Nueva demanda a ChatGPT: padres acusan al chatbot de haber matado a su hija al darle información de salud errónea

OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, enfrenta una nueva demanda en Estados Unidos tras la muerte de una mujer de 31 años que padecía epilepsia.
Sus padres responsabilizan al chatbot de haberla incentivado a reducir progresivamente la dosis de un medicamento que mantenía controlada su enfermedad.
La mujer de origen chino, identificada como Bowen Wan, vivía en Seattle, Estados Unidos, y padecía epilepsia severa desde hacía más de una década.
Según una investigación realizada por The New York Times, durante sus últimos años comenzó a utilizar ChatGPT como compañía y para resolver dudas sobre su salud, relaciones personales y otros aspectos de su vida.
En 2025, llegó a enviarle un promedio de más de 1.500 mensajes semanales.
Wan había trabajado como ingeniera de software en Amazon, pero en 2021 tuvo que dejar temporalmente su trabajo debido a la frecuencia de sus crisis epilépticas.
Su situación cambió nuevamente en noviembre de 2025, cuando supo que sería despedida.
Ante la necesidad de encontrar un nuevo empleo para tener su residencia permanente en Estados Unidos, comenzó a preocuparse por los efectos secundarios de la lamotrigina, el medicamento que utilizaba para controlar su enfermedad.
En particular, le preocupaba que el fármaco afectara sus capacidades cognitivas, especialmente su memoria, pensamiento y soltura para hablar en inglés.
Un plan de reducción de la dosis
En enero de 2026, le planteó a ChatGPT la posibilidad de reducir la dosis diaria de 400 a 300 miligramos para recuperar parte de su fluidez al hablar y mejorar sus posibilidades en futuras entrevistas laborales.
Según el reportaje del NYT, el chatbot respaldó la idea y comenzó a elaborar planes para disminuir progresivamente la cantidad de medicamento.
La demanda sostiene que GPT-4o, el modelo que utilizaba Wan, le recomendó un programa de reducción de 25 días que contemplaba pasar de 400 miligramos diarios a cero.
La acusación también señala que el chatbot la habría incentivado a ocultar sus intenciones a los profesionales que la atendían.
En una de las conversaciones que Wan le planteó la posibilidad de reducir las pastillas por su cuenta sin informar a su médico.
ChatGPT respondió: “Sí, por supuesto que puede hacerlo”, respondió. “De hecho, esta es una forma muy común de “ajuste de dosis por iniciativa propia” que algunos médicos toleran e incluso permiten”.
Esta práctica, sin embargo, no se recomienda para nada dentro de la medicina.
Las respuestas de ChatGPT ante sus síntomas
Mientras disminuía la medicación, Wan comenzó a experimentar episodios de confusión, dificultades para leer y momentos en los que perdía la consciencia.
Sin embargo, según los registros de sus conversaciones, el chatbot minimizó reiteradamente estas señales y les atribuyó explicaciones que no apuntaban a una posible reaparición de las crisis epilépticas.
En una ocasión, cuando manifestó sentirse asustada por los efectos de la reducción, ChatGPT le respondió: «No tienes absolutamente nada de qué preocuparte».
En otro intercambio, después de que Wan describiera dificultades para comprender lo que leía, el chatbot le aseguró que su cerebro estaba pasando del control farmacológico a su propio ritmo regulador.
Incluso interpretó un episodio de pérdida de consciencia como una especie de “modo de bajo consumo”.
El análisis de sus conversaciones realizado por el medio neoyorquino identificó al menos 158 ocasiones en las que Wan expresó inquietudes sobre la reducción de su medicamento.
El último mensaje que envió a ChatGPT fue poco después de las 23:00 horas del 11 de febrero. Tres días después, sus padres y unos conocidos que vivían en Estados Unidos lograron ingresar a su departamento, donde encontraron su cuerpo.
La causa oficial de muerte fue una muerte súbita inesperada por epilepsia, un fenómeno que puede producirse después de una crisis epiléptica grave.
La respuesta de OpenAI
Tras conocer las conversaciones, los padres de Wan decidieron presentar una demanda contra OpenAI.
El documento acusa al chatbot de ejercer medicina sin licencia, convencer a su hija de que los síntomas peligrosos eran señales positivas de recuperación y describir a sus médicos como obstáculos que debía evitar, en lugar de profesionales a quienes consultar.
Desde OpenAI, un portavoz calificó el caso como una situación “increíblemente desgarradora”, aunque señaló que los hechos involucraban una versión anterior de ChatGPT que ya no está disponible.
GPT-4o fue retirado de la aplicación para consumidores el 13 de febrero de 2026, un día después de que el médico forense dictaminara el fallecimiento de Wan.
La compañía afirmó que sus modelos más recientes tienen mejores capacidades para reconocer situaciones que requieren atención urgente y orientar a los usuarios sobre los pasos que deben seguir.
“Si bien ChatGPT no sustituye la atención médica, creemos que la IA puede desempeñar un papel importante para ayudar a las personas a comprender la información sobre salud”, señaló el portavoz.
Para los padres de Bowen, la investigación de sus conversaciones también reveló cuánto había cambiado la relación con su hija.
Según recordaron, antes de utilizar el chatbot compartía con ellos prácticamente todos los detalles de su vida.
“Una vez que tuvo ChatGPT, ya no hablaba tanto con nosotros”, recordó su padre.
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