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Monday, September 14, 2026

Martín Bossi habla de sus amores verdaderos y de los "Amores inesperados", la serie que protagonizará por Disney+

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Martín Bossi sufre por amor. En la serie Amores inesperados, que Disney+ estrenará este miércoles 16 de septiembre, el actor y comediante de 51 años encarna a un personaje diferente en cada uno de los seis episodios, entre el drama y la comedia, bajo la premisa de que el amor no se planifica ni se busca: irrumpe sin previsión. Así, cada historia unitaria sumerge a Bossi en distintas facetas del amor. Como le dice Bossi a Clarín: “El amor te lleva al borde. Si te enamoraste alguna vez, y te dejaron, fue una bendición sufrir por amor”.

En Amores inesperados, Bossi interpreta a un ladrón que se enamora de la persona a la que le roba. En otro episodio es un enfermero que tiene sentimientos por la hija de un paciente terminal. También hace de un mozo que entabla una relación de afecto y cuidado con una mujer de la alta aristocracia. Otro episodio cuenta cómo dos amantes quedan atrapados en Navidad y todo se sale de las manos. Luego encarna a un empleado de un peaje que se enamora de la mujer a la que le cobra todos los días, y finalmente es un entrenador de tenis vanidoso que se enamora de una persona con un cuerpo no hegemónico.

Cada episodio de la serie, que escribe y dirige Marcos Carnevale, plantea diferentes planos del amor: el sorprendente, el imposible, el obsesivo, el temido y el no correspondido. En roles fundamentales, a Martín Bossi lo acompañan Jorgelina Aruzzi, Eleonora Wexler, Patricia Palmer, Lula Rosenthal, Julieta Cardinali, Betiana Blum, Osvaldo Santoro y Karina Hernández. ¿Cómo lo vive Bossi?: “Cada vez necesitamos hablar más de amor y replantearnos la forma de amarnos. La serie presenta distintas formas de amar, de vincularse, de buscar el amor de pareja, el fraternal y los amores obsesivos”.

Y sigue: “Yo creo que los seis episodios son metáforas y me comprometí en cada uno. Fue un lindo desafío. Este es un gran proyecto para mí. Elemental. Yo empecé en la tele, dejé de hacer televisión en 2009 y me encerré en un teatro para ser feliz. Y hoy, con las plataformas, está bueno poder diversificar el público y llegar a otros lugares. Así que me siento representado por el proyecto, por la plataforma y por el director”.

Para esta nueva serie de Disney+, Bossi tuvo que hacer un profundo trabajo de composición para diferenciar a sus seis personajes.

Y piensa en el desafío que encaró en el episodio “Él y ella”, que transcurre en un departamento, en la previa de Navidad, y en el que con Lola Rosenthal viven un amor obsesivo, al borde de lo criminal.

¿Cómo lo vivió? “Fue el primero que filmé. Gracias a Dios, porque, si no, no podía seguir en la serie. A ver, yo no sé actuar. No soy un gran actor. Yo me creo el personaje. Y vivir en el estado de encierro, de locura que vive ese tipo con un amante, fue muy fuerte porque toqué la desesperación, la locura, la muerte. Situaciones parecidas no tuve, pero sí relaciones borders. También me costó mucho el capítulo en el que hago de camillero, con Eleonora Wexler, que tiene que ver con unir amores antes del final de una vida. Y fue muy complejo el episodio con Patricia Palmer, en el que hago de un mozo que se hace amigo de una persona en sus últimos años”.

El amor después de los amores

-¿Qué otro episodio te marcó?

-Hay un capítulo donde hago de un chico de un peaje, muy inocente, y no soy correspondido por Julieta Cardinali. A mí me tocó, porque muchas veces tuve amores no correspondidos. El amor es un milagro y no siempre se da ese milagro. En otro episodio hago de Bebe, un profesor de tenis: un pelotudo y maduro de 50 años que se enamora de una persona no hegemónicamente bella. Al final tiene algo de empático, porque el tipo termina reconociendo su amor. Para mí el tenis es un mundo conocido porque yo fui profesor y he visto muchos profesores de tenis, cuarentones, cincuentones, que no abandonan esa cosa de Peter Pan, del hombre bronceado y superficial.

-¿Qué decisiones extremas tomaste en tu vida con el amor?

-No he querido vivir más. O pasé un tiempo pensando que ya no iba a poder vivir sin esa persona. Ojo, eso ya no me pasa a los 51 años. Hay algo que se llama amor propio. Es medio odioso amarse a sí mismo, pero parece que si uno no se sabe amar no puede amar a los demás. Y yo siempre me hice dejar. Pocas veces dejé. ¿Viste esos jugadores de fútbol que se hacen echar? Yo me hacía dejar porque no tenía los huevos para dejar. Y, claro, empecé a entender que, cuando me dejaban, era para que yo estuviera conmigo. Y ahí estaba el problema. Yo no quería estar conmigo porque no me aceptaba o no me amaba lo suficiente.

Dice Bossi sobre la diferencia entre su vida pública y su vida privada: "Generalmente me río de todo lo que se dice de mí. No tiene mucho que ver con mi realidad". Foto Martín Bonetto

-¿Te acordás de un ejemplo?

-A mis 39 años me había dejado una chica, Romina, por teléfono. Yo estaba con mi amigo Fede Hoppe y hacía quince días que no hablaba con ella. Cuando me dejó estaba en el subte y ni se escuchaba. Fue una cosa muy cruel. Luego estaba tomando un café con Fede y le dije: “Necesito ir a buscarla. Verla una vez más. Despedirme”. Fede me dijo que no fuera, pero fui a su casa, y antes de tocar el timbre escucho a un chabón tocando la guitarra que yo le había regalado. Me puse a llorar. Pero al otro día le pedí a Dios: “Por favor, quiero cruzarla una vez más”. Yo hablo con Dios como si fuera mi amigo. Y le dije: “Dame una oportunidad”. Y otro día fui a jugar al tenis, luego me agarró un piquete en Triunvirato y me tocaron la ventanita. Era ella. Es una cosa de locos. Por supuesto, no la recuperé.

Patricia Palmer y Martín Bossi en uno de los seis episodios de la serie creada por Marcos Carnevale.

El amor de la ficción y el de la realidad

Martín Bossi sabe qué le dejó esa experiencia: “Cuando el desamor te golpea hay momentos muy difíciles. Y todo el sufrimiento por amor me hizo el actor que soy. Yo hago comedia, pero en realidad la comedia, la felicidad, o la risa son una interrupción del dolor. De ser tan consciente de la muerte, del desamor, del dolor, yo hago reír. O trato de disfrazarme de otras personas para no volver a mí: a entender todo lo que me va a pasar y todo lo lindo y lo trágico de la vida. Y cuando uno sale con muchas personas y se equivoca muchas veces eso deja enseñanzas a nivel profesional y personal. Aunque uno tiende a equivocarse otra vez”.

-¿Cuándo fue la última vez que te enamoraste?

-Hace seis, siete años. Fue un flechazo en el corazón y la pasé muy mal. Y era correspondido a medias. No importa dónde era, pero yo estaba cantando y ella cantaba a mi lado, la miré a los ojos y me dije: “Me enamoré”. Tuve un vínculo con ella un año, pero fue muy duro. La parte más vulnerable y la peor parte de mí es cuando me enamoro. Y ahora aprendí a amarme a mí. A estar conmigo. A reconciliarme con un montón de pelotudeces que se me fueron de la cabeza. Ya no quiero a mi media naranja. Ya no creo en los Reyes Magos. Ya no creo que si me muero el mundo vaya a parar. No me creo especial por hacer una serie. Claro que sigo soñando, pero aterrizando despacito.

"Los seres humanos solemos mentir para no hacernos cargo de nuestra forma de amar", considera Bossi a los 51. Foto Martín Bonetto

-¿Y hoy cómo sería el amor para vos?

-Ya no quiero que la chica linda de moda me dé bola. Esas inmadureces se me fueron, gracias a Dios. Eso no quiere decir que no quiera enamorarme, pero seguramente el amor que tenga en este momento de mi vida sea mucho más racional, más verdadero. Para la mentira ya no hay lugar, hace mucho tiempo. No tengo deudas. No tengo nadie que me llame y me diga “¿Dónde estás? ¿Qué hiciste?”. No vivo el amor como un prófugo de mis mentiras, como mucha gente hace.

-¿Qué capitalizás en el amor?

-Todo lo que me pasa en la vida lo tomo para mi carrera. Yo por un lado tengo un hemisferio con el que vivo y otro hemisferio que está observando todo, y cuando me toca interpretar voy agarrando cosas. Muchas cosas que hago en la serie me pasaron. Por ejemplo, lo del peaje: yo estaba en Lomas de Zamora y tenía una vecina que pasaba a las tres de la tarde por la puerta de mi casa. Yo buscaba excusas para estar en la puerta como el del peaje. Salía y decía “Hola, ¿cómo te va?”. Buscaba unos segundos para intercambiar un diálogo. También me he enamorado de una mujer de una clase social mucho más alta que la mía. No tuve el desenlace que tuvo en la serie, que no voy a contar, pero sí me sucedió.

-¿Qué más viviste, como en la serie?

-También viví lo de la diferencia de edad. He vivido muchas cosas. No viví lo del encierro, pero sí ante una mentira, y ante la posibilidad de perder a mi amor, me sentí encerrado en varias situaciones, por miedo a que se descubriera lo que yo había hecho. Los seres humanos solemos mentir para no hacernos cargo de nuestra forma de amar. Y así perdía lo más preciado, que era mi amor. Yo he estado, y me han tocado, en toda esa cuerda de desesperación.

Un viaje al pasado: Bossi con un viejo y entrañable teléfono público. En la serie interpreta a hombres de diferentes épocas. Foto Martín Bonetto

-¿Pudiste tener un amor real con alguna persona de la cual no pensabas enamorarte?

-Es que todos los amores fueron reales. No lo que se dice en el medio. Generalmente me río de todo lo que se dice de mí. No tiene mucho que ver con mi realidad. Yo tengo una vida pública, de los medios, y por ahí sigo el cuentito y hasta ahí ni lo niego. Pero después tengo la vida verdadera, de la que poco se sabe. No porque sea rara, sino porque me la guardé. Generalmente, cuando me enamoro digo: “Mirá dónde me vengo a enamorar”. Porque yo me doy cuenta cuando me enamoro. Y ahí es cuando sufro más.

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