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Friday, October 16, 2026

Por qué el gobierno de EE.UU. evalúa hacer una campaña publicitaria para atraer a los afrikaners de Sudáfrica

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Ya que no vienen, habrá que llamarlos. El gobierno de Estados Unidos está evaluando destinar cientos de miles de dólares a una campaña mediática en Sudáfrica para determinar por qué los afrikaners blancos no están solicitando el estatus de refugiado en EE.UU., tal como esperaba Donald Trump. Y de paso, hacer una campaña publicitaria para traerlos al país.

Según una propuesta de agosto a la que tuvo acceso el diario británico The Guardian, funcionarios del Departamento de Estado plantearon una iniciativa de investigación y publicidad, con un costo aproximado de 335 mil dólares, tras observar que el número de solicitudes para el programa de refugiados ha sido “inferior a lo esperado”.

Esto, desde que, en noviembre de 2025, se permitiera a los afrikaners presentar sus peticiones directamente a través de internet. El documento, elaborado por la misión estadounidense en Sudáfrica en colaboración con una unidad de investigación del Departamento de Estado para la embajada en Pretoria, reconoce que las autoridades apenas conocen las razones de esta situación. “Actualmente, existen muy pocos estudios sobre por qué los afrikaners no están presentando solicitudes para ser incluidos en el Programa de Admisión de Refugiados de Estados Unidos”, señala la propuesta.

Afrikaners o sudafricanos blancos siendo recibidos en Estados Unidos como refugiados.

El enfoque en los afrikáneres se deriva de una orden ejecutiva de febrero de 2025 que instruye a los funcionarios a priorizar el reasentamiento de este grupo, mientras el programa general de refugiados para otros países permanecía suspendido.

Funcionarios de la administración estadounidense habían afirmado que los afrikaners enfrentan discriminación racial y un “genocidio blanco”. El gobierno de Sudáfrica ha rechazado tales acusaciones de genocidio, y los expertos han descartado, de manera generalizada, la idea de que los afrikaners sean objeto de violencia dirigida.

El año pasado, el presidente Donald Trump limitó la admisión de refugiados a 7.500, la cifra más baja en la historia de Estados Unidos. Posteriormente, en mayo, elevó el tope a 17.500, destinando las plazas adicionales, una vez más, principalmente a los afrikaners. Bajo la administración de Joe Biden, el límite máximo había sido de 125 mil.

Estados Unidos admitió a 16.292 refugiados durante el año fiscal que concluyó el 30 de septiembre, según los datos más recientes. Un año antes, los sudafricanos representaron 342 de las 38.102 admisiones de refugiados.

Afrikaners o sudafricanos blancos siendo recibidos en Estados Unidos como refugiados.

El plan del Departamento de Estado se desarrollaría en tres fases. La propuesta sugiere realizar focus groups en ciudades como Pretoria, Krugersdorp, Bloemfontein, Kroonstad, Stellenbosch y Worcester, así como en Kimberley y Orania, siendo esta última una comunidad separatista compuesta exclusivamente por sudafricanos blancos. Posteriormente, se llevaría a cabo una encuesta a mil afrikaners, tanto en línea como de forma presencial, para determinar qué mensajes resultan efectivos en cada comunidad.

La fase final consiste en una campaña digital de seis meses, desarrollada principalmente en lengua afrikáans, y posiblemente con algo de inglés, dirigida a afrikaners “interesados ​​en emigrar”. Dado que resulta difícil llegar a esta comunidad a través de los canales convencionales de comunicación y prensa, la propuesta sugiere contratar a una agencia con conocimiento del contexto local y recurrir a “mensajeros de confianza”.

En respuesta, un portavoz del Departamento de Estado declaró: “Seguimos tramitando y admitiendo como refugiados a afrikáneres de Sudáfrica que huyen de la amenaza de una discriminación racial promovida por el gobierno. El presidente Trump ha sido muy claro al señalar que estamos dando prioridad al reasentamiento de afrikáneres de Sudáfrica que escapan de una discriminación racial auspiciada por el gobierno”.

La orden de Trump que inició en 2025 este foco en refugiar afrikaners alegaba que “Sudáfrica ha adoptado posturas agresivas hacia Estados Unidos y sus aliados, incluyendo la acusación contra Israel, y no contra Hamas, de cometer genocidio ante la Corte Internacional de Justicia, además de reactivar sus relaciones con Irán para desarrollar acuerdos comerciales, militares y nucleares”.

El Premio Nobel de la Paz de este año fue otorgado a Navi Pillay, la jueza sudafricana que presidió la comisión de la ONU que concluyó que Israel era culpable de genocidio en Gaza. Esto provocó que Trump asegurara en Truth Social: “¡No sé nada de esta mujer, y nadie más sabe nada de ella tampoco!”, añadiendo que el premio debería haber sido para “los grandes Estados Unidos de América, cuyo representante, YO, puso fin a ocho guerras, entre muchas otras cosas”.

El gobierno sudafricano, por su parte, ha rechazado la acusación de genocidio, calificándola de infundada y motivada por razones políticas. El mes pasado, en Nueva York, su ministro de Asuntos Exteriores, Ronald Lamola, afirmó que “no existen pruebas” que respalden dicha acusación de genocidio. Pretoria también ha argumentado que muy pocos sudafricanos han aceptado la oferta estadounidense, lo que, a su juicio, demuestra que tales acusaciones son falsas.

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