Los expertos en psicología coinciden: quienes acostumbran a guardar secretos están propensos a experimentar agotamiento mental

¿Quién no ha guardado secretos en algún momento? Se trata de una forma de confianza que nos deposita un ser cercano a nuestro círculo, ya sea familiar o amical. Si bien se trata de una práctica realizada por un sinfín de personas, los expertos en psicología consideran que hacerlo continuamente puede tener significados negativos que afectan la salud mental. Para conocer más detalles, sigue leyendo este artículo informativo.
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Un secreto no puede compararse con un “chisme” o el relato de una anécdota vivida; cuenta con un peso que debemos “cargar” para cumplir con la promesa de no revelarlo hacia otras personas.
Existen casos de hombres y mujeres que manejan adecuadamente esta situación, pero no todos tienen los mismos resultados. Llevar consigo un secreto puede representar un “martirio” para ciertas personas.

No todos tienen la capacidad para gestionar adecuadamente el peso de los secretos. (Crédito: Pexels / Imagen referencial)
/ Ana Karotkaya PhotographyQué dice la psicología sobre el hábito de guardar secretos continuamente
Los profesionales de salud mental que laboran en la plataforma Reach Link precisan que guardar secretos representa una carga mental persistente que suele acompañar en cada conversación, relación o en situaciones donde uno considera que puede estar en tranquilidad.
Entonces, en el intento de evitar que esa confesión se mantenga con uno mismo, se obliga al cerebro a que trabaje por varias horas para que procese toda esa información. Pese a ello, no se obtiene resultados positivos.
Es en aquel momento que aparece la rumiación mental, una forma que mantiene a una persona concentrada en sus pensamientos por una buena cantidad de tiempo. En esta situación, el hombre o la mujer da muchas vuelas sobre ese secreto tratando de comprenderlo.

Los psicólogos precisan que este hábito obliga a la persona que caiga en la rumiación mental. (Crédito: Pexels / Imagen referencial)
/ @mikestarkov“Cuando guardas un secreto, tu cerebro lo trata como un asunto pendiente. Es posible que te encuentres repitiendo situaciones, preocupándote por posibles descuidos o imaginando qué pasaría si se supiera la verdad”, se lee en el portal citado.
A causa de estar pensando constantemente, la persona puede presentar altos niveles de estrés las cuales se manifiestan mediante síntomas de ansiedad, dificultad para dormir o la sensación de encontrarse en una máxima capacidad.
Con lo señalado, los especialistas aconsejan en esconder muchos secretos, ya que la carga mental que representa puede derivar a una depresión silenciosa. De manera progresiva, la persona puede experimentar falta de alegría o conexión con los demás por su intento de retener una confesión.
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SOBRE EL AUTOR
Estudió Periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Meza. Dos años de experiencia en medios digitales. Actualmente, se desempeña como Redactor Real Time de Mag.
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