Del barro al polvo: calor complica las labores de limpieza tras los aluviones y nuevas tormentas amenazan a la zona central

El barro que el lunes por la noche inundó calles y viviendas comienza a transformarse en un nuevo problema, tal como ocurrió con el aluvión del 8 de octubre en Las Condes. Tras las intensas precipitaciones, otros aluviones y el tornado que afectó a Requínoa, el retorno de las condiciones despejadas y el calentamiento diurno están favoreciendo el secado de los sedimentos acumulados. Una situación que, aunque puede facilitar su retiro, también genera polvo en suspensión y nuevos riesgos sanitarios para quienes participan en las labores de limpieza.
El escenario se produce mientras las autoridades mantienen desplegados equipos de emergencia desde la Región Metropolitana hasta Ñuble.
En paralelo, en el sector oriente de Santiago continúan las tareas de despeje de calles y recuperación de infraestructura. Sin embargo, y a medida que el agua se evapora, el barro pierde humedad y los sedimentos más finos pueden levantarse durante su remoción, especialmente cuando se utilizan herramientas, maquinaria o vehículos.
Luis Donoso, profesor de Geofísica de la U. del Desarrollo, explica que este proceso tiene efectos contrapuestos. “Dado el volumen de lodo, al deshidratarse genera una masa de menor peso, lo que facilita su remoción y la emisión de polvo es un efecto de esa remoción”, señala.
No obstante, la transformación del lodo en polvo representa un riesgo que puede extenderse incluso después de superada la emergencia meteorológica. Karem Muena, jefa del Servicio de Urgencias de Clínica Dávila Vespucio, advierte que los sedimentos provenientes de un aluvión pueden contener elementos distintos de la tierra que arrastran las quebradas.
“Este polvo no solo contiene partículas de tierra, sino que también puede arrastrar microorganismos, restos de aguas servidas, sustancias químicas y otros contaminantes dependiendo del lugar de donde proviene el aluvión”, explica. Su inhalación reiterada puede provocar tos, congestión nasal, irritación de garganta y dificultades respiratorias. En personas con enfermedades preexistentes, además, puede desencadenar crisis asmáticas o agravar patologías respiratorias crónicas.

Los efectos tampoco se limitan a las vías respiratorias. El contacto con estos residuos puede ocasionar irritación ocular y lesiones cutáneas, mientras que la eventual contaminación de manos, alimentos o agua incrementa el riesgo de infecciones gastrointestinales.
Entre los grupos especialmente vulnerables se encuentran niños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades respiratorias, cardiovasculares o alteraciones del sistema inmunológico.
Por ello, la especialista recomienda utilizar mascarillas N95 durante las labores de limpieza, además de guantes y protección ocular. También aconseja humedecer las superficies antes de retirar el polvo y evitar barrer en seco o utilizar aire comprimido.
Desde la Subsecretaría de Salud Pública, en tanto, Alejandra Pizarro explica que las recomendaciones sanitarias deben adaptarse a las características de cada emergencia. “Los eventos meteorológicos, incendios forestales o terremotos pueden exponer a distintos factores de riesgo, por lo que es necesario tener a la vista las medidas preventivas pertinentes para recomendar a la población general, socorristas y voluntarios”.
En particular, el uso de mascarillas busca reducir riesgos respiratorios asociados a la exposición a agentes externos, como el humo o el polvo, además de prevenir contagios en situaciones de hacinamiento.
Del calor a las tormentas
Mientras las labores de recuperación avanzan bajo condiciones de mayor calentamiento diurno, el pronóstico meteorológico vuelve a introducir incertidumbre.
La DMC emitió este miércoles un aviso por probables tormentas eléctricas debido a condiciones de inestabilidad atmosférica, vigente desde la tarde del miércoles hasta la noche de este jueves. El fenómeno podría afectar sectores precordilleranos y cordilleranos de Coquimbo y Valparaíso, además de la cordillera de la RM. El organismo advierte que las tormentas podrían estar acompañadas de granizos y fuertes rachas de viento locales.
Paula Santibáñez, investigadora del Centro Agrimed de la U. de Chile, explica que estas condiciones responden a la combinación de varios factores atmosféricos. “Tenemos una atmósfera que favorece el desarrollo vertical de nubosidad durante la tarde, especialmente cuando se combina el calentamiento diurno con aire más frío en niveles superiores y con el efecto de la cordillera, que ayuda a levantar las masas de aire”, detalla.
La investigadora no descarta completamente el desarrollo de fenómenos convectivos cercanos al sector oriente de Santiago, pero enfatiza que la probabilidad de un episodio comparable al del lunes en el valle o la zona urbana es menor. Esta variabilidad constituye uno de los principales desafíos para anticipar los efectos de las tormentas, especialmente en sectores que todavía presentan daños y acumulación de sedimentos.

Pese a la menor extensión del aviso meteorológico, Senapred mantiene la alerta roja por remoción en masa en diez comunas de la RM: San José de Maipo, Puente Alto, Pirque, La Florida, Peñalolén, La Reina, Las Condes, Lo Barnechea, Vitacura y Colina.
Según los antecedentes técnicos disponibles, se pronostican precipitaciones de entre 5 y 10 milímetros, vientos de 25 a 40 km/h y una isoterma cero situada entre los 3.500 y 3.700 metros sobre el nivel del mar. Esto último es lo que más preocupa a la autoridad por su potencial peligro de activar quebradas, aluviones y derrumbes en sectores precordilleranos y cordilleranos.
La preocupación también alcanza a Valparaíso, donde se mantiene una alerta temprana preventiva para las provincias de Los Andes y San Felipe, además de La Ligua, Petorca y Cabildo. En Atacama, otras cinco comunas permanecen bajo vigilancia por probables tormentas eléctricas.
Esta combinación de factores y pronósticos obliga a mantener las precauciones sanitarias y la vigilancia meteorológica. Incluso cuando el cielo despejado pareciera anunciar el término de la emergencia.
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