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Tuesday, October 6, 2026

Lucía Pérez, diez años después: juicios, condenas y una familia que todavía reclama que fue femicidio

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El 8 de octubre de 2016, Lucía Pérez tenía 16 años. Vivía con sus padres en Mar del Plata, cursaba el último año de la secundaria y le gustaban el arte y los animales. Su mamá, Marta Montero, recuerda que podía haber sido veterinaria. Esa mañana salió de su casa y nunca volvió. Diez años después, su familia sigue luchando para que la muerte de Lucia sea caratulada y juzgada como femicidio.

En estos diez años hubo tres hombres imputados, dos juicios orales, una condena a prisión perpetua, una absolución, una decisión de Casación que anuló la figura del femicidio, una nueva determinación de pena y un condenado que obtuvo la libertad condicional. Para Marta, en cambio, la respuesta sigue siendo la misma que aquel primer día: “Fue femicidio. Nosotros vamos por el tercer juicio”.

La historia comenzó el 7 de octubre de 2016. Según la investigación, Lucía conoció a Matías Farías y Juan Pablo Offidani en las inmediaciones de la Escuela Media N° 3 de Mar del Plata, donde ellos vendían marihuana. Al día siguiente, Farías y Offidani fueron a buscarla y la llevaron a una casa del barrio Alfar, que alquilaba Farías. Allí, de acuerdo con la acusación, Lucía recibió drogas y fue abusada sexualmente. Horas después, los hombres la llevaron, ya sin signos vitales, a una unidad sanitaria de Playa Serena. Los médicos intentaron reanimarla durante unos 40 minutos.

La investigación inicial quedó marcada por una serie de controversias. La fiscal María Isabel Sánchez sostuvo públicamente que Lucía había sido abusada y que había sufrido un ataque brutal. Cuatro días después de la muerte, sus declaraciones provocaron una enorme conmoción. El caso derivó, el 19 de octubre de 2016, en el primer Paro Nacional de Mujeres, que convirtió el rostro de Lucía en uno de los símbolos de la movilización contra la violencia de género.

Marta Montero, la madre de Lucía.

Los tres acusados quedaron detenidos: Farías, Offidani y Alejandro Maciel, señalado por encubrimiento. Desde el comienzo, la familia pidió que el crimen fuera investigado y juzgado como un femicidio. La acusación fiscal había planteado para Farías el delito de abuso sexual agravado por el suministro de estupefacientes seguido de muerte, en concurso con femicidio. Para Offidani, como partícipe necesario.

El primer juicio: el fallo que encendió la calle

El primer juicio comenzó en octubre de 2018. Durante las audiencias declararon médicos, peritos, vecinos y testigos. Los peritos coincidieron en que la causa más probable de muerte había sido una “asfixia tóxica”, con congestión y edema pulmonar que derivaron en una falla cardíaca. También hubo controversias sobre las lesiones encontradas en el cuerpo y sobre si eran compatibles con un abuso sexual.

La fiscalía pidió prisión perpetua para Farías y 18 años para Offidani. Sostuvo que había existido una relación desigual de poder entre una adolescente de 16 años y un hombre de 23 que le proveía drogas.

El 26 de noviembre de 2018 llegó el primer veredicto. El Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Mar del Plata, integrado por Aldo Carnevale, Facundo Gómez Urso y Pablo Viñas, absolvió a Farías y Offidani por el abuso sexual y el femicidio. También absolvió a Maciel del encubrimiento. Farías y Offidani, en cambio, fueron condenados a ocho años por comercialización de estupefacientes.

Los tres acusados absueltos en el primer juicio por el caso. Foto: Télam.

La reacción fue inmediata. Hubo movilizaciones multitudinarias y un paro nacional de mujeres. La sentencia fue cuestionada por organizaciones feministas, especialistas y por la propia familia, que sostuvo que el tribunal había utilizado estereotipos para analizar la vida y la sexualidad de Lucía.

Para Marta, aquel momento marcó el comienzo de una batalla que todavía no terminó. “El Poder Judicial es algo deplorable. El problema acusatorio es vergonzoso. Los fiscales hacen lo que quieren, presentan lo que se les da la gana. Son ineptos, las pruebas no son las que corresponden”, dice ahora, diez años después.

La Fiscalía General bonaerense apeló el fallo. En 2020, el Tribunal de Casación Penal de la provincia anuló las absoluciones y ordenó realizar un nuevo juicio. Entre sus cuestionamientos señaló que la sentencia había sido dictada sin perspectiva de género y había revictimizado a Lucía. La Suprema Corte bonaerense confirmó en 2021 que debía realizarse un nuevo debate.

El recorrido judicial también alcanzó a los jueces del primer juicio. Gómez Urso y Viñas fueron suspendidos y sometidos a un jury de enjuiciamiento. Carnevale se jubiló y no llegó a ese proceso. En 2024, el jurado absolvió por unanimidad a los dos magistrados. Para el tribunal de enjuiciamiento, no había existido mal desempeño que justificara su destitución, aunque la sentencia había sido anulada por Casación.

“Cuando vos ves eso, vos decís: ‘¿Pero qué es esto?’. Bueno, ese es el sistema en Argentina”, dice Marta.

El segundo juicio: la perpetua

El segundo juicio llegó en 2023, casi siete años después de la muerte de Lucía. Fue llevado adelante por otro tribunal, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 de Mar del Plata. La prueba era prácticamente la misma, aunque habían pasado tantos años que algunos testigos recordaban menos detalles.

Una de las tantas marchas en reclamo de justicia encabezada por los padres de la adolescente. Foto: Fabián Gastiarena.

El 23 de marzo de 2023, los jueces Gustavo Fissore, Alexis Simaz y Roberto Falcone condenaron a Matías Farías a prisión perpetua como autor del abuso sexual con acceso carnal agravado por el suministro de estupefacientes y por resultar la muerte de la víctima, en concurso con femicidio. Juan Pablo Offidani recibió 15 años de prisión como partícipe secundario, pena que se unificó con la condena previa por venta de drogas.

El tribunal sostuvo que había existido una relación asimétrica entre una adolescente de 16 años y un hombre de 23 que le proveía estupefacientes, y que esa situación de vulnerabilidad había sido utilizada para obtener un provecho sexual. En la sentencia, los jueces describieron un contexto de subordinación y sometimiento basado en una relación desigual de poder.

Para Marta parecía haber llegado, finalmente, una respuesta. Pero tampoco fue definitiva. Casación volvió a cambiar la historia

En febrero de 2025, el Tribunal de Casación Penal bonaerense revisó la condena de Farías a partir de un recurso de su defensa. Los jueces mantuvieron la condena por abuso sexual agravado, pero revocaron la calificación de femicidio y dejaron sin efecto la prisión perpetua. Consideraron que no estaba probado que la muerte hubiera sido causada en un contexto que permitiera sostener esa figura penal. Ordenaron entonces que otro tribunal fijara una nueva pena.

Para Marta fue un nuevo golpe: “Si es un femicidio, la figura está. Nunca negaron la violencia de género, nunca negaron el abuso y nunca negaron la muerte, y están condenando al tipo por un abuso sexual agravado y están sacando el femicidio”.

El artículo 80, inciso 11, del Código Penal contempla el homicidio de una mujer cometido por un hombre mediando violencia de género. La familia sostiene que el contexto de violencia de género ya había sido reconocido en el proceso y que, por lo tanto, quitar la figura del femicidio implica desconocer una parte sustancial de lo que se acreditó.

“Lorenzetti decía que las leyes están y hay que cumplirlas, que ellos como jueces, como auxiliares de la Justicia, deben cumplir lo que dice la ley. Bueno, vayan cumpliendo las cosas entonces. Vayan cumpliendo las leyes”, reclama Marta.

Diez años y otro condenado en libertad

A fines de diciembre de 2025, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 concedió la libertad condicional a Juan Pablo Offidani, condenado a 15 años de prisión. La decisión se tomó después de que su defensa planteara que había cumplido el requisito temporal, considerando también una reducción por estímulo educativo. El fiscal y la familia de Lucía se opusieron.

La Cámara de Apelación y Garantías de Mar del Plata revocó posteriormente esa decisión, en abril de 2026. Sin embargo, la situación procesal de Offidani siguió siendo motivo de discusión y la familia continuó reclamando que cumpliera efectivamente su condena.

“Nosotros hoy seguimos igual, seguimos luchando por un femicidio cuando el tipo está suelto, no cumplió la condena -dice Marta-. ¿Eso es justicia? El fiscal dice que está bien que puede estar en libertad. Nosotros hemos apelado para que vaya a la cárcel. La Cámara también nos dio la razón de que tiene que estar preso, no en la calle”.

La nueva pena

Después del fallo de Casación, en abril de 2026 se realizó una nueva instancia judicial, conocida como juicio de cesura, destinada a establecer la pena correspondiente a Farías por el abuso sexual agravado. La familia volvió a pedir que se mantuviera la prisión perpetua y que se reconociera la figura del femicidio; la defensa solicitó una pena de ocho años y la fiscalía pidió 20 años, que podían unificarse con la condena anterior.

La causa judicial por el crimen de Lucía tuvo un largo recorrido.

El 4 de mayo, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 condenó a Farías a 17 años por abuso sexual con acceso carnal agravado por el suministro de estupefacientes. Al unificar esa pena con la condena previa por comercialización de drogas, el resultado fue de 23 años de prisión. La figura de femicidio ya no forma parte de la condena. La sentencia no está firme y la familia anticipó que recurrirá para intentar que vuelva a reconocerse el femicidio.

Para Marta, esta nueva instancia es otra vuelta del mismo laberinto. “Esta lucha es disparatada, vergonzosa y perversa”, dice. “No puede ser ir detrás de una condena durante diez años. Diez años de nuestra vida y una hija perdida, una hija muerta”.

“Esta lucha nuestra va mucho más allá que la de Lucía. Porque las nuevas acusaciones que vengan van a ser esas acusaciones que no se van a hacer. Porque una vez que caiga esta causa, que es tan emblemática como la de Lucía, si le llegan a sacar nuevamente el femicidio, va a ser un problema para otras causas. No es solo por Lucía, es por otras Lucías que las van a matar salvajemente como las matan todos los días”.

En estos diez años, la familia tuvo que aprender el lenguaje de los expedientes, de los recursos, de las cámaras y de las distintas instancias judiciales. Marta pasó de ser la mamá que reclamaba por su hija a convertirse también en una de las principales voces públicas de la causa.

Ahora, cuando se cumplen diez años, la familia prepara nuevas actividades en Mar del Plata: una conferencia de prensa, una charla en la Facultad de Derecho, un mural con los ojos de Lucía y, el 8 de octubre, una vigilia frente a los tribunales.

“Nosotros esta semana vamos a estar trabajando por Lucía, vamos a estar recordando como siempre lo hicimos estos diez años que no la tenemos con nosotros. Vamos a estar haciendo una vigilia ahí en tribunales, porque la verdad que lo que nosotros hemos pasado es un calvario -dice Marta-. Seguimos como el primer día. Seguimos luchando por un femicidio”.

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