El debate secreto de los hermanos Milei

Existe por estas horas un debate silencioso sobre la arquitectura que deberá presentar el gobierno libertario para el año electoral. Las líneas son trazadas por dos protagonistas excluyentes: Javier y Karina Milei. Los hermanos del poder. El dilema es uno sólo: creer o no en aquel pronóstico que hizo Luis Caputo en mayo pasado. El ministro de Economía auguró que 2027 será un año atípico porque “la economía se llevará puesta a la política” y definirá la reelección presidencial.
La secretaria general, sobre todo, ha empezado a manifestar cierta desconfianza sobre la prognosis de “Toto”. Teme que el frío en los bolsillos ciudadanos termine por congelar los sueños políticos libertarios. Entre varios, hubo dos datos que inquietaron a Karina y Javier. El Banco Mundial, que en enero había vaticinado un crecimiento para 2026 del 4% redujo su predicción a 2.1%. El JP Morgan ajustó sus cálculos del 2,7% al 1,5%. ¿Con qué libreto el ministro de Economía torcerá esa tendencia el año que viene?
Caputo senior se empeña en mostrar un superávit fiscal blindado. También el descenso inflacionario que, sin embargo, parece anclado siempre demasiado cerca del 2% mensual. Un índice enorme para una economía que técnicamente, cuando se conozcan los datos del tercer trimestre, puede ser declarada en recesión. “Toto” se desespera por conseguir el derrame prometido o, al menos, el flujo de inversiones que lo provoque. No sucede aún.
Con sus múltiples iniciativas el Gobierno consiguió desde 2023 que cerca de US$ 18 mil millones de los argentinos volvieran de la clandestinidad. Pero el remanente estimado suma todavía US$ 221 mil millones. La cartera de los ahorristas sigue una acelerada dolarización, con buena señal: permanecen en el sistema bancario. Hay allí US$ 42 mil millones. La desesperación libertaria por conseguir moneda estadounidense que se vuelque a la economía quedó reflejada en la última propuesta.
Se llama Programa de Ciudadanía por Inversión. Un esquema diseñado para atraer capitales extranjeros ofreciendo la nacionalidad y el pasaporte argentino a cambio de un aporte económico sustancial. De base, una contribución no reembolsable de US$ 350 mil.
Karina, preventivamente, ha decidido arremangarse y pensar en una plataforma política distinta a la actual que sirva de soporte a una economía pobre. Diego Santilli, bastonero de El Jefe, tiene avanzado el acuerdo con, al menos, tres gobernadores para que cierren filas con los libertarios en 2027. El principal es el mendocino Alfredo Cornejo, que postergaría las aspiraciones políticas del diputado Luis Petri. Los otros serían Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Leandro Zdero (Chaco). En la mira figuran cuatro más. El estelar sería Rolando Figueroa, de Neuquén, la provincia del tesoro que se llama Vaca Muerta.
Hace rato que “Toto” Caputo pregona la idea de un acuerdo político. Sostiene que sería lo que falta a su plan económico para convertirse en boom. En este punto los senderos interpretativos con Karina se estarían bifurcando. La hermanísima parece persuadida de que la tarea del ministro de Economía habría tocado techo. Alumbre o no la coincidencia global con los gobernadores. ¿Será similar el pensamiento del Presidente?. Misterio por ahora.
A la secretaria general la irritan algunas explicaciones de “Toto” que afloran con dosis de abundante liviandad. En su tránsito por el streaming “Carajo”, que reporta al joven Santiago Caputo, explicó que en la última caída del 2,9% que registró el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) pudo haber influido la disputa del Mundial en Estados Unidos. Mandó un aviso: podría replicarse el déficit por el feriado nacional dispuesto en noviembre a raíz de la visita del papa León XIV. Aseguró además que el crecimiento del riesgo país estaría acicateado por el contexto externo. La guerra en Oriente Medio. Factor que no incide del igual modo en el resto de las naciones de América Latina.
La avanzada de Karina podría representar, en algún punto, una dificultad para el ministro de Economía. Santilli, el jefe de Gabinete, va enhebrando acuerdos que tendrán un costo si pretenden ser el conducto para la reelección presidencial. Se plantea un conflicto entre el guardián de la caja y los encargados de pensar la estrategia política para 2027. Todo el armado presenta una referencia crucial: la eliminación de las PASO que pretenden los hermanos del poder.
La coyuntura para los mandatarios provinciales no es sencilla. Están forzados a prestarse a un pacto ahora mismo, pero recibir un pago diferido del Gobierno. La promesa de que el año próximo no intervendrán en los comicios de sus provincias. Un crédito de confianza que despierta suspicacias. Aunque no hay todavía definiciones, casi todo el mapa del Interior piensa en despegarse del calendario nacional.
Karina y Santilli deben apegarse al pragmatismo puro para hacer frente a la variedad de realidades. El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, se manifestó a favor de eliminar las PASO. Previamente debe sortear obstáculos. Aguarda la decisión de la Justicia de habilitarle un tercer mandato, aunque la reforma de la Constitución provincial de 2021 fijó el límite de dos. También ausculta los movimientos de la senadora libertaria Emilia Orozco, pretendiente de la máxima corona. Sería tarea de los hermanos del poder (de Karina) sacarla de ese juego.
Maximiliano Pullaro, el gobernador de Santa Fe, se anticipó en la jugada del tablero electoral. Colocó tentativamente los comicios provinciales y municipales para junio. Marcó el mes de abril para la realización de las primarias abiertas. Irá por su reelección. Pero no se pronunció sobre las PASO a nivel nacional. Tal vez su conducta esté atada a lo que resuelva la conducción libertaria. En esa provincia Karina tiene una discípula fuerte, la diputada Romina Diez.
A los gobernadores los estaría carcomiendo otra duda. ¿Cerrar ahora un acuerdo con un gobierno que asoma estancado? ¿Hacerlo sin conocer cómo podrá evolucionar la ponderación de Milei en las encuestas?
El último trabajo de la consultora Managment & Fit estaría lejos de arrimar certezas. La aprobación del Gobierno aflora en 36,6% (baja de medio punto respecto de julio), el rechazo en el 58,1%. La imagen presidencial positiva alcanza el 31,2% y la negativa 52,7%. La evaluación positiva sobre el cuadro general del país llega al 16,8%, la negativa asciende a 56,7%, casi dos puntos por encima de julio.
Hay quienes aseguran que se podría recurrir a una fórmula menos científica para descifrar el estado real del vínculo del Presidente con la sociedad. Aconsejan observar el comportamiento público de Patricia Bullrich. “Ella va dosificando las grageas según crea conveniente”, desliza con ironía un dirigente que compartió muchos años en Juntos por el Cambio. Cuanto más gestos de distanciamiento haga con el Gobierno, por pequeños que sean, mayor sería el debilitamiento de Milei.
Lo más doloroso para los hermanos del poder es la insistencia con la que pide reformas económicas que se traduzcan en mejoras concretas para la sociedad. Siempre su destinatario es “Toto” Caputo. ¿No estaría acaso en sintonía con lo que piensa Karina? Puede ser, pero El Jefe pretende administrar silenciosamente ese dilema que viene conversando con su hermano. De hecho, el líder libertario fue el que colocó en la vidriera oficialista a Alberto Ades. Un economista formado en Harvard, con experiencia en Wall Street, que avala lo hecho por Milei y su ministro de Economía. Aunque con peros.
Caputo senior también dispensa una inocultable tirria contra Bullrich. Sabe que la senadora suele hacer algunas rondas de consultas con economistas. Carlos Melconian no es el único. Pero emerge como quien suele señalar con mayor énfasis el estancamiento del plan económico.
La senadora administra sus grageas en otros terrenos. La última semana dejó perplejos a Milei y a su ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Desairó delante del bloque libertario de la Cámara alta el pliego de la fiscal Susana Pernas enviado por el Poder Ejecutivo para su ascenso. Argumentó que la mujer solicitó un aumento de prisión para el policía Luis Chocobar. En 2017 el agente persiguió en La Boca a dos ladrones que habían apuñalado a un turista. Uno de ellos falleció por un disparo.
El policía fue condenado a dos años de prisión. Pero en 2024 la Cámara Nacional de Casación anuló el juicio y la condena. Bullrich lo convirtió en un caso emblemático cuando fue ministra de Seguridad de Mauricio Macri. Tampoco aquella estocada judicial fue la primera: también se opuso a la pretensión de los hermanos Milei de retirar la postulación de María Verónica Michelli para jueza en La Plata por su parentesco con un periodista. Ese pliego resultó finalmente aprobado.
Ninguno de esos desmarques –como el de Ley de Tierras que no terminó en conflicto por un doble fallo desprolijo de la Corte Suprema que repuso límites para las ventas a extranjeros -- fueron cuestionados por los hermanos del poder. La tratan con guantes de seda y hasta conversan en privado. La senadora exhibe vida política propia dentro del mundo libertario que proviene de aquel acuerdo cuando junto a Macri decidieron transferirle los votos a Milei para que ganara el balotaje. En la Casa Rosada circulan algunos informes que explicarían la enorme cautela oficialista con la senadora. Las consultoras Equipo Mide y Sentimientos Públicos sostienen que del total de votos que tendría ahora el Presidente (entre el 35% y 38%) la mitad adherirían a Bullrich. Se trataría de un voto condicionado.
Eso explicaría su reticencia a respaldar la eliminación de las PASO. Postura avalada por Jorge Macri, el jefe porteño, y con mayor cautela también por Mauricio. Es la encrucijada más indescifrable que enfrentan ahora los hermanos del poder.
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