Leer a tiempo: el desafío es ahora

La renovación del Compromiso Nacional por el Aprendizaje Lector en La Moneda, encabezada por el Presidente y la ministra de Educación la semana pasada, es una señal valiosa: Chile se une tras una meta que trasciende gobiernos, lograr que todos los niños y niñas comprendan lo que leen antes de terminar segundo básico, al 2030.
Pero la voluntad política debe traducirse en decisiones y acciones sostenidas. Actualmente, tres de cada cinco niños no leen a tiempo. El Ministerio ha anunciado que priorizará la educación parvularia y los primeros años escolares, junto con fortalecer iniciativas de medición como Impulso Lector. Son avances importantes, pero necesitamos acelerar y ampliar sustancialmente su alcance.
Esto exige asegurar que los futuros docentes se formen en metodologías efectivas para enseñar a leer y escribir, y que quienes hoy enseñan cuenten con acompañamiento especializado; dar continuidad a la evaluación de segundo básico para identificar tempranamente los rezagos y entregar apoyos intensivos; fortalecer el lenguaje desde la primera infancia e involucrar a las familias. También garantizar bibliotecas y acceso a libros diversos y abundantes para cultivar el hábito lector.
La discusión presupuestaria es una oportunidad para respaldar estas prioridades con recursos. Pero también necesitamos metas verificables, responsables claros en todos los niveles, coordinación institucional y seguimiento periódico de los avances, para aprender de las escuelas que logran buenos resultados y multiplicarlas en cuatro años.
Necesitamos un esfuerzo sistémico, sostenido y a gran escala, capaz de llegar a cada escuela y cada sala de clases. El éxito de este compromiso estará en que todos los niños y niñas aprendan a leer a tiempo y descubran en la lectura un hábito que los acompañe y enriquezca durante toda su vida.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.