Alcaraz, de llorar a la final de París: "No guardo un buen recuerdo de aquel partido, pero aprendí la lección"
Un Carlos Alcaraz de 18 años, querido en todo el planeta tenis por su eterna sonrisa y una genialidad asombrosa para un jugador de tan corta edad, se encuentra de repente en un ambiente totalmente diferente. Del cariño por la novedad a un infierno que pilla por sorpresa al inexperto deportista, que llora amargamente en la pista, sin entender nada.
Difícil gestionar tanta hostilidad para alguien que acaba de aterrizar en los profesionales, cuyo comportamiento ha sido exquisito. La grada de París Bercy no perdona contra el rival de un francés, y opta por apoyar a Hugo Gaston amedrentando a un chaval con gritos y abucheos.
Era 2021. Carlos Alcaraz ha tenido que esperar cinco años para tomarse su pequeña revancha personal con un torneo que se le ha dado mal hasta 2026, cuando se ha citado para la final de este domingo, a las 3 de la tarde, con el estadounidense Ben Shelton.
"No sabría explicar por qué no he tenido aquí buenos resultados, creo que he hecho buen tenis algunos años y he caído en primera ronda y es verdad que otras veces no he llegado al cien por cien. Sé que tendría un buen resultado tarde o temprano, y ha llegado", significó en el Masters 1000 ATP de París.
"Esta vez he llegado con más ambición y hambre, más fresco física y mentalmente", apunta sobre esos cinco meses de baja que ahora suponen no sufrir el desgaste habitual de estas fechas tardías del calendario ATP.
Además puede proclamar que "me encanta este ambiente", porque disfrutó con la grada en su remontada a Taylor Fritz. Se empapaó de la energía de una afición volcada con él. En un escenario diferente al de 2021, no por su cariz, también en sentido estricto.
La olla infernal de París-Bercy no es de tanta intensidad en la nueva sede. En 2025 el evento se desplazó a La Defénse, al ahora llamado Plenitude Arena.
Pero, sobre todo, Carlos Alcaraz tomó muy buena nota de aquel acoso que padeció en 2021. "No guardo un buen recuerdo de aquel partido, pero visto después fue un momento importante para mi carrera. Por primera vez sentía la presión exterior y aprendí una lección, que no hay que hacer caso al público, que hay que centrarse en uno mismo, en tu tenis y no dejar que el resto te afecte. De aquel partido aprendí mucho", significa el murciano.
Ya con miles de experiencias, siete títulos de Grand Slam. Una figura internacional contrastada. Que aprendió a aislarse del ruido que se genera fuera de su núcleo vital.
Su revancha puede ser completa si vence a su verdugo del últimos US Open, Ben Shelton, y levanta un trofeo que tan esquivo parecía, para Alcaraz y el tenis español, ya que solo David Ferrer figura en el palmarés de un evento que está celebrando su cuarenta aniversario.
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