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Saturday, October 24, 2026

Oftalmólogo, sobre el cambio de hora: "Puede causar molestias, pero no daña al ojo"

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El cambio de horario llegará a España la madrugada del sábado 24, cuando se retrasarán los relojes en una hora para adaptarnos a las horas de luz del invierno. Este cambio no solo supondrá dormir una hora más esa noche, sino que también implica una serie de cambios en nuestras rutinas diarias y en nuestro funcionamiento interno.

Una de las cuestiones que más preocupan a los expertos en oftalmología y salud ocular son los efectos que la reducción de luz natural puede tener en nuestra vista. Para resolver algunas de las dudas más frecuentes sobre este tema, Mundo Deportivo ha hablado con el doctor Carles Barnés, director de OftalDex, el Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Dexeus (Barcelona).

El doctor Carles Barnés, director de OftalDex, el Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Dexeus
El doctor Carles Barnés, director de OftalDex, el Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario DexeusCedida

¿Qué efectos y consecuencias tiene el cambio de horario para nuestros ojos?

"La modificación de los horarios de luz y oscuridad puede alterar la lubricación ocular y favorecer la sequedad y la fatiga visual de forma indirecta", explica Barnés.

"La producción de lágrimas y la renovación de la superficie ocular siguen un ritmo circadiano, y el descanso nocturno es clave para que la córnea se recupere, por lo que dormir menos o peor se asocia a una lágrima de peor calidad y más inestable, con más sensación de sequedad, arenilla o escozor", prosigue.

Además, al anochecer antes, "una parte mayor de nuestra actividad diaria transcurre con iluminación más pobre o artificial, lo que obliga a un mayor esfuerzo visual", prosigue Barnés. Esto sucede porque, delante de pantallas, "parpadeamos mucho menos, a veces menos de la mitad de lo normal, lo que favorece la evaporación de la lágrima". ¿El resultado? "Fatiga visual, ojos cansados, pesadez, enrojecimiento y, a veces, dolor de cabeza al final del día", señala.

El cambio de horario puede alterar la lubricación ocular y favorecer la sequedad y la fatiga visual de forma indirecta

El doctor Carles Barnés, director de OftalDex, el Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Dexeus

Doctor Carles Barnés

Oftalmólogo y director de OlftalDex

Ahora bien, el cambio de hora, como tal, no daña el ojo, puntualiza. "Lo que sí puede causar son molestias transitorias por vías indirectas, y la principal es la alteración del ritmo circadiano", asegura.

"La retina contiene unas células fotorreceptoras especiales, las células ganglionares con melanopsina, que no sirven para ver, sino para informar al reloj biológico central del cerebro de si es de día o de noche", explica, "y al desplazarse una hora la exposición a la luz, el organismo necesita unos días para resincronizarse". En ese periodo solemos dormirse peor, "y el ojo, cuyas funciones también siguen un ritmo diario, lo nota".

A esto se suma que, con el horario de invierno, anochece antes. "Pasamos más horas con luz artificial, en interiores, delante de pantallas y en ambientes con calefacción, que resecan el aire. En los niños, esto también se asocia a una mayor progresión de la miopía".

¿Qué personas son más vulnerables a los problemas de vista?

El doctor Barnés señala que hay ciertos grupos de personas más propensas y vulnerables a estas molestias en los ojos: los pacientes con ojo seco o blefaritis, los usuarios de lentes de contacto, las personas que pasan muchas horas frente a pantallas, los niños y adolescentes, mayores de 50 años y mujeres en la menopausia, los pacientes con glaucoma y los trabajadores a turnos o personas con trastornos del sueño.

El equipo de Oftaldex, el Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Dexeus (Barcelona)
El equipo de Oftaldex, el Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Dexeus (Barcelona)Cedida

¿Qué medidas podemos tomar para proteger la salud ocular?

"Exponerse a la luz natural a primera hora de la mañana es la forma más eficaz de resincronizar el reloj biológico", afirma. También recomienda cuidar el sueño "con horarios regulares y sin pantallas en la última hora antes de acostarse", aplicando 'la regla 20-20-20', que consiste en mirar algo situado a unos seis metros durante 20 segundos cada 20 minutos y parpadear de forma consciente.

Las lágrimas artificiales, humidificar el ambiente si hay calefacción y evitar que el aire, en casa o en el coche, dé directamente en los ojos, también son útiles, así como "iluminar bien los espacios de trabajo por la tarde y ajustar el brillo de las pantallas al entorno".

Si conduces de noche, "lleva las gafas limpias y la graduación actualizada" y, en el caso de los niños, "que aprovechen al máximo la luz del día con actividades al aire libre a la salida del colegio, en los recreos y los fines de semana". El objetivo, añade, "es acumular unas dos horas diarias en el exterior".

¿Cuándo debemos consultar con un oftalmólogo?

El doctor Barnés es muy claro: "Si, pese a estas medidas, las molestias persisten más de dos semanas, debes consultar con un experto". La consulta debe ser urgente ante cualquiera de estos signos:

  • Pérdida brusca de visión.
  • Dolor ocular intenso.
  • Ojo rojo con sensibilidad a la luz, sobre todo en usuarios de lentes de contacto.
  • Secreción abundante.
  • Aparición repentina de destellos, 'moscas volantes' o una sombra en el campo visual.
  • Visión doble.
  • Halos acompañados de dolor de cabeza o náuseas.
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