Su invento para combatir los mosquitos continúa más vigente que nunca: a los 13 años descubrió la efectividad de la energía acústica generada bajo el agua

A los 13 años tenía la necesidad de una idea para la tradicional feria de ciencias, pero no dimensionó que 27 años después ese concepto seguiría siendo usado por la población. Michael Nyberg descubrió el poder de las ondas sonoras en un aspecto puntual, y construyó un dispositivo para combatir a los mosquitos y logró convertirlo en una tecnología patentada que marcaría el rumbo del negocio familiar.
En Connecticut, este adolescente se encargó de desarrollar un proyecto científico para investigar si el sonido podía matar las larvas de mosquito y descubrió que la energía acústica generada bajo el agua podía utilizarse contra estos insectos.
Larvasonic trascendió del ámbito del aula al obtener la patente estadounidense en 2001, cuando se nombra a Michael H. Nyberg y a Herbert J. Nyberg como inventores. Y describe el uso de la resonancia acústica o cavitación de un transductor subacuático para matar las larvas de mosquito. Al poco tiempo comenzaron a comercializar el dispositivo de 4.500 dólares y buscaron inversores para desarrollar un modelo más económico para los pequeños consumidores.
Su invento para una feria de ciencias sigue vigente casi tres décadas después
Con la ayuda de Jim Fitzgerald, entonces presidente y fundador de The Kildare Corporation en New London, el joven construyó el dispositivo que enviaba ondas sonoras de baja frecuencia al agua que contenía mosquitos. Al probarlo notaron que las larvas se morían permanentemente y lograron identificar una conexión entre el sonido y las vibraciones del sistema respiratorio de las larvas.
El "Método para eliminar larvas de mosquito", justamente, describe cómo someter larvas de mosquito sumergidas en agua a cavitación mediante un transductor subacuático. Para poder vender el invento a gran escala, la familia fundó New Mountain Innovations.

Al poco tiempo, el gobierno local comenzó a comprarles unidades de Larvasonic (a unos 4,000 dólares cada una) para limpiar los desagües pluviales y las aguas estancadas de las ciudades.
Con el paso de los años, Michael siguió su propio camino: estudió ingeniería mecánica, se unió a la Fuerza Aérea de los EE. UU. y se mudó a Colorado como gerente de proyectos.
Así, su padre tomó la presidencia y le dio forma a nuevas creaciones, como Sirenix, que atrae a mosquitos hembra para que pongan sus huevos y los destruye automáticamente con el sonido.
Finalista de un concurso
En 2003 este combatidor de mosquitos lo convirtió en finalista del concurso Intel Science Talent Search con su proyecto titulado "La cuantificación de las propiedades físicas que influyen en la implementación efectiva de sistemas larvicidas acústicos".
En 2016, el estudio publicado por Journal of the American Mosquito Control Association probó Larvasonic contra la especie Aedes aegypti en recipientes de agua artificial. Allí los investigadores determinaron que el tiempo de exposición y el volumen de agua afectaban la capacidad del dispositivo para eliminar las larvas.

Los efectos de esta tecnología estaban estrechamente asociados a la duración de la exposición y el tamaño del recipiente: los hallazgos aportaron nueva evidencia para tener en cuenta a larvicidas acústicos como una herramienta potencial para el control de mosquitos.
La eliminación acústica de mosquitos sacó a la luz aspectos desconocidos
Un estudio publicado por Scientific Reports explicó qué ocurre con las larvas de mosquitos expuestos a la energía acústica: provoca la ruptura de los troncos traqueales dorsales de las larvas, los principales conductos de su sistema respiratorio, y la liberación de burbujas de gas en el cuerpo.

A la vez, identificaron que una oclusión traqueal previamente no descrita y hallaron evidencia de que el sistema traqueal se mantenía a una presión elevada. Los investigadores descubrieron, a la vez, que esta exposición podía dañar sin matar inmediatamente a todas las larvas.
Antes de la publicación de este artículo, se creía que las larvas de mosquito que colgaban de la superficie del agua necesitaban aire de la parte superior, pero los observadores descubrieron que las larvas almacenan aire internamente.
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