Dwayne “La Roca” Johnson, 54 años, actor compró una mansión con establos y ocho dormitorios con la que perdió más de US$3 millones

Las operaciones inmobiliarias de lujo no siempre terminan con ganancias, incluso cuando sus protagonistas son algunas de las estrellas más reconocidas de Hollywood. Dwayne Johnson, el actor y exluchador conocido como “La Roca”, acaba de cerrar una de esas transacciones: vendió su exclusivo rancho ecuestre en Georgia, Estados Unidos, por US$6,1 millones, unos US$3,4 millones menos de lo que había pagado por la propiedad en 2019.
La finca, ubicada en Powder Springs, fue adquirida por Johnson por US$9,49 millones. Sin embargo, menos de dos años después, en enero de 2021, el actor intentó desprenderse de ella por US$7,5 millones. La operación no prosperó y, tras permanecer alrededor de diez meses en el mercado sin recibir ofertas firmes, la propiedad fue retirada de la venta.
El rancho volvió a ofrecerse en agosto de 2025, esta vez por US$6,95 millones. Finalmente, los registros inmobiliarios consignaron la venta por US$6,1 millones en septiembre de ese año. Así, la diferencia entre el precio de compra y el de cierre fue de aproximadamente US$3,39 millones, sin contar los gastos asociados a la tenencia y la transacción.
Cómo es el rancho en Georgia
La propiedad, conocida como Magnificent Bullard Estate, ocupa unas 18,6 hectáreas y tiene como pieza central una residencia de estilo campestre francés de aproximadamente 1400 m². El conjunto fue pensado para combinar la vida familiar con instalaciones destinadas a la actividad ecuestre.
Entre sus principales atractivos se encuentran ocho dormitorios, una biblioteca, una bodega de vinos y una sala de cine. En el exterior, el terreno dispone de una piscina, jardines, senderos y amplios espacios verdes. La finca también cuenta con un establo de 12 puestos, seis potreros cercados y una pista profesional para montar a caballo.
Diseñada para ofrecer un confort refinado y una fluida integración entre interior y exterior, la propiedad combina arquitectura atemporal, amplios espacios sociales y ambientes íntimos para la vida familiar, todo construido con una atención meticulosa al detalle.
Johnson adquirió la finca poco después de casarse con Lauren Hashian, y durante un tiempo fue utilizada como refugio familiar para alejarse del ajetreo de Hollywood. Sin embargo, la decisión de venderla terminó convirtiéndose en un mal negocio para el actor, cuya fortuna inmobiliaria suele incluir inversiones de alto perfil.
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