El pedido de Horacio Bastit, DT de Regatas Lima, para la Liga Peruana de Vóley 2026-27: “En los torneos europeos se hace”

El técnico de Regatas Lima, Horacio Bastit, lanzó un reclamo directo a la Federación Peruana de Vóley: la Liga Peruana de Vóley necesita al menos diez partidos adicionales por temporada. El entrenador comparó la realidad local con ligas europeas de nivel similar y concluyó que la diferencia en volumen de juego perjudica económica y deportivamente a los clubes del país.
La solución, según Bastit, no pasa por incorporar más equipos al torneo, sino por diseñar una competencia extra —una copa, cuadrangulares previos o un torneo intermedio— que eleve la cantidad de encuentros y amplíe la exposición televisiva de los clubes.
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Bastit tomó como punto de comparación a ligas europeas que, según él, se asemejan en nivel y estructura a la peruana. Francia, Grecia, Hungría, República Checa y Rumania fueron sus referencias. En todas ellas, los equipos disputan entre 40 y 45 partidos por temporada. En el Perú, ese número no supera los 25 encuentros en condiciones normales.
El entrenador reconoció que hay una excepción parcial: los clubes que participan en torneos internacionales suman entre cuatro y cinco partidos más a su calendario. Aun así, ese techo difícilmente supera los 30 encuentros. “Nos siguen faltando quince partidos”, señaló Bastit con precisión aritmética.
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Lo que más le llamó la atención al técnico es que la diferencia no se explica por el tiempo disponible. “Tenemos la misma cantidad de meses que los equipos europeos y ellos juegan quince partidos más”, afirmó. En otras palabras, el calendario peruano tiene espacio para más competencia; simplemente no existe el formato que lo ocupe.

Bastit no se limitó a señalar el problema: propuso alternativas. La más directa es la creación de una copa nacional exclusiva para los clubes de primera división. También mencionó la posibilidad de organizar cuadrangulares antes del inicio de la liga o torneos intermedios durante el transcurso del campeonato. Cualquiera de esas variantes, sostuvo, permitiría alcanzar los diez partidos adicionales que reclama.
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“La federación tendrá que buscar el formato, poner un sponsor, buscar la forma”, dijo el entrenador, y dejó en claro que la responsabilidad de diseñar esa estructura recae en el organismo rector del fútbol peruano. Bastit no descartó ninguna fórmula en particular: lo que importa, subrayó, es el resultado final. Que cada equipo pase de disputar 22 o 24 partidos a jugar 32. “Yo no tengo que jugar veinticuatro o veintidós partidos, yo tengo que jugar treinta y dos”, afirmó.
El argumento económico estuvo presente en su razonamiento. Las inversiones que realizan los clubes peruanos son, según Bastit, muy elevadas en relación con los ingresos que generan. Más partidos implican más transmisiones televisivas, mayor visibilidad y, en consecuencia, mayores posibilidades de recuperar lo invertido. “Una forma de que los clubes puedan amortizar esta inversión y puedan seguir haciendo mayor inversión es mayor cantidad de visualización en la televisión”, explicó.
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Ante la consulta de si la nueva competencia debería incluir a equipos de la segunda división, Bastit fue categórico: no. Y para fundamentar su postura recurrió al ejemplo del vóley argentino, donde los clubes de primera categoría afrontan simultáneamente varios torneos locales e internacionales sin necesidad de ampliar el universo de participantes.
En Argentina, explicó el técnico, los equipos disputan la Copa de la Liga, el torneo de la Liga y la Supercopa. Uno de esos certámenes concluye en diciembre, otro en enero —previo al inicio del Sudamericano—, y luego los clasificados se suman a la competencia continental. El resultado es un calendario que ronda los 40 partidos por temporada, con tres competencias locales y una internacional.
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“Tienen una competencia internacional y tres competencias locales. Por consiguiente, llegan a casi los cuarenta partidos. A nosotros nos están faltando diez. Tenemos que inventar otra competencia más”, resumió Bastit.
El planteo del entrenador de Regatas Lima apunta a un cambio estructural en la organización del fútbol peruano. No se trata de modificar la cantidad de participantes ni de alterar el formato del torneo principal, sino de crear un espacio competitivo adicional que llene el vacío que hoy existe en el calendario. La pelota, en este caso, queda en la cancha de la Federación Peruana de Vóley.
El entrenador de Regatas Lima reclama a la Federación Peruana de Fútbol una competencia adicional que eleve el calendario anual de los clubes y mejore sus ingresos por transmisiones televisivas (X: Toque Final)
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