Un diente de hace 25.000 años revela el uso reiterado de plantas psicoactivas más antiguo de Indonesia
Dos dientes prehistóricos apuntan al consumo reiterado de nuez de areca en Indonesia desde hace 25.000 años. Las marcas dentales respaldan este sorprendente hallazgo.
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¿Puede un diente prehistórico delatar si el individuo al que perteneció consumió drogas? En dos cuevas del sur de Sulawesi, Indonesia, unos surcos profundos y redondeados, grabados en el esmalte de dos individuos, parecen tener la respuesta. El hallazgo procede de un estudio publicado en Science Advances en 2026 por el equipo del arqueólogo Adam Brumm, de la Griffith University. Lo que esas marcas encierran podría ser una de las evidencias arqueológicas más antiguas del uso repetido de una planta psicoactiva en Indonesia por parte de miembros de nuestra especie.
Dos personas, dos yacimientos, decenas de miles de años
Los restos analizados corresponden a dos individuos de Homo sapiens recuperados en dos yacimientos rupestres del sur de la isla de Sulawesi, un hallazgo que se suma a la creciente importancia de los estudios arqueológicos de Sulawesi sobre el comportamiento humano temprano. El más antiguo de los dos individuos vivió entre 25.000 y 16.000 años AP. El segundo, mucho más reciente, lo hizo entre 7.600 y 6.300 años AP. Por tanto, ambos pertenecen a un periodo cronológico que precede al desarrollo de la agricultura en la región, cuando las comunidades locales aún eran cazadoras-recolectoras.

Los dos individuos cuyos restos se han analizado pertenecen a un periodo cronológico anterior al desarrollo de la agricultura en la región, cuando las comunidades locales aún eran cazadoras-recolectoras.
La doble evidencia: el desgaste y la molécula
Uno de los puntos más interesantes del estudio es que combina dos líneas independientes de evidencia. La primera es de naturaleza mecánica. Ambos individuos presentan surcos profundos, redondeados y anómalos, junto con un desgaste oclusal extremo, especialmente marcado en la dentición posterior. Ese patrón no encaja con el desgaste normal derivado de la normal masticación de alimentos. Según los autores del estudio, es compatible, en cambio, con el acto de sujetar o succionar de forma prolongada un objeto duro, redondeado y abrasivo, dentro de la boca.
La segunda línea de evidencia es química. Los análisis detectaron indicios de arecolina en los tejidos dentales antiguos. Se trata del principal alcaloide psicoactivo de la areca, asociado a un efecto estimulante y ligeramente euforizante. La presencia de esa molécula refuerza la interpretación de que lo que se sujetaba en la boca no era una piedra ni un hueso, sino precisamente la semilla de Areca catechu.
Según los autores del estudio, los surcos en los dientes son compatibles con el acto de sujetar o succionar de forma prolongada un objeto duro, redondeado y abrasivo, dentro de la boca.
Un experimento con saliva artificial y receptores humanos
Para comprobar si la simple succión de una nuez entera bastaba para liberar compuestos activos, los investigadores diseñaron un experimento. Sumergieron nueces de areca en saliva artificial y expusieron el extracto resultante a ovocitos de rana (células reproductoras) modificados genéticamente para imitar los receptores neuronales humanos. El experimento mostró actividad compatible con la liberación de compuestos de la areca durante el proceso de succión.
De todos modos, el estudio aconseja ser cautelosos. Un extracto capaz de activar receptores humanos clonados en laboratorio demuestra que la sustancia puede modificar la actividad neuronal, pero no equivale a medir la dosis real que ingirió cada individuo ni el efecto subjetivo que experimentó. Si bien la compatibilidad química y funcional es sólida, la reconstrucción exacta de la vivencia resulta imposible.

La nuez de areca, entre el pasado y el presente
La planta identificada a partir de los restos dentales es Areca catechu, que aún hoy utiliza buena parte de la población de Asia y el Pacífico bajo la forma de un bolo rojizo (el buyo) compuesto de hoja de betel, nuez de areca y cal apagada. Este preparado químico estimulante tiene efectos más potentes que la semilla de areca. Las evidencias apuntan a que los individuos de Sulawesi succionaban las semillas enteras de nuez de areca. Por eso, su exposición al principio activo de la nuez fue probablemente más suave. Los individuos prehistóricos habrían chupado las nueces casi como si fueran caramelos duros.
La presencia de arecolina refuerza la interpretación de que los individuos habrían sujetado en la boca la semilla de Areca catechu.
Cuando el diente se convierte en un registro de conducta
El rastro de una planta consumida hace milenios puede desaparecer casi por completo del yacimiento, pero la fricción repetida de su semilla, en cambio, deja una señal anatómica persistente. El diente se convierte así en un archivo de comportamiento. En este caso, la forma redondeada y la profundidad de los surcos sugieren que la nuez se mantenía en la boca, en una posición más o menos fija y durante largos periodos, algo difícil de explicar por azar o como resultado de un episodio aislado. Esa es la base que permite conjeturar la existencia de un hábito de consumo prolongado.
La arecolina es el principal alcaloide psicoactivo de la areca, asociado a un efecto estimulante y ligeramente euforizante.
Una posible paradoja médica
¿Por qué succionar durante años una semilla que arruina la dentadura? Una hipótesis atractiva conecta el efecto de la areca con el dolor. El compuesto pudo producir una sensación estimulante, euforizante o un cierto adormecimiento local, de modo que la succión habría permitido aliviar temporalmente una molestia dental. Sin embargo, la propia textura de la semilla, dura y abrasiva, también habría agravado a largo plazo esa misma erosión.

Los investigadores lo describen como un círculo vicioso. Los individuos habrían chupado continuamente las nueces para tratar el dolor dental causado por ese mismo hábito. Con todo, los restos de estos dos individuos concretos, separados por miles de años, no demuestran la existencia de una adicción en sentido clínico, como tampoco prueban que la práctica estuviera extendida entre toda la población de Sulawesi. De igual modo, no puede determinarse si la función principal del consumo de nuez de areca era medicinal, estimulante, recreativa, social o ritual. La hipótesis del alivio del dolor es plausible, pero no está demostrada.
Los individuos prehistóricos habrían chupado las nueces casi como si fueran caramelos duros.
Farmacología antes de la agricultura
Este hallazgo amplía la historia de la experimentación humana con plantas antes de la expansión de la agricultura y los cultivos. Los habitantes de Sulawesi eran forrajeadores que conocían y aprovechaban las propiedades de las especies locales. Eran capaces de distinguir qué plantas podían aliviar, estimular o alterar la experiencia corporal. La curiosidad humana por las propiedades neuroactivas de las plantas, por tanto, es muy anterior a los campos de labranza.
Referencias
- Brumm, A. et al. 2026. "Betel nut sucking is the earliest recorded evidence for the habitual use of a neuroactive plant drug". Science Advances. DOI: 10.1126/sciadv.aei1901.
- Ren, M., Tang, Z., Wu, X., Spengler, R., Jiang, H., Yang, Y. y Boivin, N. 2019. "The origins of cannabis smoking: Chemical residue evidence from the first millennium BCE in the Pamirs". Science Advances. DOI: 10.1126/sciadv.aaw1391.
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