publicidad llamó al primero y le dijo: ‘Deberías venir a ver a esta chica’. Luego llamaron a Dino. Cuando salí, ya me habían dado el papel”.
La película fue un éxito de taquilla, pero la crítica no fue precisamente generosa con ella, y durante un tiempo Jessica quedó asociada a la imagen de la bella ingenua de Hollywood. Pero ella supo cómo torcer esas miradas. En 1979, Bob Fosse la convocó para su película más autobiográfica, All that Jazz. Jessica encarnó a Angelique, el ángel de la muerte, una seductora vamp vestida de tul blanco. Director y actriz quedaron enredados en una relación de amantes, ya que ambos estaban en pareja. En 1976, Lange había conocido al bailarín ruso Mikhail Baryshnikov y mantenían una pareja abierta.
En 1981 se convirtieron en padres de Aleksandra “Shura” Lange Baryshnikov. En 1982 la pareja llegó a su fin. Ese mismo año se consagró como mito erótico en El cartero siempre llama dos veces. El estreno de Frances, la desgarradora película sobre la actriz Frances Farmer, fue el verdadero punto de inflexión en su carrera y con Tootsie terminó de ganarse el corazón del público. Por ambos films fue nominada al Óscar, pero ganó el de Mejor Actriz de Reparto por la comedia que hizo junto a Dustin Hoffman.
Mientras su carrera pasaba por un gran momento, su vida sentimental entraba en una etapa decisiva. A comienzos de los años 80 conoció al dramaturgo y actor Sam Shepard. Él estaba casado y tenía dos hijos. “Cuando estábamos juntos nos emborrachábamos, nos peleábamos… No quería seguir así y dejamos de hablar. Luego, a través de unos amigos, nos volvimos a poner en contacto y eso fue todo. Dejó a su mujer. Yo estaba en Iowa haciendo la preproducción para Country [película en la que trabajaron juntos], así que quedamos allí y viajamos hasta Nuevo México, donde nos instalamos”, contó la actriz sobre el inicio de su apasionada relación.
Vivieron más de 20 años juntos y tuvieron dos hijos, Hannah Jane (1986) y Samuel Walker (1987). En 2009 se separaron, y la prensa aseguró que el desgaste estuvo marcado por el carácter complejo del actor y sus excesos con el alcohol. Shepard murió en 2017, a los 73 años, víctima de esclerosis lateral amiotrófica. Lange quedó profundamente afectada por su muerte y nunca más volvió a formar pareja.
Durante los 90 trabajó con grandes directores y algunos más alternativos, aunque igual de prestigiosos. Esa irregularidad, lejos de perjudicarla a largo plazo, terminó formando parte de su leyenda. Después de cumplir 60 años, cuando muchas actrices de Hollywood comienzan a recibir menos oportunidades, Lange encontró un nuevo territorio: la televisión. Y allí se reinventó.
En 2012, Ryan Murphy la convocó para American Horror Story, y volvió a recibir premios, reconocimiento y una legión de nuevos fans. En medio de una segunda luna de miel con Hollywood, Lange se reencontró con un viejo amor: la fotografía. Publicó libros y realizó exposiciones, especialmente vinculadas con Estados Unidos y México.
Sus hijos también construyeron sus propios caminos. Aleksandra es bailarina y coreógrafa, y mamá de Adah e Ilse Bryan. La actriz es muy cercana a ellas e incluso escribió un libro infantil inspirado y dedicado a sus nietas. Hannah se dedicó a la fotografía y las artes, y Samuel toca el violín, la guitarra, el banjo y la armónica en la banda The Down Hill Struggler.
En varias ocasiones, Jessica mencionó que a los 77 años piensa en su retiro. “Estoy llegando al final de la actuación. Tengo una lista: otra producción teatral, tal vez una o dos películas más... y eso es todo para mí, porque creo que es suficiente”.
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