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Saturday, October 31, 2026

La lucidez de Claudia Sheinbaum profundiza la integración de México con EE.UU.

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Claudia Sheinbaum impuso una tarifa especial de 50% a todas las importaciones de automóviles chinos, como muestra de la prioridad que otorga al acceso al mercado de Estados Unidos, al que están destinadas más de 80% de las exportaciones mexicanas, que superaron a más de US$ 450.000 millones el año pasado.

El objetivo de Sheinbaum no es antagonizar a China, sino lograr que la industria automotriz de la República Popular invierta en México, produzca desde allí, y con el valor agregado por las factorías mexicanas coloque sus productos en el mercado estadounidense.

De esa manera no sólo no antagoniza a China, o se limita a dar satisfacción a los reclamos de Donald Trump, sino que se convierte en un eslabón fundamental de la integración productiva entre las dos superpotencias.

Hay ya tres grandes fábricas chinas que han previsto invertir en México y construir allí grandes instalaciones de producción automotriz con tecnología de última generación, para después exportar sus productos a Estados Unidos.

Al mismo tiempo, y a pesar del arancel de 50%, los automóviles chinos siguen llegando al mercado mexicano en gran escala, al punto de que en términos mensuales ya están en los niveles de 2025 y prometen crecer más de 20% este año.

La industria automotriz china se encuentra en un proceso de continua innovación y a partir de 2025 sus vehículos han incorporado un número creciente de equipos de Inteligencia artificial (IA).

Esto implica que el camino que han encontrado las cadenas transnacionales de producción -como la industria automotriz, por ejemplo- frente a las dificultades que le imponen las exigencias geopolíticas surgidas de la puja entre las dos superpotencias, consiste en profundizar el proceso de integración productiva, aumentando el número de participantes en las cadenas transnacionales de producción.

En suma, las nuevas formas que adquiere la integración mundial del capitalismo no son el resultado de presiones geopolíticas, sino que responden a su carácter orgánico y estructural, al punto de que las tarifas especiales de hasta 50% no le hacen mella.

Esto coincide con los intereses de Estados Unidos que consisten en “reindustrializar” la economía norteamericana y de esa manera elevar sus exportaciones manufactureras para reducir su déficit comercial y de cuenta corriente.

Por eso es que el nuevo NAFTA (USMCA´s Agreement) del 18 de agosto de 2020 no es un “acuerdo de libre comercio”, sino un pacto de integración productiva donde lo esencial son las inversiones y no el comercio.

En el mundo de hoy la división “Norte / Sur” tiende a desaparecer, porque la integración se realiza según las pautas, estándares, y criterios de aplicación de la más avanzada economía del mundo, que es la de EE.UU. Esto es acentuado por el hecho de que el factor fundamental que arrastra el crecimiento de la economía norteamericana es el despliegue generalizado y creciente de la revolución tecnológica de la Inteligencia artificial.

En esta nueva etapa del proceso de integración productiva denominado USMCA´s Agreement el objetivo es “…atraer capital global, fortalecer las cadenas transnacionales de producción, expandir la manufactura, y crear empleos bien pagos”.

Todo ésto se realiza con eje en Estados Unidos a través de un doble movimiento de, por un lado, acentuar sistemáticamente la integración de los 3 países, y luego proyectar al conjunto a un acuerdo de integración con la otra gran potencia productiva, que es China, incluyendo a su inmenso “hinterland” asiático, constituido por los países de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), que es la mayor fuente de crecimiento de la economía mundial en lo que resta del siglo XXI, en la previsión de Donald Trump y Xi Jinping.

A partir de 2017 México se ha convertido en el principal socio comercial de Estados Unidos, por encima de China (el comercio bilateral alcanzó ese año a más de US$ 890.000 millones y treparía a US$ 1 billón al concluir la década) y los principales rubros de exportación mexicana a EE.UU. ya no son más los automotores y sus piezas sino los insumos con que se construyen los data centers y los servers, que constituyen la infraestructura básica de la revolución tecnológica de la IA; y donde los insumos provenientes de México ya son más de 40% del total.Todo ésto se realiza con las pautas más avanzadas y los estándares más exigentes de la 4° Revolución Industrial, cuya matriz es la norteamericana.

Especialización e integración son sinónimos en el capitalismo avanzado y por esta vía México participa del proceso de integración mundial que encabeza hoy el acuerdo entre Estados Unidos y China, surgido del diálogo estratégico entre Trump y Xi hace más de un año y que está destinado a culminar en 2026, convertido en un punto de inflexión -un auténtico salto cualitativo-en la historia del capitalismo, porque el acuerdo estratégico de largo plazo entre las dos superpotencias es sellado ahora por la revolución tecnológica de la IA, cuyos 2 principales protagonistas son precisamente EE.UU. y China.

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