Descubren en Ecuador una nueva especie de rana que permaneció confundida con otra durante más de un siglo

En los bosques del Chocó ecuatoriano, un anfibio presente desde hace décadas recibió por fin identidad propia: científicos describieron oficialmente a Pristimantis milpe, una rana común que permaneció confundida con otra especie durante más de un siglo.
La descripción científica fue publicada en la revista ZooKeys y estuvo a cargo de especialistas de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, quienes lograron resolver una confusión taxonómica que se había mantenido durante más de 100 años.

Según informó Phys.org, para aclarar la identidad de la especie, Santiago Ron, investigador de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y autor principal del trabajo, viajó a Inglaterra para examinar los ejemplares originales, conocidos como “tipos”, recolectados en territorio ecuatoriano durante el siglo XIX y conservados en el Museo de Historia Natural de Londres.
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La comparación entre esos especímenes históricos y las poblaciones actuales del Chocó ecuatoriano permitió establecer que la asignación previa había sido incorrecta. A partir de ese análisis, los investigadores concluyeron que una rana presente y observada durante décadas había quedado sin reconocimiento formal.
Los autores basaron la revisión en una matriz de 375 individuos y 4.584 pares de bases de ADN, además de comparaciones morfológicas y análisis bioacústicos.
Ese examen ubicó a Pristimantis milpe entre los parientes cercanos de Pristimantis degener y Pristimantis mindo, con una separación estimada de unos 7,5 millones de años respecto de P. degener.
“El hecho de que una especie tan común haya pasado desapercibida durante décadas bajo un nombre erróneo subraya la importancia de relacionar correctamente los nombres científicos con las poblaciones vivas en la naturaleza”, afirmó uno de los autores del trabajo, Jhael Ortega, estudiante de doctorado en Virginia Tech.
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La especie habita los bosques del oeste de Ecuador y del sur de Colombia, dentro de una superficie superior a 67.000 kilómetros cuadrados.
Su presencia abarca desde el nivel del mar hasta los 1.200 metros de altitud, ese rango geográfico la distingue de muchas otras descritas en años recientes, que suelen aparecer en áreas pequeñas o con registros escasos.
El texto identifica a este anfibio como la rana ladrona de Milpe (Cutín de Milpe) y la describe como un ejemplar nocturno. Los machos suelen emitir su llamado desde hojas de arbustos y bromelias situadas a varios metros de altura en el bosque y su vocalización se caracteriza por un sonido fuerte y definido, similar a un “clic”.
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La investigación también destaca diferencias visibles entre hembras y machos: las primeras presentan un patrón de color distintivo en la ingle y los muslos, con tonos anaranjados o celestes claros acompañados por manchas negras, mientras que los segundos muestran coloraciones más uniformes.

Los ejemplares que han sido preservados a lo largo de los siglos brindan la oportunidad de volver a examinar las clasificaciones preexistentes, efectuar comparaciones detalladas de sus diferentes rasgos y encontrar respuestas a preguntas que permanecieron sin resolver para distintas generaciones de investigadores.
En este caso específico, el exhaustivo estudio que se realizó sobre los materiales históricos, en combinación con el análisis detallado que se llevó a cabo sobre las poblaciones que existen en la actualidad, permitió que se pudiera reconocer oficialmente a esta rana como una especie distinta en comparación con las especies que ya habían sido identificadas anteriormente.
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Resulta fundamental para conservar la diversidad biológica el área en la que reside, pues el hecho de que una especie común no haya sido identificada y se la haya catalogado bajo otra denominación durante largo tiempo revela que todavía existen interrogantes en el ámbito de la taxonomía, incluso cuando se trata de animales habituales y bien conocidos.
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