Tom Rhys Harries, actor de 'Clayface': "Se crea un nivel de intimidad único cuando alguien te mete una lentilla del tamaño de una moneda de dos peniques en el ojo"

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“Hay una escena de la película que es difícil de ver. Para mí no. Pero sí lo fue para el equipo durante el rodaje”, advierte a FOTOGRAMAS vía Zoom James Watkins, un auténtico experto en crear momentos incómodos como ya demostró en la escena de tortura de Michael Fassbender en su debut como director de largometrajes, ’Eden Lake’ (2008). Los que hayan visto el tráiler de ’Clayface’ saben sobradamente lo que viene. Es la escena en la que Matt está en el baño del avión, con los ojos pegados, y utiliza unas tijeras para intentar resolverlo. “Tom llevaba el maquillaje protésico completo y teníamos cuatro pares de tijeras –las reales, unas de punta redonda, unas de goma y unas sin hojas afiladas–. Con su entusiasmo interpretativo, Tom cogió las tijeras de verdad para descubrir sus ojos. Además, el baño estaba sobre una plataforma que simulaba turbulencias. El equipo técnico estaba horrorizado. Cuando estás en el plató de rodaje y ves la reacción visceral de un equipo técnico curtido, sabes que algo está funcionando”, nos cuenta entre risas.

Clayface sin Batman
A los seguidores del DCU les espera una buena sorpresa. ’Clayface’ se encara al horror sin miedo y tiene un tono opuesto a ’Superman’ (James Gunn, 2025) y ’Supergirl’ (Craig Gillespie, 2026). El mismo Gunn, que además de dirigir películas de la saga también es el copresidente de DC Studios junto con Peter Safran, ha asegurado que tanto el villano de Gotham City como los primos de Kriptón coexisten en el mismo universo. Pero no busquemos al Batman ni al Pingüino de Matt Reeves. Ellos existen en un plano diferente y desconectado de esta versión de la ciudad. El máximo supervisor del DCU ha asegurado que no habrá un manual de estilo para cada película, sino que cada director y guionista aportará su visión.
Watkins se lo ha tomado al pie de la letra y ha querido narrar el nacimiento de un monstruo sin cortarse ni un pelo. “No quiero limitarme a hacer los tópicos del género. El terror funciona visceralmente o no funciona. Lo que me interesa es ir más allá del susto fácil. Para mí, el terror más interesante es el que se te mete bajo la piel, el que es identificable: el miedo de que nuestro propio cuerpo pueda traicionarnos, el miedo de perder tu sustento, tu identidad, tu reputación. Todos estos son miedos muy palpables que exploramos en ’Clayface’”.

De la adaptación del personaje a la gran pantalla se encargó otro especialista en terror, Mike Flanagan, creador de la nueva serie basada en el icónico personaje de Stephen King, ’Carrie’, para Prime Video. Su borrador luego fue reescrito por el guionista Hossein Amini, autor de ’Drive’ (Nicolas Winding Refn, 2011). “Me atrajo mucho ese elemento mítico, de narrativa clásica, de esta historia de metamorfosis, de Frankenstein, en el fondo”, ha confesado el director.
¿Víctima o villano?
Como el rostro de Clayface, Watkins buscaba una cara moldeable y la encontró en Tom Rhys Harries. El actor galés, a quien hemos visto en la serie de Netflix coproducida por el español Álex Pina ’White Lines’ (2020), tuvo que derrotar a una dura competencia para conseguir el papel, pero el director admiró su capacidad de cambiar, en solo un instante, entre lo pícaro y lo diabólico. A Rhys Harries lo enganchó esa fina línea entre el bien y el mal. “La fuerza de Matt para salir de la victimización y tomar el control de una situación difícil sería, en otras circunstancias, universalmente elogiada como una virtud. Y es el público, en el momento adecuado, quien acabará siendo el árbitro de si eso está justificado o no”. Siguiendo el hilo, el director nos plantea una pregunta muy inquietante. “¿Quién es el verdadero villano de la película cuando el monstruo está dentro de ti?”
El detonante de la historia es el ataque que deja desfigurado al protagonista, Matt Hagen. El actor se queda sin su principal herramienta de trabajo y allí es cuando acude a la doctora Corr para recibir un tratamiento experimental de reconstrucción facial. No hace falta decirlo: el experimento no sale bien. La británica Naomi Ackie, actriz que aparece en el último éxito del cine independiente ’Sorry, Baby’ (Eva Victor, 2025), interpreta a la científica que debe asimilar ser parte del problema. “Lo que más me atrajo de esto fue que casi ningún personaje de esta película sale limpio. Hay una zona muy gris en las decisiones que toman, y las situaciones en las que se ven metidos. Me aproximé a la doctora Corr como hago con cualquier otro papel, intentando buscar un sentido lógico al camino donde tiene que llegar”.
La máscara del terror
El reto de ’Clayface’ es presentar una transformación realista de su protagonista, algo nada fácil teniendo en cuenta que el villano llega a moldear su cara y cuerpo a su gusto. Para Watkins era indispensable contar con el máximo de efectos reales y prácticos y dejar los efectos digitales para los límites de la física. Rhys Harries, que pasó horas sentado en la silla de maquillaje, estableció una relación muy estrecha con el equipo. “Los artistas prostéticos y yo entrábamos juntos, a las cuatro de la madrugada, antes de una jornada de trabajo de 12 horas. Se crea un nivel de intimidad único cuando alguien te construye una nariz nueva o te meten una lentilla del tamaño de una moneda de dos peniques en el ojo”. Esa paciencia y tenacidad dejó asombrados a sus compañeros de reparto, como explica Ackie. “Un papel así requiere mucha resistencia. Es una maratón, no un sprint. Y se volcó por completo. Es aterrador y desgarrador en esta película”.
Para describir este nuevo capítulo de DC, hablamos mucho de body horror (ver despiece). Pero Minghella cree que es un género secundario. “Parece más un thriller de personajes. Entiendo las comparaciones con otras películas de esta temática, pero se siente muy distinta. Cuando lo pienso, ‘Clayface’ se acerca más a algo como ’Heat’ (Michael Mann, 1995). Lo digo porque no quiero que la gente vaya con expectativas equivocadas”. Sea cual sea el género ganador, ’Clayface’ está llamado a llevar el terror a Gotham City.
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