El humo volvió al Paraná: focos de incendio en las islas reavivan el fantasma de la crisis ambiental en los humedales

ROSARIO.– El fuego regresó a las islas frente al Gran Rosario. Este miércoles, personal de la Prefectura Naval Argentina detectó durante un patrullaje por el bajo Paraná al menos dos columnas de humo en territorio entrerriano, a la altura de los kilómetros 445 y 447 del río. Los focos se ubicaban en sectores alejados de la costa y tierra adentro, en pleno humedal. Personas que conocen la zona hablaron de entre ocho y nueve focos ígneos en un sector conocido como Los Meones, y las imágenes satelitales de la NASA confirmaron varios puntos de calor dispersos en el área insular.
Las columnas fueron visibles desde Rosario y desde distintas localidades del cordón industrial, como San Lorenzo y Fray Luis Beltrán. En algunos tramos, el humo avanzó sobre la conexión vial con Victoria y sobre la ruta nacional 174, donde a la altura del kilómetro 22 las ráfagas y los cambios en la dirección del viento redujeron la visibilidad de los conductores. Los efectivos, a bordo del Guardacostas 141, no hallaron personas ni embarcaciones vinculadas a los focos y labraron un acta circunstanciada.
La Prefectura dio aviso a la Policía de Islas y a Defensa Civil de Entre Ríos, comunicó la situación al Plan Nacional de Manejo del Fuego y elevó un informe a la Fiscalía Federal de turno.

La aparición de los incendios no es un episodio aislado ni casual. Se da en un contexto de baja humedad, ausencia de lluvias y temperaturas en ascenso, con vientos predominantes del este, noreste y norte que se esperan durante toda la semana. A esa combinación de vegetación seca, viento y sequía se suma una práctica arraigada en ciertos sectores de las islas: la quema de pastizales para renovar pasturas destinadas a la ganadería. Es la misma mecánica que, cuando las condiciones climáticas acompañan, convierte una quema puntual en un incendio que se propaga sin control por el delta.
Entre 2020 y 2022, los humedales del Paraná ardieron de manera sistemática: durante meses, Rosario y las ciudades ribereñas quedaron cubiertas por una densa capa de humo que obligó a suspender actividades, disparó las consultas por problemas respiratorios y llevó a cortes en los puentes y rutas que conectan Santa Fe con Entre Ríos. Fueron cientos de miles las hectáreas afectadas por el fuego en el delta, en un fenómeno que combinó la bajante histórica del río –una de las más severas en décadas– con las quemas para ganadería y desmonte.
La bronca ciudadana derivó en movilizaciones frente a los puentes y en un reclamo que sigue vigente: la sanción de una ley de humedales que ordene los usos del territorio y establezca sanciones claras para quienes provocan los incendios.
Aquel reclamo, sin embargo, sigue sin respuesta legislativa de fondo. El proyecto de ley de humedales lleva más de una década de idas y vueltas en el Congreso, y perdió estado parlamentario en varias oportunidades.
Mientras tanto, la responsabilidad sobre las islas queda repartida entre jurisdicciones —Nación, Entre Ríos y Santa Fe— en un esquema que dificulta tanto la prevención como la persecución penal de los responsables. Las causas judiciales por las quemas de aquellos años avanzaron con lentitud y con pocas condenas, lo que alimenta la sensación de impunidad en la zona.
Por ahora, los focos detectados este miércoles no dejaron personas afectadas ni viviendas o embarcaciones alcanzadas, según la información oficial. Pero el pronóstico, con calor en aumento y sin lluvias importantes previstas hasta el domingo, mantiene en alerta a las autoridades y a los vecinos, que conocen bien lo rápido que el fuego puede ganar terreno en el humedal a pesar de que no hay sequía como otros años.
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