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Saturday, September 12, 2026

Encuentran un dinosaurio que vivió hace 115 millones de años a 473 metros bajo tierra durante una búsqueda de cobre en China

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Una perforación en busca de cobre recuperó a 473,2 metros de profundidad los restos de un dinosaurio del Cretácico que amplía el mapa paleontológico de Mongolia Interior.

Recreación artística de Psittacosaurus sp.
Recreación artística de Psittacosaurus sp. La reconstrucción toma como referencia los patrones de piel y pigmentación descritos a partir del ejemplar del Museo Senckenberg de Alemania (Jakob Vinther et al.). Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez

Christian Pérez

Publicado por Christian Pérez

Redactor especializado en divulgación científica e histórica

Creado: Actualizado:

La paleontología suele asociarse a excavaciones minuciosas, laderas erosionadas y científicos retirando sedimento con pequeñas herramientas. Pero algunos fósiles aparecen de una forma mucho menos previsible. En Mongolia Interior, al norte de China, un sondeo realizado para buscar recursos minerales atravesó una capa de roca que ocultaba algo completamente distinto: los restos de un dinosaurio del Cretácico Inferior.

El fósil apareció en un testigo de perforación extraído a 473,2 metros de profundidad durante un proyecto de exploración de cobre desarrollado por el Geological Party No. 208. Los huesos proceden de las proximidades de Guaizihu, en la cuenca de Yin'gen-Ejinaqi, y han sido catalogados con el código 208GPV01. Su antigüedad se sitúa en el Aptiense, una etapa del Cretácico Inferior.

El descubrimiento acaba de ser estudiado por un equipo encabezado por Tianyu Li y Ranwei Wang, con participación de investigadores como Lida Xing y Xing Xu. El trabajo, publicado en Earth History and Biodiversity, no presenta una nueva especie de dinosaurio. Su importancia reside en otro lugar: es el primer registro publicado de un dinosaurio de la Formación Bayan Gobi en el sector occidental de esta cuenca.

Y lo más interesante es que una pequeña parte de su cola ha permitido reconstruir bastante más de lo que podría parecer a primera vista.

Una cola enterrada bajo casi medio kilómetro de roca

El material recuperado es muy fragmentario. Se conservan cuatro centros de vértebras caudales, seis arcos neurales, varios procesos transversos, una costilla sacra y tendones osificados. Los investigadores consideran que las vértebras pertenecían a la zona próxima al comienzo de la cola, entre otras razones por sus centros relativamente cortos y sus procesos transversos bien desarrollados.

No parece, además, que el animal hubiera alcanzado la madurez. Los centros vertebrales, arcos neurales y procesos transversos permanecen sin fusionar, una característica que el equipo interpreta como indicio de un ejemplar inmaduro. El estado del fósil impide saber con seguridad a qué especie perteneció, pero su anatomía permite acotar considerablemente su identidad.

Las pistas están en pequeños detalles de las vértebras. Los procesos transversos son estrechos, se afinan hacia sus extremos y se sitúan cerca de la unión entre el centro vertebral y el arco neural, claramente por debajo de las apófisis articulares. A ello se suma la presencia de delgados tendones osificados sobre la parte dorsal de los arcos neurales.

La combinación llevó a los paleontólogos hasta Ornithischia, uno de los grandes linajes de dinosaurios y el grupo al que pertenecieron animales tan diferentes como los estegosaurios, anquilosaurios, hadrosaurios y ceratopsios. Pero identificar un grupo amplio era solo el comienzo.

Reconstrucción de Psittacosaurus sp. realizada a partir de las evidencias sobre la piel y la coloración conservadas en un ejemplar del Museo Senckenberg de Alemania
Reconstrucción de Psittacosaurus sp. realizada a partir de las evidencias sobre la piel y la coloración conservadas en un ejemplar del Museo Senckenberg de Alemania. Foto: Tianyu Li et al. Earth History and Biodiversity (2026)

Las vértebras apuntan hacia Psittacosaurus

Para comprobar a qué dinosaurios se parecía 208GPV01, los investigadores recurrieron a la morfometría geométrica. En términos sencillos, compararon cuantitativamente la forma de las vértebras mediante nueve puntos anatómicos seleccionados en imágenes de vértebras caudales de diferentes ornitisquios.

El análisis de componentes principales reveló una proximidad particularmente interesante. En una de las comparaciones, el ejemplar chino se situó cerca de Scutellosaurus y Psittacosaurus; en otra, la mayor semejanza apareció precisamente con Psittacosaurus. Las proporciones anatómicas cuentan una historia parecida: la relación entre la longitud y altura de los centros vertebrales y las dimensiones de las espinas neurales recuerda especialmente a este dinosaurio.

Psittacosaurus fue un pequeño ceratopsio muy extendido por Asia durante el Cretácico Inferior. Sin embargo, parecido no significa identidad. Con apenas una porción de la cola disponible, los autores consideran que asignar el ejemplar a Psittacosaurus, y mucho menos a una especie concreta, iría más allá de lo que permiten las pruebas.

Por eso el fósil permanece clasificado prudentemente como "Ornithischia indeterminado". Es una cautela importante: muchas características de las vértebras caudales proximales se repiten entre pequeños ornitisquios y no poseen necesariamente valor suficiente para distinguir especies.

Hay, sin embargo, una peculiaridad que llamó especialmente la atención de los investigadores. Varias vértebras presentan pequeños orificios dispuestos regularmente en sus superficies laterales. Se trata de forámenes nutricios o neurovasculares, aberturas relacionadas con el paso de vasos sanguíneos y nervios.

Su posición puede recordar superficialmente a las aberturas asociadas a la neumatización vertebral observada en determinados terópodos y saurópodos. El interior de estas vértebras, sin embargo, carece de las características necesarias para interpretarlas de esa manera. Para los autores, son probablemente forámenes neurovasculares ordinarios.

Lo extraordinario es su distribución. El patrón regular observado entre el segundo y el cuarto centro caudal conservado no había sido descrito de esa forma en otros ornitisquios. Se conocen pequeñas aberturas en vértebras de dinosaurios como Haya o Jeholosaurus, pero su disposición es diferente o irregular.

Eso tampoco convierte automáticamente a 208GPV01 en una especie desconocida. El dinosaurio era probablemente joven y todavía no sabemos si esos orificios cambiaban durante el crecimiento, si constituían una peculiaridad individual o si realmente caracterizaban a un grupo concreto. Para resolverlo harán falta fósiles más completos.

Fósil 208GPV01 recuperado en la Formación Bayan Gobi, dentro de la cuenca de Yin’gen-Ejinaqi, en China
Fósil 208GPV01 recuperado en la Formación Bayan Gobi, dentro de la cuenca de Yin’gen-Ejinaqi, en China. Foto: Tianyu Li et al. Earth History and Biodiversity (2026)

Un nuevo punto en el mapa de los dinosaurios de China

La Formación Bayan Gobi ya había proporcionado dinosaurios importantes, entre ellos Penelopognathus weishampeli, Bayannurosaurus perfectus y alvarezsauroideos como Bannykus wulatensis, además de registros atribuidos a Psittacosaurus. Sin embargo, los hallazgos conocidos estaban concentrados principalmente en la mitad oriental de la cuenca.

208GPV01 cambia ese mapa. El yacimiento de Guaizihu constituye el registro de dinosaurio más occidental conocido hasta ahora dentro de la Formación Bayan Gobi y amplía, por tanto, la distribución geográfica documentada de su fauna.

Hay además una ironía difícil de pasar por alto: nadie estaba buscando dinosaurios. Una perforación destinada a investigar cobre terminó atravesando una página del Cretácico enterrada bajo casi medio kilómetro de roca.

El fósil no permite poner un nuevo nombre en el árbol de los dinosaurios. Pero demuestra algo quizá más sugerente: bajo una región donde apenas existían registros paleontológicos conocidos todavía quedan capítulos enteros de la historia de estos animales esperando a que alguien, incluso por accidente, llegue hasta ellos.

Referencias

  • Tianyu Li et al. The First Dinosaur from the Lower Cretaceous Bayan Gobi Formation in the Western Yin’gen-Ejinaqi Basin of Inner Mongolia, China. Earth History and Biodiversity, published online September 5, 2026; doi: 10.1016/j.hisbio.2026.100044
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