Ramón, camarero: "Cobrando una media de 300 euros al mes en propinas"
En el programa 'Equipo de investigación' de este viernes 16 de octubre, el formato trataba un tema que divide a la sociedad. Estamos hablando de las propinas, algo que, según el programa, se ha convertido ya en nuestro país en todo un negocio aparte. "En España, solo uno de cada cuatro clientes deja propina, y suele ser menos del 5% de la cuenta", indicaba Gloria Serra.
'Equipo de investigación' se desplazó hasta un local de Vallecas para conversar con algunos de los trabajadores. "Lo máximo que me han dado en propinas fue en diciembre. 260 euros por 15 días", comentaba una camarera del local en el programa. El cálculo era rápido. A ese ritmo, el importe llegaba a más de 500 euros al mes únicamente gracias a esos pagos extra de los clientes.

En el mismo programa aparecía Ramón, camarero del mismo bar. A este le comunicaban que, este mes, en total le tocaban 104 euros a cada trabajador. Un reparto a partes iguales. "Estamos en una media de 300 euros, más o menos. Hace una semana, tuvimos un grupo de 24 personas comiendo y nos dejaron 192 euros en propina", explicaba.
Trataba el programa, además, un tema especialmente polémico en la actualidad. Y es que, si bien en España el hecho de dejar propina ha sido siempre un acto completamente voluntario, la realidad es que hay algunos establecimientos que, desde hace no mucho, apuestan por poner en el ticket de la cuenta una propina sugerida, al más puro estilo norteamericano. Una que, en algunos casos, ya te aplican sin preguntar.
El programa ejemplificaba este caso con una reseña de un bar madrileño, en plena Puerta de Alcalá. "Mi madre dio su tarjeta y el camarero, sin preguntar previamente, marcó el último importe correspondiente a 18 euros de propina. Cuando nos devolvió la tarjeta, mi madre, que no se había fijado en la decisión tomada arbitrariamente por el camarero, añadió 10 euros de propina en dos billetes de 5", explicaba esta usuaria en el comentario.

"Mi hijo me comentó lo ocurrido; decidí comunicárselo al encargado que, sin disculparse ni inmutarse, me preguntó si quería que me devolviera los 10 euros, a lo que contesté que sí. Aun así, mi madre no se quedó conformo y, al irnos, le comenté al camarero que consideraba un detalle muy feo no haber preguntado al cliente qué cuenta de las dos quería abonar", zanjaba la reseña.
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