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Wednesday, October 28, 2026

“Morir de hambre o pisando una mina”: en Oleshky, en el frente entre Ucrania y Rusia, la crisis humanitaria se profundiza

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Ucrania y Rusia anunciaron el viernes que habían acordado un alto el fuego en la localidad ucraniana de Oleshky, actualmente bajo ocupación rusa, gracias a la mediación de la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump. El alto el fuego entró en vigor este martes.

La situación en Oleshky ha venido deteriorándose desde finales de 2025. Las carreteras de acceso a la localidad están fuertemente minadas y muy dañadas, lo que ha dejado a sus 2 mil habitantes restantes, y entre ellos, aproximadamente 50 niños, sin acceso a alimentos, agua, gas, electricidad ni medicamentos.

Con una población de 24 mil habitantes antes de la guerra, Oleshky funcionaba como una localidad satélite de la ciudad de Jersón, al otro lado del río Dniéper. Se convirtió en una localidad de primera línea tras la retirada de las fuerzas rusas al otro lado del río, a finales de 2022.

“Dice que todo está destruido; a menudo hay casas ardiendo y caen ataques en las cercanías cada cinco o diez minutos”, relató Liudmila a The Moscow Times, refiriéndose a su hermana, que permanece en la localidad.

Desde junio no llegan suministros de alimentos por carretera, después de que un conductor que transportaba víveres muriera al pisar una mina. “Durante los últimos dos meses, la gente ha estado comiendo hierba”, contó un residente que logró salir de la localidad a pie el miércoles: “solo se pueden comprar alimentos en Radensk”, un pequeño asentamiento situado a 23 kilómetros de distancia.

Cada pocos días, la hermana de Liudmila realiza ese trayecto a pie para comprar comida, mientras su marido, que se recupera de una herida de metralla sufrida durante un ataque con drones, la espera en casa. “Cuando regresa, tiene las piernas completamente hinchadas”, señaló Liudmila.

“¿Morir pisando una mina o morir de hambre? Los habitantes de Oleshky se ven obligados a elegir entre dos tipos de muerte”, afirmó la semana pasada Dmytro Lubinets, comisionado de Derechos Humanos de Ucrania, en una publicación en X.

Según informa East SOS, los residentes de Oleshky se enfrentan a una escasez crítica de alimentos. De acuerdo con los testimonios, los civiles deben hacer fila al amanecer para conseguir productos de primera necesidad. Iryna describió la situación: “Es terrible ahora mismo. Oleshky se encuentra bajo un bloqueo total. Los rusos no traen alimentos y las tiendas no funcionan. Solo queda un hospital abierto, y ni siquiera sé si hay alguna farmacia”.

Además de la escasa disponibilidad, los precios de los alimentos bajo la ocupación han subido drásticamente, haciendo que los productos básicos sean inasequibles para muchos residentes. Los más afectados son las personas mayores y las familias que han perdido sus fuentes de ingresos estables.

Desde 2022, los residentes han denunciado una grave escasez de medicamentos en la ciudad. Los pocos suministros disponibles suelen ser de dudosa calidad. Al mismo tiempo, el sistema sanitario ha colapsado en gran medida debido a la falta de personal médico, dejando a la población sin acceso a una atención esencial.

Volodymyr, quien necesitaba medicación tras sufrir un infarto, relató su experiencia: “El cardiólogo se marchó en 2022. Después de eso, dejé de ir al hospital porque ya no quedaba nadie a quien acudir. Se me acabó la medicación al mes y medio, aproximadamente, y tuve que dejar de tomarla. En el mercado se vendían algunos medicamentos rusos, pero nunca se sabe si son auténticos o de buena calidad. Además, no sabía exactamente qué debía tomar. En general, no había medicamentos para enfermedades graves, lo que complicaba mucho las cosas”.

Como consecuencia de los bombardeos rusos, que no cumplen ningún propósito militar, la infraestructura civil de Oleshky ha quedado casi totalmente destruida. Iryna comenta a East SOS que, este invierno, al menos un residente falleció debido a la falta de calefacción: “Un hombre murió congelado en su apartamento este invierno. No hay calefacción, fuera hace un frío glacial y no hay gas, ni electricidad, ni agua: no hay nada. No entiendo cómo logra sobrevivir la gente. Intentamos llamar la atención sobre esta situación para que se abra un corredor humanitario que permita la evacuación o, al menos, la llegada de alimentos”.

Los civiles que intentan acceder a productos de primera necesidad, como alimentos, se están convirtiendo en blanco de ataques de los drones rusos. Viktoriia relató la muerte de su madre, ocurrida mientras esta intentaba comprar comida.

“Mi madre murió cerca de una tienda mientras intentaba comprar alimentos. Un dron, en realidad, varios drones, impactó en la zona: me dijeron que fueron tres. Dos personas perdieron la vida: mi madre y otro hombre, y otras dos resultaron gravemente heridas. Esto ocurrió el 5 de marzo, alrededor de las 8 de la mañana. Todo quedó destruido. Su cuerpo fue llevado a la morgue, pero seis días después seguía allí. La ‘morgue’ no es más que un edificio común sin sistema de refrigeración. No hay electricidad en la ciudad. También hay cuerpos de personas que fallecieron a causa de la metralla y de explosiones de minas. Mi padre intentó organizar su entierro, pero le dijeron que la investigación seguía en curso y que no entregarían el cuerpo”, cuenta Viktoriia.

Kateryna describió cómo su madre resultó gravemente herida en uno de estos ataques. Aunque más tarde se recuperó de sus lesiones y se trasladó a otra localidad, sigue permaneciendo en un territorio bajo ocupación: “Hasta noviembre de 2025, mi madre vivía en Oleshky y, al igual que la mayoría de las personas de su edad, no tenía intención de marcharse. El 11 de septiembre de 2025, recibí un mensaje por Telegram de unos conocidos, seguido de varias llamadas, en el que me decían que, al parecer, mi madre había sido alcanzada por un dron. Su amiga falleció, mientras que mi madre y el conductor resultaron gravemente heridos y quedaron en estado crítico. Fue trasladada a un hospital en Oleshky”.

“Alrededor del cuarto o quinto día, su estado empezó a mejorar y, una vez que se recuperó del impacto, pudimos hablar con ella. Tenía el brazo izquierdo, una pierna y un costado heridos por metralla: algunos fragmentos aún permanecen en su brazo a día de hoy. Permaneció en el hospital durante mucho tiempo, cerca de dos meses”, relata Kateryna.

Los residentes de Oleshky siguen intentando abandonar la ciudad, pero la administración ocupante crea obstáculos de forma sistemática para impedir la evacuación. Las fuerzas rusas minan las carreteras y atacan los vehículos civiles que intentan salir de la zona, lo que hace que una evacuación segura sea extremadamente difícil.

Iryna describió las condiciones a las que se enfrentan quienes intentan marcharse: “La última vez que unos voluntarios intentaron realizar una evacuación en invierno, un conductor accedió a llevar a varias personas, entre ellas una mujer mayor, un hombre y algunos otros. Mientras circulaba por la nieve, el vehículo pisó una mina terrestre. Hay minas esparcidas por las salidas de la ciudad, por razones que se desconocen. La explosión fue devastadora: el conductor perdió las piernas y falleció al día siguiente en el hospital: la mujer mayor también perdió las piernas. Ella sobrevivió, pero no sé qué fue de ella”.

“Los drones siguen atacando a la gente. En un caso, una mujer murió a causa de un dron y su cuerpo permaneció en la carretera durante un mes porque nadie podía recogerlo, ya que había drones sobrevolando constantemente la zona. Quienes intentan marcharse a menudo no tienen más remedio que ir a pie. Algunos tratan de llegar a Hopriv, que se encuentra muy lejos. Hace poco, dos mujeres mayores y un hombre caminaron durante siete horas para llegar allí, con la esperanza de salvar sus vidas”, denuncia Iryna.

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