Desde el crecimiento hasta el “amor a la patria”: Richard Von Appen difunde programa para competir por la CPC
“La voluntad de liderar la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) se cimienta en una profunda convicción sobre el rol trascendental del sector privado en el porvenir de Chile y en que como sociedad debemos levantar la mirada con optimismo y construir un propósito común de largo plazo, Chile puede iniciar un nuevo ciclo virtuoso que permita generar oportunidades y bienestar para todos”, dice el primer párrafo de un programa de trabajo de Richard Von Appen, candidato a presidir la CPC, que circula entre dirigentes empresariales.
El lunes, Von Appen, 60 años, accionista y presidente del grupo naviero Ultramar, se reunió con consejeros de la Sofofa, su gremio de origen, que presidió entre 2021 y 2023, ante quienes expuso su plan para la CPC, multigremial que agrupa a las seis ramas empresariales principales. En esa competencia por suceder a Susana Jiménez, quien también viene de Sofofa, Von Appen tiene el respaldo de los industriales y compite con los candidatos de la agricultura, Antonio Walker, y la banca, Félx de Vicente, ya oficializados, y probablemente la construcción, Patricio Donoso. Ni la minería ni el comercio han levantado hasta ahora postulaciones.
Pero el impulso de Von Appen está cuesta arriba: nunca en la tradición de la CPC un mismo gremio ha colocado a uno de sus suyos en la presidencia por períodos consecutivos. Antes de Susana Jiménez, quien termina su período el 17 de diciembre, desde 1990 ha habido 14 presidentes: los últimos fueron Ricardo Mewes (comercio), Juan Sutil (agricultura), Alfonso Swett (industria), Alfredo Moreno (consenso); Alberto Salas (minería) y Andrés Santa Cruz (agricultura).
Richard Von Appen Lahres estructuró su programa sobre la base de tres ejes en los que, afirma, los empresarios, trabajadores y proveedores desempeñan un rol esencial y deben participar activamente.
El primer eje se denomina “impulsar el crecimiento y el desarrollo de Chile”. En él, la “la tarea más urgente de corto plazo es la recuperación y dignificación del empleo, por lo que se hace esencial poder acompañar y fortalecer activamente el esfuerzo del país por reactivar la economía”, escribió en el texto.
Para ello, Von Appen describió cuatro líneas de acción: acelerar inversiones, creando condiciones para reposicionar a Chile como un destino atractivo para la inversión nacional y extranjera: agilizar y modernizar proyectos, colaborando con el perfeccionamiento del marco regulatorio y el proceso de evaluación ambiental y sectorial; competitividad tributaria, estableciendo una estructura impositiva que fomente el emprendimiento, el ahorro y la reinversión; y, por último, paz social y las certezas, fomentando un clima de tranquilidad, confianza y estabilidad social, enumeró.
El segundo eje se llama “soñar el Chile que queremos”. La fundamentación es ésta: “Chile cuenta con bases institucionales, humanas y geográficas únicas que le otorgan todas las condiciones necesarias para destacar a nivel internacional en industrias de vanguardia, tecnología, turismo, energías limpias y calidad de vida general. Se hace urgente recuperar la capacidad de soñar grandes proyectos para Chile”.
Aquí también hay cuatro líneas de trabajo. La primera se orienta a la infraestructura y la planificación urbana, para que el desarrollo territorial y las ciudades se planifiquen de manera integrada, vinculando los lugares urbanos con los polos de desarrollo industrial e infraestructura productiva. La segunda se refiere a educación integral y de calidad; la tercera apunta a una salud accesible, con sistemas de salud que aseguren atención médica oportuna y accesible; y la cuarta, el acceso a la vivienda propia, con mecanismos público-privados que disminuyan el déficit habitacional.
La convivencia
El último de los ejes del programa 2027-2028 que expuso Richard Von Appen se titula “cultivar la convivencia entre nosotros”.
“La viabilidad de cualquier propuesta de crecimiento económico o proyecto de futuro depende de la solidez de nuestro tejido social. Es fundamental comprender que la sociedad, las instituciones, las empresas y las familias son organizaciones de personas. Somos seres relacionales y es en el respeto y colaboración recíproca donde logramos desplegar nuestras mayores potencialidades”, dice el texto que circula entre los consejeros con el rótulo de borrador.
Von Appen sostiene que es prioritario fortalecer la convivencia interna como sociedad, “rescatando los valores esenciales que nos integran y reconstruyendo el tejido social del país”.
Para ello, en este eje aboga a cuatro “subtítulos”: cultura del respeto (tanto en las relaciones interpersonales como en los espacios de debate social, además del trato debido hacia las autoridades civiles); el trabajo bien hecho (impulsando una actitud constructiva y de excelencia en el quehacer diario); amabilidad cotidiana (fomentar un trato empático, cordial y amable, reduciendo los niveles de hostilidad); y unidad y tradición (potenciar actividades que convoquen y cohesionen, como “expresiones culturales, la práctica deportiva, las tradiciones comunes y el amor por nuestra patria”).
La minuta que resume las ideas programáticas de Von Appen termina así: “Al avanzar con decisión en estos tres frentes, Chile podrá reencontrarse con su vocación de progreso y consolidarse como un país de oportunidades, donde las personas puedan desarrollar con total confianza sus proyectos de vida”.
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