El actor de 'Regreso al futuro', Michael J. Fox, se sincera como nunca sobre su enfermedad y conmueve a los Premios Emmy: "Me preocupaba que se rieran de mí"

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La gala de los Premios Emmy que ha tenido lugar esta pasada noche ha tenido a Michel J. Fox como uno de sus grandes protagonistas. El actor, que actualmente cuenta con 65 años de edad, alcanzó la fama como actor adolescente durante la década de los 80, donde brilló especialmente gracias a su papel del joven Martin McFly en la mítica trilogía de ‘Regreso al futuro’, aunque también en otros títulos clave de la época como por ejemplo ‘Teen Wolf (De pelo en pecho)’ (Rod Daniel, 1985). No obstante, la prometedora carrera del intérprete sufrió un punto de inflexión cuando le fue diagnosticada la enfermedad de Parkinson antes de cumplir la treintena de edad, algo que le fue apartando gradualmente del mundo del espectáculo.

Desde entonces, el actor se ha dedicado íntegramente a trabajar en su propia fundación, cuyo objetivo es ayudar a las personas que sufren la misma enfermedad. Por este motivo, la organización de los premios ha querido otorgarle el Premio Humanitario Bob Hope, convirtiéndose en el sexto ganador de este galardón en toda la historia. Tras la consecución del premio, el actor pronunció un emotivo discurso desde la tribuna: “Quería dedicar unas palabras a Bob Hope. Mis padres nacieron durante la Gran Depresión y se hicieron adultos durante la Segunda Guerra Mundial. Para ellos, Bob era mucho más que un artista. Durante décadas fue un defensor desinteresado de los soldados y de las familias de militares como la mía. En Navidad, Acción de Gracias y otras fiestas, cuando podría haber estado celebrándolo con su propia familia, él se presentaba ante las tropas en Berlín, Saigón como mínimo con una pata de pavo y un palo de golf y, si tenías suerte, también acompañado de Lola Falana. Él representaba todo aquello en lo que yo acabaría creyendo años después. Aprendí de su ejemplo: cuando las circunstancias se ponen difíciles, estás ahí, ayudas y, si puedes aportar un poco de alegría mientras lo haces, mucho mejor. No podía imaginar hasta qué punto aquellas lecciones acabarían teniendo eco en mi propia vida. Cuando llegué a finales de los treinta, mi vida se convirtió en el papel que estaba buscando”.

El intérprete de ‘Regreso al futuro’ continuó con su emocionante discurso hablando de su vivencia personal con la enfermedad:
“Al principio mantuve en secreto mi diagnóstico de Parkinson. Me preocupaba que afectara a mi trabajo y a mi relación con el público, que me abandonaran cuando supieran que estaba enfermo. Me preocupaba que se rieran de mí cuando supieran que estaba enfermo. Y entonces me quedé asombrado por el apoyo que recibí. El apoyo de todos ustedes, que ha sido siempre tan alentador y me hizo sentir que debía seguir haciendo esto. Me hicieron sentir que podía perder aquello que hacía, que podían quitármelo. Y eso no ocurrió porque vosotros disteis la cara por mí. Os lo agradezco. Entendí que aceptar el Parkinson no significaba que tuviera que rendirme ante él. Así que me dediqué a hacer todo lo que pudiera por todas las personas que viven con esta enfermedad. Me propuse defender sus intereses, luchar por las necesidades de los pacientes, recaudar dinero y ayudar a encontrar una cura. Encontré a personas brillantes para que lideraran este esfuerzo conmigo y me comprometí a financiar la mejor investigación científica del mundo. Estoy orgulloso de los avances que hemos conseguido para beneficiar a los pacientes de Parkinson y a sus familias, mientras nos acercamos cada vez más a erradicar esta enfermedad para siempre”.

Para terminar, Michael J. Fox no se olvidó de las personas que le han acompañado en todo el proceso, a las que les agradeció profundamente su dedicación y su labor humana: “Estoy profundamente agradecido a nuestro equipo, a nuestros donantes, a nuestros investigadores y, sobre todo, a la comunidad de pacientes, que hacen posible el trabajo de la Fundación Michael J. Fox. Un saludo especial para Debbie Brooks, que está ahí con mi familia, mi cofundadora y compañera durante tantos años. También a Serguéi Brin, y la Serguéi Brin Family Foundation, que ha aportado tres millones de dólares a la investigación. Y ahora, por supuesto, quiero dar las gracias a Tracy y a nuestros hijos. Por sus sacrificios, por su paciencia, por su amor. No os podéis hacer una idea. Y, por supuesto, a mi madre y a mi padre, y a mis hermanas y mi hermano en Canadá: hijos de militares y fans de Bob Hope. Y gracias, Bob”.
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