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Friday, September 25, 2026

Gianni Infantino mandó una carta con un mensaje conciliador a las 211 asociaciones de la FIFA

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El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, cambió su perfil. El fallido plan de abrir la Copa del Mundo a capitales privados abrió un conflicto a cielo abierto con la UEFA y le generó internas hasta con sus propios empleados. Con las elecciones en el horizonte -serán en el Congreso de marzo de 2027 en Rabat, Marruecos-, el máximo dirigente del fútbol mundial hace ahora lo que mejor le sale: cultiva las relaciones públicas y se muestra negociador. Abierto como nunca antes a las reformas. Dispuesto a consensuar, más que a ejecutar proyectos por decreto. Si antes resolvía por su cuenta, el ítalo-suizo ahora negocia. Sabe que no tiene margen de error. E intuye que es posible que tenga que enfrentar a un candidato opositor. Mientras, sigue con su tour por diferentes países buscando recuperar adhesiones.

Las 211 asociaciones nacionales que integran la FIFA recibieron entre lunes y martes un correo electrónico con una carta del presidente Infantino. El documento señalaba el inicio de las conversaciones para concretar reformas. E insistía en que el proyecto FFE (FIFA Forward Enterprise) que buscaba privatizar el Mundial y, así, conseguir inversiones externas para el máximo torneo, está sepultado. No habrá vuelta atrás y la Copa del Mundo seguirá como hasta ahora: organizada por la FIFA con capitales propios.

El titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio "Chiqui" Tapia, junto al presidente de la FIFA, Gianni InfantinoTwitter (X)

“Esta experiencia ha reforzado una idea sencilla: un objetivo valioso debe ir acompañado de un proceso que inspire confianza. Las grandes ideas deben elaborarse, someterse a examen y comunicarse a través de instituciones claras y fiables. Es una responsabilidad que asumo con seriedad”, prometió Infantino en el documento, que vio LA NACION. E insistió, en un tono inusitadamente conciliador: “Sigo a disposición de cada uno de ustedes. Todas las federaciones miembro tienen derecho a ser escuchadas. Estar de acuerdo no es una condición para dialogar, y el desacuerdo nunca debe impedir el respeto mutuo”.

Además, el presidente de la FIFA les propuso a los 211 países que la integra dos cuestiones puntuales: le pedirá al Consejo (en el que están representadas todas las confederaciones continentales y donde tiene una silla el argentino Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la AFA) una evaluación exhaustiva sobre la forma en la que la FIFA toma sus decisiones más importantes. Por otro lado, Infantino también abrió a las asociaciones miembro la posibilidad de que planteen sus iniciativas para reforzar el proceso de gobernanza de la FIFA.

Traducido: el presidente de la FIFA tomó nota del conflicto abierto a partir del fallido plan para privatizar el Mundial. Luego del desastre del FFE, Infantino abre la participación en la toma de decisiones a las asociaciones miembro y a las confederaciones continentales. En otras palabras, le dice a la UEFA -y a sus asociados, los países europeos- que si tienen algo que objetar de su gestión pueden hacerlo sin problemas. De hecho, parece ser el momento más adecuado para hacerlo.

“Lo que está claro ahora (…) ⁠es que [Infantino] no va a ir a ninguna parte”, dijo un alto ejecutivo del fútbol mundial a la agencia Reuters. Y agregó: “Una guerra fría-caliente es un problema muy real para la FIFA y para el fútbol mundial”. La agencia habló con otro directivo, quien señaló que el presidente de la FIFA “está aguantando” en su puesto. Y vaticinó: “Se produciría, en la práctica, una guerra civil dentro de la gobernanza, algo ‌que no recuerdo que haya ocurrido antes en un organismo deportivo. No tiene precedentes”. Se refiere, en los hechos, a la convivencia para nada pacífica entre el oficialismo de Infantino y la oposición de la UEFA.

A las escondidas

Los europeos, sin embargo, juegan a las escondidas. A menos de un mes para que se cumpla el plazo de presentación de candidatos a las elecciones del año próximo, el bloque opositor no tiene un postulante claro. Sí se sabe que el esloveno Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, no se presentará como adversario de Infantino. Y que la idea es que el nombre no sea europeo. ¿El canadiense Víctor Montagliani? Siempre fue una posibilidad. El problema es que su propia confederación (la Concacaf, de América Central, del Norte y el Caribe) no está unánimemente en contra del presidente de la FIFA. Sería una afrenta para Montagliani presentarse contra el presidente de la FIFA y no contar, siquiera, con los votos de su propia confederación.

A fines de agosto, Montagliani e Infantino coincidieron en República Dominicana, un país que, como la mayoría de las asociaciones nacionales con escasos recursos, apoya al actual presidente de la FIFA. No hubo diálogo entre ellos, pero Infantino entendió que debía pasar a la acción. Era el momento para hacerlo después de que la UEFA se quedara a mitad de camino con el anunciado boicot al Mundial femenino Sub 20 de Polonia, una medida que no se llevó a cabo.

El canadiense Victor Montagliani, presidente de la Concacaf, y Gianni InfantinoOmar Vega - Getty Images North America

Los días que transcurrieron entre el polémico proyecto de privatización del Mundial y la carta del lunes del presidente de la FIFA mostraron a una UEFA tan combativa en las palabras como errática en las acciones. Su intención era que Infantino renunciara a su cargo y dejara el camino liberado para las elecciones. Ni siquiera buscaron el consenso que les permitiera llamar a un Congreso Extraordinario y allí debatir la salida del presidente. Europa nunca buscó los votos y, por esa razón, hubo quienes interpretaron que Ceferin y los suyos querían un golpe de estado de la pelota.

Infantino vio todo. Tomó nota y sabe que no puede volver a meterse un gol en contra como con el fallido proyecto del Mundial privado. Llegar a las elecciones de marzo próximo como candidato único sería una victoria casi pírrica. Impensada hace un par de meses cuando la UEFA estaba en ebullición y los países hacían fila para retirarle el apoyo que ya le habían dado. El presidente de la FIFA siempre contó con una gran ventaja: la ausencia de un candidato opositor natural. A diferencia de Joseph Blatter, Infantino nunca tuvo un Michel Platini que le hiciera sombra.

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