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Sunday, September 20, 2026

El descarnado documental sobre la ofensiva israelí en Gaza

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Filmado de noche en las azoteas de los edificios de Tel Aviv durante tres años, el documental NAZA, de los directores Yuval Abraham y Rachel Szor, da cuenta de las acciones militares de Israel en Gaza tras los ataques de Hamás, el 7 de octubre de 2023.

El documental, de 80 minutos, coproducido por The Guardian y basado en revelaciones publicadas inicialmente tanto por el diario inglés como por la revista israelí-palestina +972 y el medio en hebreo Local Call entre 2023 y 2025, consta de entrevistas con 24 oficiales de inteligencia y soldados israelíes que, según la sinopsis de la película, revelan en detalle “los sistemas que hay detrás del asesinato en masa calculado de civiles palestinos en Gaza por parte de Israel”.

El título es un acrónimo militar israelí derivado de nezek agavi, término hebreo que significa “daño colateral”. Hace referencia a la convicción de los cineastas de que los sistemas empleados por Israel para seleccionar objetivos y autorizar ataques en Gaza propiciaron tasas de bajas civiles que serían contrarias a la legalidad.

Palestinos inspeccionan los escombros tras un ataque aéreo israelí contra un apartamento en la ciudad de Gaza, el 2 de agosto de 2026. Foto: Xinhua Rizek Abdeljawad

“Esta película trata sobre un sistema. Se centra en las órdenes, las políticas y los patrones de funcionamiento, no en las desviaciones de estos. La conclusión que extraemos de los testimonios es clara: la matanza masiva de civiles palestinos en Gaza no fue un ‘efecto secundario trágico’ de la guerra contra Hamás, como se suele presentar en Israel, sino un acto premeditado, calculado e intencional. Por ello, una comisión de la ONU, las principales organizaciones de derechos humanos del mundo y académicos palestinos, israelíes e internacionales lo han calificado de genocidio”, escribió la revista +972.

Durante el documental, indicó el diario El País, algunos soldados señalaron que tras el 7 de octubre tenían sed de venganza, mientras que otros explicaron que se encontraban en una suerte de callejón sin salida y confesaron sentirse parte de una máquina tecnológica hipersofisticada. Por ejemplo, indicaron que los teléfonos de los gazatíes sospechosos de pertenecer a Hamás permitían un mapeo en el que los objetivos no eran solo esos individuos, sino también los edificios donde vivían, sin tener en cuenta a todas las personas que los rodeaban. De ahí pasaron a una segunda fase, en la que las ruinas de esos edificios fueron incendiadas una a una para borrar lo que quedaba de hogares y memoria.

La tercera fase, sostuvo El País, consistió en los llamados “juegos del hambre” de los francotiradores, cuando la hambruna en Gaza convirtió a sus habitantes en “hormigas” desesperadas. Los oficiales mostraron, con bocetos garabateados en plena noche, cómo los sistemas de control remoto y su inteligencia artificial funcionaban como un videojuego en el que “por cada terrorista hay hasta 500 NAZA”.

Los hombres y mujeres que aparecen en NAZA, con sus voces y rostros alterados digitalmente, describieron en detalle un sistema impulsado por inteligencia artificial conocido como “Lavender”, que está diseñado para identificar a todos los presuntos operativos de las ramas militares de Hamas y la Yihad Islámica Palestina (YIP), incluidos los de bajo rango, como posibles objetivos de bombardeo, y llegó a identificar a unos 37.000 palestinos como presuntos militantes -y sus hogares- para posibles ataques aéreos.

“Se hizo a gran escala, como en una fábrica”, dijo uno de ellos, filmado como todos los demás, de noche, en una terraza, con un Tel Aviv silencioso de fondo.

“Lavender”, indicó el portal de France 24, utilizaba datos de la vigilancia masiva de Gaza, donde Israel monitorea toda la red de telecomunicaciones, para identificar objetivos basándose en sus llamadas telefónicas, movimientos e interacciones.

“Los parámetros del sistema son tan complejos que resulta difícil de entender”, declaró a los cineastas uno de los entrevistados, que afirmó haber trabajado en el sistema. Otros describieron la destrucción sistemática de viviendas civiles, el desprecio por las leyes de guerra y humanitarias, y un “ambiente general” de “odio” hacia los palestinos.

“En nuestra película mostramos un sistema de puntería diseñado para atacar a personas en espacios civiles, en sus hogares”, dijo Abraham a Reuters. “A veces pueden ser 500 misiles NAZA... destruyendo pueblos o barrios enteros”.

Los servicios de inteligencia describieron un sistema asistido por IA que identificaba objetivos utilizando datos recopilados de miles de teléfonos móviles pirateados. Afirmaron que la frase “papá está en casa” captada por el teléfono de un niño sería suficiente para desencadenar un ataque aéreo.

“Es como un videojuego, porque todo se hace de forma remota”, dice en un momento dado uno de los entrevistados que participaba en la identificación de objetivos.

Estos “técnicos” de matanzas sistemáticas -algunos pertenecientes a la “élite militar”- hablan de cómo los gritos que oían desde el otro lado de sus modernas instalaciones empezaron a atormentarlos; hablan de fosas comunes, de las hormonas que se activaban con cada misión, de la “adrenalina desenfrenada” de la guerra: “Era divertido, ninguno de nosotros dudó. Nos preguntaron si necesitábamos ayuda psicológica y dijimos que no”, afirmó uno de ellos.

Los oficiales también describieron el asesinato de civiles en zonas prohibidas designadas por Israel, incluso cerca de centros de distribución de ayuda. La ubicación de estas zonas no se reveló a los residentes, dijo un oficial: “Tendrán que aprender con sangre”.

Palestinos inspeccionan los daños causados ​​por un ataque aéreo israelí en el campamento de refugiados de Al-Shati, al oeste de la ciudad de Gaza, el 30 de julio de 2026. Foto: Xinhua Rizek Abdeljawad

El año pasado, las Naciones Unidas afirmaron que más de 400 palestinos murieron mientras buscaban ayuda humanitaria. Israel reconoció que civiles habían resultado heridos en los centros de distribución y declaró haber modificado sus normas de enfrentamiento.

Respuesta del Ejército

El documental no ha pasado inadvertido y el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, Eyal Zamir, anunció que ordenó al máximo responsable legal militar estudiar la posibilidad de iniciar acciones legales contra los autores del documental NAZA, así como investigar posibles filtraciones de información clasificada utilizada para la elaboración del filme.

“Según las informaciones que han surgido hasta ahora, no se trata de un filme que critique a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ni de un intento de llegar a la verdad. Se basa en libelos de sangre (antisemitas), distorsión deliberada de la realidad y acusaciones falsas contra soldados y comandantes de las FDI”, dijo Eyal Zamir durante una reunión con la cúpula militar.

La cinta “adopta la narrativa de quienes odian a Israel, difama a nuestros soldados y comandantes y busca presentar a las FDI como si actuaran ilegalmente de forma deliberada”, indicó el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel.

Por ello, constituye “un intento peligroso de despojarnos de la legitimidad de defendernos frente a lo peor de nuestros enemigos y al hacerlo, implica un peligro real para los soldados y comandantes de las FDI”, sostuvo.

Palestinian family set up a place over the rubbles of their destroyed house to live in Beit Lahia city, north of Gaza strip. Nour Alsaqqa

Y advirtió: “No vamos a permitir que los soldados de las FDI se conviertan en dianas mediante mentiras y libelos de sangre. Ante esto debemos actuar con decisión, empleando todas las herramientas a nuestra disposición: legales, de mando y de diplomacia pública”.

El ministro de Seguridad Nacional israelí de extrema derecha, Itamar Ben-Gvir, calificó a los directores de “desgracia y vergüenza” por difamar a los militares; y el partido Likud del primer ministro Benjamin Netanyahu publicó un comunicado en el que dijo que la película era “antisemita” e incluso figuras de la oposición se sumaron a las críticas.

El líder del partido centrista “Yashar!”, que significa “recto” u “honesto” en hebreo, Gadi Eisenkot, publicó un mensaje en X en el que acusó a los autores de ofrecer una imagen “distorsionada y unilateral” del conflicto, y Naftali Bennett, del partido centroderechista Beyajad (Juntos), calificó de “especialmente doloroso e indignante” que la película fuera hecha por cineastas israelíes.

Netanyahu criticó a quienes serán sus rivales en las elecciones del 27 de octubre, a los que acusó de ser cómplices de una “incitación” contra Israel.

“Esto es totalmente falso. Las FDI nunca han planeado, aprobado ni llevado a cabo un ataque en Gaza en el que se previera la muerte de 500 civiles o de un número siquiera cercano a esa cifra”, declaró el Ejército, citando la publicación por parte de un usuario de un extracto de NAZA en el que un militar describe ese ataque.

NAZA es el único documental que compitió en el Festival de Cine de Venecia y durante su exhibición recibió una ovación que se extendió por casi 25 minutos. Según France 24, la guerra en Gaza sigue contando con un amplio apoyo público israelí, pero Abraham y Szor dijeron que esperaban que animara a las naciones occidentales a retirar su apoyo a Israel y a ejercer presión mediante sanciones.

“Quienes estamos dentro de Israel y Palestina luchando por el cambio, lo necesitamos”, dijo Abraham a la agencia France Presse. “Al negarse a actuar, están debilitando a la gente que está dentro y que apoya los derechos humanos y una solución política”, añadió.

Israel niega haber atacado deliberadamente a civiles en Gaza, y acusa a Hamás de esconderse entre la población del enclave densamente poblado y asediado, donde antes de la guerra vivían alrededor de dos millones de personas.

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