“Pérdida de agencia humana”: los desafíos de la educación frente a la IA, según el rector de la Universidad Siglo 21

Todo proceso educativo implica, necesariamente, de la prueba y el error, del equivocarse y volver a empezar. Pero la rápida y masiva adopción de la inteligencia artificial (IA) parece ir en contra de esta lógica: estudiantes que “escriben” ensayos en cuestión de segundos, con palabras y conceptos que no fueron vistos en clase, es solo un ejemplo de ello.
En ese sentido, la automatización y el avance de la tecnología obliga a miles de instituciones a nivel mundial a repensar no solo los modos de aprendizaje, sino también de enseñanza. Para Leonardo Medrano, nuevo rector de la Universidad Siglo 21, la diferencia radica en el docente, quien debe asumir un rol protagónico en esta nueva era tecnológica y convertirse en un “arquitecto de experiencias” para los estudiantes. “La universidad tiene que reinventarse. El riesgo es seguir pensando la educación como la venimos pensando hoy”, asegura. Y advierte que lo que peligra es “la pérdida de agencia humana”.
En el marco de la asunción de su nuevo cargo, el experto conversó con LA NACION sobre los desafíos de la educación superior frente a la IA, cómo preparar profesionales para un futuro cambiante y el nuevo rol de los docentes.
-Asume como rector en un momento de fuerte transformación de la educación superior. ¿Cuáles son los principales desafíos que se propone abordar?
-Sí, efectivamente estamos viviendo una época de mucha transformación, donde las universidades tienen que reinventarse y donde mucho de lo que fue exitoso en en el pasado no necesariamente lo va a seguir siendo en el futuro. Son muchos los desafíos. Uno tiene que con la experiencia educativa y cómo incorporamos tecnología e IA para innovar y personalizar en la educación, para generar experiencias que permitan que los estudiantes desarrollen más competencias. También redefinir el rol de los docentes. Hay muchas tareas que pueden delegar a la tecnología y ellos aportar más el componente humano, como el acompañamiento, la orientación de los estudiantes y la inspiración. Cada vez vamos a tener más roles donde vamos a mutar a ser arquitectos de experiencias, de alguna manera.
Otro gran desafío tiene que ver con la relevancia de los aprendizajes. Las profesiones están mutando muy rápido y las personas necesitan formarse a lo largo de toda la vida, incluso durante el transcurso de la carrera tienen que ir actualizándose en los conocimientos. La universidad tiene el desafío no solamente de resolver los problemas presentes, sino de anticiparse los problemas futuros.
-¿Qué postura toman como universidad frente a la IA y cómo la están incorporando?
-La IA es una herramienta muy valiosa, de mucho impacto, de mucho poder y, como cualquier herramienta, el problema está más asociado a su uso que a la herramienta per se. A nosotros nos está permitiendo expandir nuestro modelo educativo y volvernos más predictivos. Podemos identificar a alumnos que tienen algún tipo de riesgo en la persistencia de sus estudios académicos, acompañarlos mejor y estar un paso antes de la deserción. También la posibilidad de que los estudiantes tengan “mentores” de IA que los ayuden a resolver consultas, personalizar su aprendizaje y contenidos interactivos. Ya no son solamente lecturas o videos, hoy un alumno puede tener simulaciones, enfrentarse a desafíos que simulan problemas o escenarios reales. Los ayuda a desarrollar muchas competencias.
También tiene sus riesgos. Uno tiene que ver con el tema de la dependencia cognitiva, tanto del lado del estudiante como del docente, pero desde la universidad somos mucho más abiertos a ver las ventajas que tiene. Con un buen uso y rediseñando la experiencia pedagógica, es una herramienta muy potente.
-¿Cuál debe ser el equilibrio de estas herramientas para no caer en la “deuda cognitiva”?
-Pasa con muchas herramientas y se habla de que son “buenos esclavos, pero malos amos”. Es decir, cuando una herramienta te quita agencia personal o cuando uno empieza a delegar el pensamiento, la capacidad de tomar decisiones, de comunicarte y ser creativo, ahí es donde el uso se vuelve el problema. Nosotros hicimos un trabajo muy fuerte no para adaptarnos a la tecnología, sino hacer un buen uso de la tecnología. Hemos hecho capacitaciones con docentes de todas las carreras en relación a cómo utilizar IA para expandir a las personas y no para que las personas hago un uso subsidiario.
El riesgo es cuando el docente descuida su función primordial, que tiene que ver con personalizar la educación, acompañar a los estudiantes e inspirarlos. El riesgo no es tecnológico, sino humano.
-¿Puede la tecnología igualar al humano a la hora de transmitir conocimiento?
-Yo creo que no, pero sí en algunas tareas es deseable que lo reemplace al docente, sobre todo en tareas que son repetitivas y rutinarias. El riesgo es seguir pensando la educación como la venimos pensando hoy. Si queremos incorporar IA sin cambiar nuestros modelos educativos, entonces indudablemente vamos a caer en una crisis. La IA nos da la posibilidad de repensar la educación y pensar un futuro muy distinto a lo que ha sido la educación los últimos años.
-¿Están considerando cambiar las maneras de enseñar y evaluar a los alumnos?
-Sí, estamos cambiando la forma de evaluar, pero la evaluación es solamente un componente de toda la experiencia educativa. Entonces, hay que cambiar integralmente el modelo. Es decir, la forma en que los estudiantes acceden al conocimiento, el tipo de ejercicios que los estudiantes realizan.
Pero el principal cambio es cómo desarrollamos mecanismos para evaluar la adquisición de competencias. Hasta ahora, la universidad estaba muy centrada en el desarrollo de conocimientos y poco en las competencias.
-¿Qué competencias son necesarias en esta nueva era tecnológica?
-El learnability o la capacidad de aprendizaje es la competencia que hoy más se demanda en el sector productivo. Y es muy distinto a cómo históricamente las universidades han trabajado. En general, el pasado te servía para afrontar el futuro. Hoy no necesariamente tu experiencia pasada te ayuda o te prepara mejor para afrontar el desafío del futuro.
Por otro lado, están los skills tecnológicos vinculados al uso de datos, la información y al entendimiento la tecnología. También siguen siendo altamente demandadas las habilidades blandas, como la comunicación, la toma de decisiones y la creatividad.
-Desde su mirada, ¿cuáles son las profesiones que más van a transformarse por la IA?
-En general todas las profesiones están evolucionando y mutando no solamente por la IA, sino también por cambios en los modelos de negocio y de producción. Pero te diría que la salud es uno de los campos que más se está transformando. El management, el derecho y las ciencias sociales también. El desafío de las universidades es no solamente tener capacidad de leer el presente, sino anticiparte el futuro y estar dispuesto a innovar. Aquellas universidades que se vuelvan lentas en ese proceso de innovación, muy probablemente generen saberes que no van a ser los más relevantes para sus egresados.
-Hoy tenemos información disponible de las 24 horas del día y acceso a una educación “autodidacta”, ¿por qué sigue siendo importante valorizar el paso por la universidad?
-Hoy aumentó el acceso al conocimiento, pero eso no necesariamente implica que tengas competencias. Si uno conceptualiza la universidad un lugar que transmite saberes o conocimientos, entonces te diría que la universidad está en crisis. En realidad, es un lugar donde desarrollás tus competencias y fortalezas de carácter. Indudablemente la universidad se tiene que reinventar y sobre todo expandir integralmente a las personas. Sino, puede haber un conflicto y, en algunos casos, llevar a que las personas piensen que la universidad no es necesaria.
-¿Qué desafíos tiene la educación superior en la Argentina frente a esta transformación tecnológica?
-Yo creo que la educación universitaria argentina tiene desafíos que son históricos, y no creo que sea la IA la que esté aumentando esos desafíos. De hecho, creo que puede ser una herramienta para afrontarlos mejor. El primer desafío es la accesibilidad. Es importante que las personas no solamente ingresen al sistema universitario, sino que también puedan acceder a un título. También la restricción geográfica sigue siendo un limitante.
El otro punto es el tema de la relevancia. Es importante transmitir saberes rigurosos. Si yo, de alguna manera, no te preparo en lo que hoy se está necesitando, corro el riesgo de que mis aprendizajes se vuelvan intrascendentes y que no permitan a las personas expandir sus vidas.
-¿Cuáles son los pilares culturales de la universidad que se mantienen intactos y cuáles necesitan transformarse para la IA?
-Trabajamos mucho en el tecno-humanismo, en utilizar la tecnología como una herramienta para expandir a las personas, no para suplantarlas. El otro pilar fundamental es el desarrollo del liderazgo. No solamente para que las personas lideren equipos, sino para que además lideren sus propias vidas. Hoy lo que está en riesgo es la pérdida de agencia humana y vamos perdiendo la capacidad para conectarnos con nuestra vocación y nuestros intereses.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.