Un estudio revela que los fármacos GLP-1 para la obesidad se asocian con menos internaciones psiquiátricas en casos de esquizofrenia


La esquizofrenia afecta a alrededor de 27 millones de personas en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y presenta un desafío doble: además de los síntomas psicóticos (como alucinaciones, delirios y alteraciones del pensamiento), quienes la padecen sufren tasas muy altas de diabetes tipo 2, obesidad y enfermedad cardiovascular.
Gran parte de esta carga metabólica proviene de los propios antipsicóticos, los fármacos que constituyen el pilar del tratamiento. Estos medicamentos provocan aumento de peso, resistencia a la insulina y otros efectos adversos que, a su vez, pueden llevar a los pacientes a abandonar la medicación y recaer. En ese contexto, los agonistas del receptor GLP-1 (una clase de fármacos diseñada para tratar la diabetes y la obesidad) despertaron el interés científico por su potencial impacto más allá del metabolismo: sus receptores están presentes en regiones del cerebro vinculadas a la cognición, la motivación y la regulación del apetito.
PUBLICIDAD
Un estudio a gran escala publicado en The Lancet Psychiatry analizó los datos de más de 70.000 adultos con esquizofrenia y diabetes tipo 2 en Estados Unidos para evaluar si el inicio de estos fármacos se asoció con menos internaciones psiquiátricas y visitas a urgencias.
La esquizofrenia es un trastorno psiquiátrico grave que afecta la percepción, el pensamiento y la conducta. Quienes la padecen enfrentan una carga desproporcionada de problemas metabólicos (como obesidad, resistencia a la insulina y alteración en los niveles de colesterol), en parte provocados por los propios antipsicóticos que constituyen la base de su tratamiento. Esta combinación contribuye a una mortalidad prematura elevada, sobre todo por enfermedades cardiovasculares.
PUBLICIDAD

El hallazgo central del estudio es que el inicio de agonistas del receptor GLP-1 se asoció con una reducción del 24% en el riesgo de hospitalización psiquiátrica frente a quienes no recibieron estos fármacos. La reducción también fue notable en comparación con otros dos medicamentos antidiabéticos: los inhibidores de DPP-4 (reducción del 18%) y los inhibidores de SGLT2 (reducción del 17%).
En cuanto a las visitas de emergencia psiquiátricas, el patrón resultó aún más marcado. El riesgo se redujo un 29% frente a la no iniciación, un 13% frente a los inhibidores de DPP-4 y un 20% frente a los inhibidores de SGLT2. Estas asociaciones se mantuvieron de forma consistente entre adultos menores de 55 años, varones, y pacientes bajo tratamiento con antipsicóticos.
PUBLICIDAD
Sin embargo, el estudio señala que las asociaciones no fueron uniformes en todos los subgrupos. En adultos mayores de 55 años, en personas que no recibían antipsicóticos y en quienes tenían el peso corporal más bajo del grupo, las diferencias no fueron lo suficientemente consistentes como para confirmar un efecto real del tratamiento.
Según los autores, “los agonistas del receptor GLP-1 no deben considerarse un tratamiento psiquiátrico primario ni prescribirse con el único fin de reducir el uso de atención psiquiátrica aguda con base en la prueba actual”.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo diseñó un estudio de cohorte observacional (es decir, sin intervenir sobre los pacientes) con datos del repositorio NeuroBlu Data, una plataforma que integra información clínica anonimizada de cientos de proveedores de salud mental en Estados Unidos.
PUBLICIDAD
La cohorte final incluyó 70.257 adultos con diagnóstico documentado de esquizofrenia y diabetes tipo 2 entre el 1 de enero de 2018 y el 1 de octubre de 2025. Del total, 9.093 pacientes (12,9%) iniciaron tratamiento con agonistas del receptor GLP-1; 4.968 (7,1%) con inhibidores de DPP-4; 5.328 (7,6%) con inhibidores de SGLT2; y 50.868 (72,4%) no iniciaron ninguno de estos tres fármacos. La edad promedio fue de 53 años y el 48,2% eran mujeres.
El artículo subraya que los receptores de GLP-1 están presentes en regiones del cerebro vinculadas a la cognición, la motivación, la respuesta al estrés y la regulación del apetito. Estos receptores participan en la modulación de las vías dopaminérgicas (los circuitos cerebrales que regulan, entre otras funciones, la sensación de recompensa y placer) y en procesos de neuroinflamación, es decir, la inflamación que ocurre dentro del sistema nervioso y que se asocia con la esquizofrenia.
PUBLICIDAD

Dentro de la clase de agonistas GLP-1, no todos los fármacos mostraron la misma asociación. La semaglutida, la liraglutida y la tirzepatida presentaron de forma consistente un menor riesgo de eventos psiquiátricos agudos frente a los tres grupos de comparación. En cambio, la dulaglutida no mostró una asociación favorable y, en una comparación con inhibidores de SGLT2, se vinculó incluso con un riesgo más elevado.
Los autores reconocen limitaciones relevantes. Al tratarse de un estudio que solo observó lo que ya ocurrió sin controlar las variables como en un experimento, no es posible confirmar que los fármacos sean la causa directa de los resultados. Además, los datos provienen de personas con cobertura de salud en Estados Unidos, lo que restringe la posibilidad de extender las conclusiones a poblaciones sin seguro médico o fuera de ese sistema.
PUBLICIDAD
El estudio tampoco pudo medir si los pacientes tomaron la medicación de forma sostenida ni si cambiaron de tratamiento durante el seguimiento. “El menor uso de servicios psiquiátricos podría reflejar diferencias en el acceso a la atención, la desvinculación del sistema de salud o la competencia con otros cuidados médicos”, advierten los investigadores.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.