Lamine sabe por qué es el mejor del mundo
Lamine Yamal no solo habla en el campo. Fuera de él, cuando puede argumentar largo y tendido, como en la entrevista con Jorge Valdano, también deja a todos con la boca abierta. Escuchándole uno se da cuenta de que nada de lo que pasa en el campo sale por casualidad. Todo está pensado, todo tiene un porqué y, menos en los contragolpes, donde da rienda suelta a la imaginación, todo lo tiene barruntado. Ya antes de recibir el balón. Tiene decidido, y estudiado, desde la primera jugada del partido, si se irá del defensa por dentro o por fuera, a qué palo ejecutará el primer disparo e, incluso, cuándo y por qué va a tirar un caño al lateral que tiene pegado a él. Lamine Yamal irrumpió liderando la España campeona de la Eurocopa a los 17 años, a los 18 fue Balón de plata por detrás de Dembélé y a los 19 ya tiene un Mundial. No le duelen prendas en reconocer que él esperaba más de él en la Copa del Mundo y por eso tiene ansias de jugar ya el próximo en 2030. Pero también sabe, que, en el gol de Ferran, si Porro pudo centrar solo fue porque él arrastró a dos defensas argentinos.

Él, que alucinó con Messi, que tuvo a Neymar como ídolo y que se entiende con Fermín mejor que con ningún otro, sabe que hoy los dos mejores del mundo actual son él y Mbappé. Y es tan futbolero que le gusta ver los partidos del Betis y el Villarreal, mira todos los encuentros de la Premier, el PSG solo en la Champions y el Bayern de Múnich, en cambio, nunca.
Se sabe tan superior y tiene tanta ambición y el punto necesario de chulería para marcar una época en el mundo del fútbol. En el Barça hemos descubierto, en los últimos años, que cuando él quiere gana un partido con dos jugadas. No es un farol. En ocho partidos, ocho goles y 6 asistencias. Y sigue agrandando la leyenda.
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