Ricardo Gómez, de actor a director: "Hay partes de mi infancia que toda España tiene en el imaginario colectivo, pero siempre he sido muy celoso de mi intimidad y mi privacidad"

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Han pasado 25 años desde que Carlitos Alcántara empezó a crecer en las pantallas españolas en prime time, los mismos que han pasado para el actor que lo interpretó desde los siete años de edad. "El proyecto más importante de mi vida empieza con el que hasta ahora había sido el proyecto más importante de mi vida", nos cuenta Ricardo Gómez (Madrid, 1994) sobre la serie de la que se despidió en 2018, a la que le rinde un breve pero sentido homenaje al inicio de su ópera prima. "Sirve de punto y aparte", continúa, "porque ahora mi vida profesional y artística va para otro lado. Pero es tanto el amor y el orgullo que siento por 'Cuéntame' que lo utilizo como trampolín", sonríe.

El actor, ahora también director, estrena 'Una familia' en la Sección Oficial, fuera de concurso, de la 71ª Seminci de Valladolid. Tres historias sobre la identidad, unidas por lazos de sangre y por una decisión que marcará las vidas de un niño actor entre la realidad y la ficción, un preso en su permiso de salida y una mujer atrapada en el bautizo de su hijo. Dos buenos amigos, Claudia Traisac y Patrick Criado, protagonizan esta suerte de sensible, trepidante y estilizado álbum familiar con el que rinde homenaje a esas madres –en especial, la suya– que salieron adelante y se abrieron camino camino en un mundo esencialmente masculino.

Una ficción muy personal
"Casi todo el elenco ha sido elegido por casting", apunta Ricardo Gómez con media sonrisa. "Eso tenía algo de delicado porque también veía a amigos y amigas. Pero bueno, yo siempre he sido muy frontal y les decía: 'Tal vez no encaja, me apetece probar y ya está, no no hagamos un drama de esto'. A Claudia Traisac la conozco desde los 9 años y a Patrick Criado desde que hicimos 'Los últimos de Filipinas', y ambos hicieron un casting acojonante. Una de las excepciones fue Ana Wagener, que hicimos una obra juntos en Mérida y tenía clarísimo que quería trabajar con ella".

"La peli tiene de autobiográfico la semilla, el resto es ficción", aclara el cineasta, que empezó a escribir el proyecto en 2019. "Nunca he tenido la intención de hacer una peli que me sea totalmente propia, como un documental de mi vida. Además, hay partes de mi infancia que todo el mundo en España tiene en el imaginario colectivo, pero siempre he sido muy celoso de mi intimidad y mi privacidad. En ese sentido me siento muy resguardado, pero sí que siento que este es el proyecto donde hay más de mí y de mi vida".
El set: un lugar hostil
El director deja clara una cosa: "Esto no es un capricho para mí. Aunque quiero seguir siendo actor el resto de mi vida, quiero ser director de cine. Quiero adentrarme en ello y eso conlleva una gran autoexigencia. Entran muchos fantasmas, muchos demonios, dudando de si serás capaz o no, de si tendrías que haber hecho un corto antes, etcétera". Lo que sí tenía claro era que quería ser cineasta: "A los 15 años, en el set de 'Cuéntame', ya empezaba a fijarme dónde colocaban la cámara los directores y a interesarme por su labor". Parte de esa curiosidad y amor por el oficio se traslada a la decisión de rodar en película 16mm, uno de los mayores retos de la producción.

"Hay una cosa que he hablado mucho con Raúl Arévalo, a quien admiro mucho como actor y también por su ópera prima", cuenta Gómez sobre 'Tarde para la ira', estrenada en 2016. "Me ha ayudado mucho en todo el proceso y, la semana antes de rodar, me dijo: 'Tú ahora mismo piensas que vas a llegar al set y que todo va a ser muy ajeno, muy distinto. Pero vas a ver que es el mismo donde llevas toda tu puta vida, solo que ahora tú mandas'. Y realmente fue así, muy familiar. Eso es muy complicado que te lo enseñe una escuela de cine: entender el set. Entender que es un sitio maravilloso y, a la vez, muy hostil, en el sentido de que metes a 80 adultos que quieren hacer perfectamente su trabajo a contrarreloj", remata, entendiendo que dirigir no era entrar en un mundo nuevo, sino mirar de otra manera el de siempre.
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