Raquel Riba Rossy sobre el feminismo: “Si una se lo toma como una especie de doctrina o mandato, acaba siendo un corsé más”

Desde pequeña, Raquel Riba Rossy (36) encontró en el dibujo una forma de expresar aquello que le costaba poner en palabras. Todo lo que despertaba su curiosidad, pero especialmente lo que le provocaba rabia o incomodidad, podía convertirse en una fuente de inspiración.
Con los años, el dibujo siguió siendo su manera de observar y contar lo que ocurría a su alrededor. Y fue a los 22, cuando comenzaba su vida independiente y compartía departamento con otras cuatro mujeres, que las experiencias de esa etapa terminaron dando forma a un personaje que la acompañaría durante más de una década.
De las conversaciones, experiencias y conflictos propios de la vida de cinco mujeres veinteañeras nació Lola Vendetta, una mujer de labios rojos, pelo negro y una katana con la que enfrenta, sin demasiados filtros, las injusticias, contradicciones y dificultades de crecer siendo mujer. A través de ella, Riba Rossy encontró una voz para hablar de machismo, relaciones afectivas, sexualidad, autonomía y de tantas situaciones cotidianas que suelen normalizarse, pero que merecen ser cuestionadas.
Su creadora describe a Lola como una mujer de carácter transparente, directa y sin pelos en la lengua, que no duda en defenderse. “Es una especie de versión más valiente de lo que realmente era yo”, reconoce. Ese descaro no solo conquistó a Raquel, sino también a sus compañeras de departamento, que comenzaron a seguir con entusiasmo las historias que inventaba. Lo que había comenzado como una forma de expresar sus propias inquietudes empezaba a encontrar eco en otras mujeres.

Con el tiempo, Lola Vendetta fue creciendo más allá de esas primeras historias. En 2017, Riba Rossy publicó su primer cómic, Más vale Lola que mal acompañada, al que le siguieron otros títulos en los que amplió el universo de su protagonista y exploró temas como los vínculos familiares, las masculinidades, las expectativas sociales y las contradicciones del amor. Al mismo tiempo, fue formando una comunidad de lectoras que encontraron en el personaje una manera de reconocerse y cuestionar su propia realidad.
Esa evolución llegó a uno de sus puntos más profundos con Katanazo al amor romántico (2023), una historia en la que es capaz de mirar sus propias heridas y vulnerabilidades. En su primera parte, aborda un abuso que Lola había mantenido en silencio durante años y el complejo proceso de enfrentarse a aquello que le ocurrió. Y no lo hace como una denuncia, sino que explora las consecuencias emocionales de la violencia y la posibilidad de recuperar la propia voz.
Ahora, Raquel Riba Rossy llega a Chile en el marco del Planeta Cómic Fest 2026 para presentar la segunda parte de esta historia. Después de atravesar un periodo de calma, Lola recibe la visita de una mujer que le confiesa haber sido víctima del mismo abusador. Ante ese relato, la protagonista debe decidir si está dispuesta a interrumpir la tranquilidad que tanto le costó recuperar para acompañar a alguien que necesita ayuda.

— En estos dos últimos libros, Lola enfrenta una relación abusiva y las consecuencias que esta deja en su vida. ¿Por qué quisiste abordar esta temática?
— Yo quería ilustrar qué pasa cuando sigues el modelo de amor romántico que nos han enseñado históricamente las novelas y tantas otras herencias, y te sale muy mal. Porque puedes tener la suerte de enamorarte a la vieja usanza y vivir una historia de amor de libro, pero también te puede pasar todo lo contrario. Es lo que le ocurre a Lola Vendetta, que tiene uno de esos enamoramientos locos, pero llega un momento en que todo empieza a romperse. En este caso, por las acciones de Bruno, que va degradando la autoestima y el bienestar de la persona que le ha ofrecido su corazón. Ahí es donde la idea del amor romántico se empieza a romper completamente y se hace cada vez más difícil salir de una relación así.
— ¿Por qué es tan difícil salir?
— Es importante que las personas que pasan por una relación así, dentro de esa sensación de desorientación total, tengan una especie de orientación y entiendan que lo que les sucedió no fue por azar, sino porque hubo una persona que sistemáticamente dinamitó sus pilares de seguridad. Una tiene la sensación de meterse en un tornado y hasta que no sale no comprende lo que ha pasado.
Y hay un aprendizaje bonito que me dejó hacer este libro: darme cuenta de que ese espectáculo del ligoteo, esa cosa del love bombing, hay que mirarlo con cierta calma. Porque si una se acelera con ese love bombing, que es muy divertido, se puede hacer mucho daño. Esa intensidad no habla de quién es realmente la persona, sino de su capacidad de performar.
— ¿Por qué crees que es importante cuestionar el modelo de amor que hemos aprendido desde pequeñas?
— Para empezar, porque centraliza el amor romántico y elimina del núcleo de importancia el resto de amores. Hay un punto en el que, si te evocas mucho a esa creencia del amor romántico, quitas importancia a los amores que tienen que ver con la amistad o con vínculos profundos que hacemos con otras personas, que no tienen que ver necesariamente con el proyecto de construir una familia, de tener hijos. Son otro tipo de experiencias que también nos estamos perdiendo si ponemos el amor romántico como columna central de nuestro propio edificio.
Darle importancia a la diversidad de vínculos que podemos llegar a tener es poder sentir más allá de solo estar pendiente de la pareja, sentir que las amistades te pueden generar auténticos escenarios de bienestar. Y, sobre todo, si eliminamos el amor romántico de nuestra vida, ¿qué queda? Esa pregunta es súper importante, porque si quedan un montón de cosas, lo estamos haciendo bien. Si no queda nada, es que nos estamos limitando la vida, cuando el amor en pareja jamás debería ser una especie de limitación de vida ni de desconexión con los demás.
Todas tenemos contradicciones
Desde sus primeras publicaciones, Lola Vendetta ha estado estrechamente vinculada al feminismo. Sin embargo, Raquel Riba Rossy ha contado que inicialmente tenía reparos en definirse públicamente como feminista y que fue el propio personaje el que la llevó a hablar abiertamente sobre los derechos de las mujeres. Hoy se reconoce como feminista, pero con una convicción: el feminismo no se sufre, se disfruta.
Y es que, para ella, incluso un movimiento emancipador y transformador puede convertirse en una nueva exigencia. “Una vez que una lo descubre como mujer y si se lo toma como una especie de doctrina o mandato, acaba siendo un corsé más, sobre todo cuando acaba siendo como una implicación vital”, explica.
Por eso, cree que el sentido del humor es fundamental. “Yo creo que la manera de romper con este encorsetamiento siempre es el sentido del humor, porque nunca hay que perder la capacidad de reírse de una misma, de lo que te ha tocado vivir, poder ponerle un poco de chiste. Creo que siempre hay que estar abierta a ponerse en duda a una misma, aunque sea para reafirmar nuestro punto”.
— Hablabas de la importancia de ponerse en duda a una misma. Sin embargo, hay sentimientos que parecen incompatibles con la imagen de una mujer feminista, como sentir envidia, miedo o incluso celos. ¿Cómo podemos convivir con esas contradicciones sin dejar de lado nuestras convicciones?
— El ser humano es poliédrico, es imposible pensar en un ser humano plano. Todos tenemos contradicciones tremendas que estamos afrontando todos los días. Y hay algo aquí que es importante remarcar: vivimos en un momento muy individualista, en donde parece que si tengo sentimientos contradictorios con una propuesta política de emancipación de las mujeres y transformación de la sociedad, estoy traicionando un movimiento. Cuando en realidad me está pasando algo a mí porque soy un ser humano vulnerable, rompible y que eventualmente me voy a morir.
Creer que una mujer, o cualquier persona, por formar parte de un movimiento o de un tipo de pensamiento, automáticamente deja de habitar un cuerpo vulnerable me parece que es una herencia un poco capitalista. Es importante que tengamos un poco de compasión con nosotras mismas.
— Al comienzo contabas que la rabia fue una de las emociones que te llevaron a crear a Lola Vendetta. Y justamente es una emoción que a las mujeres se nos ha enseñado a reprimir. ¿Cuál crees que es la importancia de dejarnos sentir rabia?
— Creo que es tan importante saber enfadarse como saber gozarse. Es un equilibrio que tiene que estar, porque si no nos pasa, y me incluyo, que es tan fuerte lo que descubres cuando adquieres una óptica feminista que estás enfadada todo el rato y te cuesta salir de ese enfado. Por eso es tan importante tener derecho al goce y derecho al enfado en igualdad de condiciones.
La rabia es un sentimiento ensalzado en lo masculino y minimizado y ridiculizado en lo femenino. Yo no pensé necesariamente el personaje para solucionar ese problema, lo que hice fue seguir mi propia rabia como artista sin darme mucha cuenta de lo que estaba haciendo realmente. Luego, al ponerlo en contraste con otras mujeres a través de redes sociales, me di cuenta de que muchas de nosotras estábamos en un punto de vista parecido en cuanto a la rabia. Estábamos todas reprimiendo mucho, apretando mucho, guardando mucho y teniendo que comportarnos como unas señoritas, así no quisiéramos hacerlo.
Por supuesto, tenemos que entender que es un aprendizaje y desaprendizaje, porque primero voy a aprender a enfadarme y luego voy a aprender a gestionar esto, porque no puedo permanecer en este estado eternamente. La vida es finita y voy a tener que gozarla en algún punto. Entonces, localizar bien y saber controlar ese caballo desbocado que es la rabia es un ejercicio muy bonito. Tener un personaje de ficción que nos dé el espacio para eso es bastante liberador.
— En el último tiempo han ganado espacio discursos políticos que cuestionan la perspectiva de género, reivindican modelos tradicionales de familia o presentan el feminismo como una amenaza. En ese contexto, ¿qué responsabilidad tiene hoy una obra como Lola Vendetta?
— A mí me gustaría que el hecho de que sea cómic ilustrado facilite espacios de conversación, especialmente si estamos hablando de una ola política que lo que pretende es que las mujeres estén cuidando en casa 24/7 e incluso propone que haya un voto por familia o que se le quite el voto a las mujeres.
En ese contexto, para Raquel es especialmente importante contar historias en las que las mujeres puedan recuperar su autonomía, incluso después de experiencias de violencia.
— Una de mis intenciones fue crear una suerte de épica alrededor de la recuperación de una relación de maltrato, visibilizar las secuelas psicológicas que deja en la víctima y poner el foco en el valor que tiene recuperarse de algo así. Las mujeres vamos narrativamente cortas de épica, porque se ha asociado mucho a lo masculino, a las superaciones de aquello que tenía que ver con los hombres, y en las historias que nos ha tocado vivir a las mujeres no hay tanta épica vinculada.
Creo que eso nos puede ayudar a venirnos arriba un poco, a que no nos venzan estos discursos ni lleguemos a creer que tienen razón porque son mayoritarios en algunos territorios. Que sean mayoritarios no significa que sean la verdad.
— Después de más de una década con Lola Vendetta, ¿qué has podido decir a través de ella y qué temas te quedan por explorar?
— He dicho muchas cosas a través del personaje. Se ha tocado toda la vivencia del cuerpo, de los ciclos menstruales, la decisión de ser o no ser madre, esa incertidumbre, la relación con la propia mamá, la explotación sexual, los vientres de alquiler y una serie de explotaciones que son particularmente enfocadas a las mujeres. También he hablado de los temas divertidos, como de la sexualidad, del baile, del gozársela con las amigas, de hablar de sexo con los amigos y partirse de la risa, de ganar el propio dinero y no depender económicamente de una pareja, de poder construir la vida en comunidad.
Sobre los temas que me podrían quedar abiertos, puede ser que en el último libro puse en sinergia a Lola Vendetta con niños y no lo había hecho antes. Había hecho flashbacks con su propia niña interior o recuerdos del pasado, pero no la había puesto en el presente a interactuar con niños mientras ella es adulta, y esa relación me parece interesante. Es pensar en las infancias y en las adolescencias como personas pensantes que edifican el mundo también, que no tienen derechos de adultez, pero tienen pensamiento propio y a veces son auténticas genialidades.
También todo lo vinculado a la maternidad, a esa esfera de la vida de tantísimas mujeres en el mundo, que en algunos momentos de la historia del feminismo se ha podido entender como el lugar de opresión más severo y que creo que hay que resignificar. No es que yo vaya a descubrir aquí la sopa de ajo, pero es algo que me gustaría dibujar: resignificar la maternidad, resignificar la red alrededor de las maternidades. No necesariamente la persona que es mamá y que tiene un bebé, sino quién sostiene, quién cuida toda esa estructura social alrededor.
Y por último, me gustaría ilustrar una propuesta de sociedad, es lo que más me llama la cabeza últimamente, una propuesta de sociedad comunitaria, más vinculada, menos aislada y más en sinergia con las demás familias. Tiene mucho que ver también con lo que te decía de descentralizar el amor romántico, la familia nuclear, todas estas cosas, como abrir las ventanas para que ventile toda esta concepción de la sociedad.
Su visita a Chile en el Planeta Cómic Fest 2026
Por tercer año consecutivo, Grupo Planeta y la Fundación Cultural de Providencia realizarán Planeta Cómic Fest, encuentro dedicado al cómic, el manga, la ilustración y la novela gráfica que reunirá a destacados autores en una jornada gratuita para toda la familia.
La visita de la ilustradora española Raquel Riba Rossy marca un hito para el festival, ya que será la primera invitada internacional en su historia. La autora tendrá un rol protagónico durante la jornada. Además de participar en actividades de ilustración en vivo, presentará una conversación titulada El universo de Lola Vendetta: cómics, humor y rebeldía, donde abordará el proceso creativo detrás del personaje que lleva dibujando casi una década.
El Planeta Cómic Fest se llevará a cabo el próximo sábado 14 de noviembre a partir de las 11:00 horas en el Jardín de las Artes de la Fundación Cultural de Providencia, ubicada en Av. Nueva Providencia 1995. La entrada al evento es gratuita y contará con un stand de ventas con descuentos especiales.
Raquel Riba Rossy contará con tres actividades. A las 12:00 realizará una sesión de ilustración en vivo, luego a las 17:30 presentará su libro Lola Vendetta: Katanazo al amor romántico. Parte II, y finalmente concluirá sus actividades a las 18:30 con un duelo de ilustración en vivo, donde se enfrentará al autor Alberto Montt.
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