Economía, seguridad y polarización: los desafíos para el inquilino del Palacio de Planalto

Tras la definición de la segunda vuelta electoral, el próximo presidente de Brasil tendrá una serie de problemas esperándolo cuando suba la rampa del Palacio de Planalto, el 5 de enero de 2027. La economía es el gran denominador común en términos de desafío.
El crecimiento y la salida de la crisis son las prioridades más citadas por los brasileños para quienes se hagan cargo del Palacio de Planalto en 2027. Según una encuesta de Quaest publicada el 21 de octubre, el 21% de los votantes afirma que éste debería ser el principal desafío para el próximo presidente, “sea quien sea”.
Según BBC Brasil, la economía debería ser un “talón de Aquiles” para el nuevo gobierno. El nuevo presidente tendrá que responder a las exigencias del mercado financiero de un ajuste de las cuentas públicas y hacer frente al descontento de los brasileños con el costo de la vida y la deuda récord. Todo esto, en medio de una economía que se espera que crezca menos en 2027.

La curva de deuda pública, que alcanzó un récord del 83% del PIB en agosto, tiende a empeorar con los casi 300 mil millones de reales en beneficios electorales aprobados por Lula para 2026 y 2027. Los boletines del Ministerio de Planificación llevan meses advirtiendo del riesgo de un “cierre” de los servicios gubernamentales, apunta Folha de Sao Paulo.
Para Felipe Salto, economista jefe de Warren Investimentos y exdirector ejecutivo de la Institución Fiscal Independiente (IFI) del Senado, lo esencial es que el nuevo inquilino de Planalto no pierda el sentido de urgencia y presente un plan objetivo para la economía y las cuentas públicas “en la primera hora”, ya que este estuvo ausente en el debate electoral.
Lucha contra la violencia
El segundo desafío más reportado en la encuesta de Quaest es la lucha contra la violencia y el crimen, con un 13%. A pesar de la caída de las muertes violentas intencionales, Brasil registró 40.775 víctimas en 2025, según el Anuario Brasileño de Seguridad Pública, del Foro Brasileño de Seguridad Pública. Aunque la tasa es la más baja de la serie histórica, el país aún enfrenta desafíos relacionados con la violencia letal y las actividades de las organizaciones criminales.
El próximo presidente tendrá que enfrentarse a un crimen organizado que ya no es sólo territorial y carcelario, sino que ahora opera en los mercados legales, el sistema financiero y el entorno digital, plante Folha de Sao Paulo. Al mismo tiempo, persisten problemas que Brasil no ha resuelto en el último siglo: baja capacidad de investigación, fuerzas policiales mal integradas, un sistema penitenciario superpoblado y territorios donde el Estado no ejerce plenamente su autoridad.
“La seguridad pública es un derecho humano que se descuida. Y esto no es algo conceptual o narrativo. Es práctico. En la Constitución es un derecho como la educación y la salud, pero no se constituye como un sistema”, dice Eliana Sousa Silva, directora y fundadora de Redes da Maré, en el Complexo da Maré, en Río de Janeiro.

“Brasil se enfrenta a un cuello de botella, común a las grandes federaciones como Estados Unidos y México, sobre cómo integrar y coordinar los diferentes niveles de gobierno y poder”, dice Renato Sérgio de Lima, director presidente del Foro Brasileño de Seguridad Pública. Para él, la creación del Sistema Único de Seguridad Pública, SUSP, en 2018, no produjo la transformación esperada.
Seguridad social
La sostenibilidad de los programas de protección social también requerirá atención por parte del próximo gobierno, en un escenario de envejecimiento poblacional, cambios en el mercado laboral y restricciones presupuestarias, plantea el medio GZH.
Entre los desafíos están el mantenimiento y mejora de programas como Bolsa Familia y el Beneficio de Pago Continuo (BPC), además de la discusión sobre la actualización de los valores de los beneficios y los criterios de acceso.

Coordinador de Data Social de la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul, laboratorio universitario dedicado al análisis de la desigualdad, la pobreza y el mercado laboral, André Salata defiende políticas que faciliten la inserción profesional y amplíen las oportunidades laborales de las personas cubiertas por programas sociales, pero que esto se dé de manera efectiva y gradual.
“Esta transición debe ser gradual e ir acompañada de políticas de calificación profesional, creación de empleo y mayor acceso a guarderías. (...) Si las endureces demasiado, si las vuelves demasiado rígidas, acabarás castigando precisamente a las familias que más necesitan la prestación, porque son las que se encuentran en la situación más vulnerable”, reflexiona el investigador.
Un país dividido en dos bloques
El titular de portada del diario O Estado de Sao Paulo este domingo lo dejaba muy claro: “El desafío de conciliar las dos mitades de Brasil”. La extrema polarización de estas elecciones, con los candidatos llegando nariz a nariz el día de la segunda vuelta, sugiere una movilización posterior. La historia de 2022, cuando la derrota de Bolsonaro padre ante Lula provocó campamentos en cuarteles que terminaron el 8 de enero, se explica por sí misma.
“Yo creo que justamente uno de los principales desafíos que va a enfrentar el nuevo gobierno es cómo administrar políticamente un país que hoy está dividido en dos bloques. El bolsonarismo, de un lado, con mucha fuerza social, que organizó a una parte de la población conservadora, y de otro lado, las fuerzas encabezadas por el PT y por Lula, que como las manifestaciones del sábado en apoyo al candidato petista mostraron que todavía conserva una fuerza social muy grande”, comenta a La Tercera Rafael Duarte Villa, analista y académico de la Universidad de Sao Paulo.

“Eso, de otro lado, muestra la intensidad de la polarización política en el país. Entonces, el nuevo presidente va a tener que administrar con mucha habilidad y pensar no solamente políticas públicas en el área de salud, en el área de educación, de vivienda, sino políticas públicas sobre cómo tratar la diferencia política y social aquí en Brasil”, añade.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.