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Wednesday, September 16, 2026

Andrew Scott, actor: "La mejor película bélica de todos los tiempos es 'Salvar al soldado Ryan'. Es genuinamente extraordinaria"

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Estoy muy contento con cómo me están yendo las cosas en los últimos meses", nos confiesa radiante un Andrew Scott (Dublín, 1976) que se encuentra en el mejor momento de su carrera. Tras despuntar en la televisión con las series 'Sherlock' y 'Fleabag', el intérprete irlandés ha encadenado recientemente los éxitos cinematográficos de 'Puñales por la espalda: De entre los muertos' (2025) y 'Blue Moon' (2025), sin descuidar la pequeña pantalla con 'Ripley' (2024), por la que recibió su primera nominación al Emmy, ni las tablas del teatro con la obra 'Vanya'. "También acabo de hacer mi primera película como productor, 'Elsinore', con Olivia Colman y un reparto fantástico de intérpretes británicos", puntualiza antes de que hablemos del estreno que nos ocupa: 'Tiempo de victoria', un thriller que se aproxima al desembarco de Normandía desde un ángulo muy distinto al habitual. En lugar de ambientarse en las playas francesas, el film concentra buena parte de su acción en los despachos donde un pequeño grupo de hombres trataba de anticiparse al clima y decidir, prácticamente mirando al cielo, si una de las mayores operaciones militares de la historia podía ponerse en marcha.

andrew scott

Gareth Cattermole//Getty Images

El día más largo

La película, basada en la obra de teatro que escribió David Haig en 2014, toma prestada la historia real del meteorólogo James Stagg, encargado de proporcionar con la debida antelación y la máxima exactitud el pronóstico para el Día D. Un error en aquellas previsiones podía comprometer el desembarco y alterar el curso de la II Guerra Mundial. "No conocía quién era ni qué había hecho Stagg", revela Scott recordando la primera vez que el guion, coescrito por el autor original y el director Anthony Maras, llegó a sus manos. "Me pareció una historia extraordinaria. Normalmente solemos considerar el tiempo meteorológico como algo que no tiene importancia, como una conversación trivial. Pensamos que es algo aburrido, intrascendente. Pero, en realidad, el tiempo determina nuestra vida cotidiana y nuestra propia existencia. Y, por supuesto, también la seguridad de cientos de miles de soldados en el Día D".

La logística era importante, claro está, pero lo que más le atrajo al actor fue el componente humano. "Me resultaba fascinante lo valientes y humildes que fueron aquellas personas, tomando en la sombra una decisión que afectaba al futuro de toda la humanidad. Pero, en esta película, también existe otra trama para él: su mujer está en una fase muy avanzada del embarazo y él se encuentra atrapado en un lugar del que no puede salir y desde el que no puede realizar llamadas al exterior. Además de la enorme responsabilidad profesional que soporta, está sometido a una gran presión personal. Todo tiene una escala histórica enorme, pero en realidad es una historia profundamente humana".

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Plan de batalla

Scott habla de Stagg como alguien que, precisamente por la gran responsabilidad que carga sobre sus hombros, no necesita caer bien. El actor encontró buena parte del personaje en ese contraste entre su aparente frialdad y la confianza absoluta que debía transmitir cuando llegara el momento de tomar una decisión. "Tuve la intuición de que el personaje no debía resultar demasiado afable ni demasiado simpático, de que era como un pez fuera del agua. Tenía algo de información sobre cómo había sido en la vida real, y también estaba la manera en la que se había escrito el guion, y pensé que estaría más interesado en conseguir que la gente escuchara lo que decía que en la manera en la que lo decía. Sin embargo, era una persona muy compasiva, alguien en quien se podía confiar".

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Gareth Cattermole//Getty Images

Esa dificultad para descifrar inmediatamente a Stagg conecta, desde lugares muy distintos, con otros personajes de su filmografía. Tanto Tom Ripley como el sacerdote de 'Fleabag' obligaban al espectador a convivir durante un tiempo con sus contradicciones antes de comprender del todo qué ocurría bajo la superficie. Para el actor, sin embargo, esa opacidad no pertenece tanto a un tipo concreto de personaje como a su propia manera de entender la interpretación. "Para mí, una muestra de mala interpretación es cuando se le da al público demasiada información ya masticada sobre los personajes, porque así se simplifica nuestra complejidad emocional. Me gustan los papeles en los que no todo es lo que parece y con los que puedes emprender un viaje. Los peores personajes, los más anodinos, son aquellos que terminan la película prácticamente en el mismo punto en el que la empezaron".

Hermanos de sangre

En Southwick House, el cuartel general avanzado de los Aliados cerca de Portsmouth desde el que se ultimaban los preparativos del desembarco, James Stagg se encuentra con dos estadounidenses que representan formas muy distintas de poner a prueba su carácter. Chris Messina interpreta a Irving Krick, el meteorólogo estadounidense cuyas previsiones chocan con las suyas y cuya personalidad tampoco podría estar más alejada de la del escocés. "Es una persona muy encantadora y grandilocuente. Sentía que Stagg era todo lo contrario".

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Si Messina funciona como su contrapunto profesional, Brendan Fraser representa una clase distinta de presión como Dwight "Ike" Eisenhower, comandante supremo de las fuerzas aliadas y responsable último de decidir cuándo debía ponerse en marcha la operación. Scott encontró buena parte de la tensión entre ambos precisamente en la diferencia de presencia y autoridad que separaba a los dos personajes. "El personaje de Brendan tenía que resultar atemorizante y feroz. Y era impresionante verlo emplearse a fondo delante de mí, gritándome de esa manera. Los dos son muy distintos culturalmente, incluso físicamente, y, en cierto modo, mi misión consistía en que Stagg no se sintiera intimidado por él. Por mucho poder que tuviera Ike, en aquel momento la autoridad era el conocimiento".

Cuando éramos soldados

Aunque James Stagg nunca pisó el campo de batalla, las pequeñas incursiones de Andrew Scott al comienzo de su carrera en 'Salvar al soldado Ryan' y 'Hermanos de sangre' terminaron adquiriendo, con los años, un significado inesperado. "Entré en 'Salvar al soldado Ryan' porque se rodó en el sur de Irlanda, y me dieron un papel diminuto, de una sola frase. Pero conservo un recuerdo muy intenso de aquel rodaje. Era un actor muy joven en aquel momento y Steven Spielberg creó una de las secuencias más extraordinarias de la historia del cine".

Aquellas imágenes permanecieron en su memoria mucho después de abandonar el set y acabaron acompañándolo, casi tres décadas más tarde, en su rol como jefe del Servicio Meteorológico de la Real Fuerza Aérea. "Me resultó increíblemente útil para visualizar la magnitud de todo lo que ocurrió. Por supuesto, había leído sobre lo sucedido, pero el rodaje de aquello es algo que nunca olvidaré. Con 'Hermanos de sangre' ocurre algo parecido, porque existen muchísimas historias diferentes sobre aquellos hombres jóvenes, y también otros no tan jóvenes, que sacrificaron sus vidas por nosotros. Sentí que todo aquello me había ayudado mucho porque James Stagg nunca estuvo en el campo de batalla. Al menos yo tenía una idea muy clara de lo que estaba en juego".

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Gareth Cattermole//Getty Images

Guerra encubierta

El cine bélico volvió a cruzarse en la carrera de Andrew Scott con otro breve papel en '1917' (2019), la película de Sam Mendes ambientada en la I Guerra Mundial, pero 'Tiempo de victoria' plantea una cuestión algo distinta. Apenas hay trincheras, disparos o soldados avanzando hacia el enemigo y, sin embargo, cada decisión está condicionada por una guerra que permanece constantemente fuera de campo. ¿Hasta qué punto puede considerarse entonces una película bélica? "Es una pregunta realmente buena", nos concede Scott. "Hemos visto muchas películas sobre el Día D y muchas películas bélicas, pero creo que esta ofrece un enfoque muy nuevo. En cierto modo, habla de decirle la verdad al poder y de la humildad frente a la naturaleza. También habla de la integridad. Es una historia real fascinante que creo que el público estará encantado de descubrir. Así que… Sí, hasta cierto punto podemos decir que sí es una película bélica, pero creo que existe una verdadera originalidad tanto en el tema como en la ejecución de la película".

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Quizá por eso resulta significativo que, cuando tiene que elegir una referencia dentro del género, Scott vuelva precisamente a aquel film en el que participó siendo prácticamente un recién llegado. "Creo que 'Salvar al soldado Ryan' es la mejor película bélica de todos los tiempos. Es genuinamente extraordinaria. Quizá no fuera la primera, pero sí una de las películas que utilizaron la cámara de una manera más significativa para representar cómo debió de ser aquello y el puro horror y el caos que debía de suponer desembarcar en una situación así. Todo era frenético, aterrador y completamente visceral. El trabajo de cámara me parece tremendamente original y creativo. Pienso honestamente que representó el horror y el sinsentido de la guerra de una manera que, una vez que la has visto, resulta muy difícil de olvidar".

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