The Jerusalem PostStarlink slowed, Ukraine’s drones stalled: The private power behind a modern warPunchKaduna debunks N2.3tn APC rally spending claim, says letter fakeInquirerPDEA seizes P6.8M ‘shabu’ in Zamboanga City buy-bustESPNNHL Power Rankings: Fantasy hockey pickups for all 32 teamsInquirer EntertainmentMeghan Markle ‘distressed’ over father’s alleged child abuse images found in PH한겨레김정은, 단둥서 중국 권력서열 4위 만나…“신압록강대교까지 배웅 받아”Screen RantOne Piece Just Confirmed Sanji's Power-Up Path That Even Zoro Couldn't FollowZDF heuteAktuelle Pressemitteilungen des ZDFColliderLaika’s Stop-Motion Masterpiece Is Officially a Streaming Hit Ahead of ‘Wildwood’SCMP ChinaUkraine’s Starlink woes should be a wake-up call for Taiwan, analysts sayPopular ScienceHow to turn your smartphone into a mobile video editing suiteRai NewsTG1 Motori del 24/10/2026
The Daily Newsstand · Free, Always
Saturday, October 24, 2026

Bellingham, del ciclón a las ráfagas

Translate

Jude Bellingham pasó de ser un ciclón con Inglaterra a convertirse en un futbolista de ráfagas con el Real Madrid. El centrocampista inglés, desatado durante el último parón internacional, regresó a su club sin la misma contundencia para decidir partidos. Su talento no ha desaparecido, aunque va y viene de forma menos explosiva, mientras recupera progresivamente una influencia que el clásico contra el Barcelona pondrá a prueba.

El 3 de octubre, Bellingham fue capaz de jugar él solo contra Croacia. Inglaterra arrasó en Rijeka (0-7) y el madridista firmó un gol y tres asistencias. Estuvo en todas partes, pisó el acelerador cuando quiso y conectó constantemente con sus compañeros. Fue una exhibición de autoridad, talento y personalidad. Y la Croacia de Modric no era una selección cualquiera, ni mucho menos un equipo menor acostumbrado a encajar goleadas. Todo lo contrario.

Aquel partido coronó un parón internacional extraordinario, con un gol y cuatro asistencias en cuatro encuentros. Bellingham regresó a Madrid después de recordar al futbolista que deslumbró en su primera temporada vestido de blanco, aquel centrocampista que aparecía por sorpresa en el área y resolvía encuentros con una naturalidad impresionante.

Sin embargo, esa explosión en el combinado inglés no encontró una continuidad inmediata en el Real Madrid. Desde entonces, ha disputado cuatro partidos (Villarreal, Roma, Sevilla y Leipzig), en los que no ha marcado goles y ha firmado una sola asistencia. Es un balance discreto para alguien que acababa de participar directamente en cinco tantos con su selección.

Sería injusto afirmar que Bellingham ha dejado de jugar bien. Su rendimiento admite muchos más matices. Pero ha perdido parte de aquella sensación de omnipresencia y de resolución con los que hizo volar a sus compañeros de Inglaterra.

Frente al Villarreal, en su regreso a la competición, completó noventa minutos sin demasiada incidencia ofensiva. Dos remates, ninguna ocasión generada y una actuación alejada del vendaval que acababa de protagonizar con Inglaterra.

En Roma tampoco encontró el gol. Disputó el partido completo, remató tres veces y generó una oportunidad para sus compañeros. Participó más, aunque su presencia quedó diluida en un encuentro de alternativas, goles y sobresaltos que terminó con victoria madridista (3-4).

El contraste con Croacia era evidente. El futbolista que parecía estar en el origen de cada ataque inglés necesitaba recuperar su sitio en un Real Madrid con otros protagonistas y un reparto diferente de las responsabilidades ofensivas.

El regreso de la influencia

Sin embargo, los números también desmienten una caída prolongada. Bellingham no ha dejado de crecer desde su regreso. Después de no generar ninguna ocasión ante el Villarreal, creó una contra el Roma, dos frente al Sevilla y tres ante el Leipzig.

Real Madrid's Jude Bellingham challenges for the ball with Roma's Gianluca Mancini during a Champions League opening phase soccer match between Roma and Real Madrid, in Rome, Wednesday, Oct.14, 2026. (AP Photo/Alessandra Tarantino)
BellinghamAlessandra Tarantino / Ap-LaPresse

Esa progresión dibuja un escenario distinto al de una crisis. El medio del Real Madrid está recuperando peso en el juego, aunque todavía no haya reencontrado la facilidad para marcar que exhibió durante sus mejores actuaciones.

Contra el Sevilla firmó su única asistencia (a Mbappé) desde el parón y completó su encuentro más productivo de esta secuencia. Frente al Leipzig volvió a quedarse sin participación directa en los goles, pero generó tres ocasiones, remató dos veces y completó sus dos intentos de regate. Son detalles que pueden pasar inadvertidos cuando el protagonismo se lo repartieron otros jugadores, pero que revelan a un futbolista cada vez más presente en los últimos metros.

También influye su ubicación sobre el terreno de juego. Mourinho utiliza a Bellingham en una posición adelantada, cerca de los delanteros, donde su capacidad para aparecer desde segunda línea puede resultar decisiva. Pero esa función también lo aleja de determinadas fases de elaboración y hace que su presencia dependa de la llegada del balón a las zonas de peligro.

A veces parece desaparecer porque no interviene en la circulación. Otras irrumpe de repente, encuentra un espacio y transforma una jugada corriente en una ocasión. Es el precio de jugar más cerca del gol: menos continuidad en algunos tramos, pero mayor capacidad para resolver.

En su balance general del curso, Bellingham acumula tres goles y tres asistencias en nueve jornadas de Liga. Seis participaciones directas representan un rendimiento notable para un centrocampista y que impiden hablar de un curso decepcionante.

La cuestión no es cuánto talento conserva, sino con qué frecuencia consigue imponerlo. Inglaterra disfrutó durante el parón de un jugador desbordante, capaz de convertir casi cada aparición en una amenaza. El Real Madrid ha recuperado después una versión más irregular, aunque con síntomas evidentes de crecimiento.

El clásico del Camp Nou aparece como el escenario ideal para comprobar hasta dónde llega esa recuperación. Frente al Barcelona, Mourinho necesitará la energía, la llegada y la personalidad de un futbolista que puede alterar el rumbo de cualquier encuentro. Su desafío será recuperar la continuidad que convierte los destellos en dominio y las ráfagas en un vendaval.

View the original on Mundo Deportivo →

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.