La Academia Nacional de Educación creó un instituto para estudiar el impacto de la IA en el sistema educativo

La Academia Nacional de Educación anunció la creación del Instituto de Inteligencia Artificial para el Overtake Educativo, un nuevo ámbito destinado a estudiar el impacto de las tecnologías emergentes sobre la arquitectura del sistema educativo y sus formas de funcionamiento. El instituto estará integrado por Alberto C. Taquini (h), presidente de honor de la academia; José María La Greca, presidente académico, y Roberto Igarza, vicepresidente de la institución.
La iniciativa fue presentada durante la jornada “Overtake educativo: paradigmas para acelerar el cambio”, realizada en la sede de la entidad, donde especialistas y referentes debatieron sobre la autonomía del aprendiz, inteligencia artificial y modelos alternativos de enseñanza. “No vengo a imaginar un futuro lejano. Ese futuro ya empezó”, sostuvo Taquini.
El nuevo instituto tendrá como objetivo estudiar de qué manera las nuevas tecnologías, y en particular la inteligencia artificial, pueden transformar no solo las herramientas utilizadas para enseñar y aprender, sino también la forma en que está organizado el sistema educativo.
Uno de los principales ejes de análisis será qué sucede cuando el acceso al conocimiento deja de depender exclusivamente de un edificio, un horario determinado o de la presencia simultánea de docentes y estudiantes. Según Taquini, la combinación de IA, conectividad y servicios en la nube permite comenzar a separar funciones que, históricamente, estuvieron concentradas dentro de la escuela.
“El punto ya no es preguntarnos solamente cómo introducir más tecnología dentro del modelo existente. La cuestión más profunda es qué nueva forma de organizar el aprendizaje comienza a hacerse posible con ella”, fue una de las ideas centrales de la presentación, que fue escuchada, entre otros, por el secretario de Educación de la Nación, Carlos Torrendel.
Taquini denomina overtake a este proceso: el surgimiento de nuevas arquitecturas del aprendizaje que comienzan a adelantarse, desbordar o superar al modelo tradicional en determinadas funciones.
La autonomía del aprendizaje para el estudiante
La propuesta del nuevo instituto no apunta simplemente a trasladar el modelo escolar tradicional a una pantalla. Para Taquini, hay que pasar de una lógica centrada en la institución que enseña, a otra que coloque en el centro a la persona que aprende.
Dentro de este esquema, la inteligencia artificial podría asumir tareas como explicar contenidos, proponer ejercicios y adaptar los aprendizajes a las necesidades de cada estudiante. La intervención humana estaría vinculada con la orientación, la motivación y el acompañamiento. “No queremos que la inteligencia artificial reemplace al docente solo en su función de transmisor de conocimiento. Queremos que la IA colabore en el desarrollo de un aprendiz autónomo”, afirmó.
Taquini también planteó la posibilidad de desarrollar sistemas capaces de registrar de manera continua los aprendizajes, las capacidades y los logros de cada persona. Así, la evaluación dejaría de ser una instancia aislada para convertirse en un seguimiento de aquello que el aprendiz efectivamente sabe y sabe hacer, a través de una suerte de “pasaporte educativo”.
En este contexto, el instituto tendrá entre sus tareas investigar estas transformaciones, analizar experiencias, comparar resultados y llevar el debate a la agenda pública, sin partir de un modelo educativo predeterminado. La intención será identificar qué herramientas funcionan y en qué condiciones pueden contribuir a fortalecer la autonomía, la calidad y la inclusión educativa.
Experiencias alternativas para aprender
La jornada también presentó experiencias que exploran nuevas formas de organizar el aprendizaje. Francisco Lehmann abordó el aprendizaje autorregulado y el desarrollo progresivo de aprendices capaces de organizar su propio recorrido. Estela Fothy presentó la experiencia del método Montessori y su aporte al desarrollo de la autonomía infantil.
En una segunda instancia, coordinada por la periodista Dolores Bulit, se presentaron modelos educativos alternativos. Claudia Páez expuso el enfoque experimental; Paula Edelstein, la educación Waldorf; Guadalupe Antao Cortez, la educación en la naturaleza; Ivana Vallenari, la experiencia de homeschooling; María Victoria Alfieri, el enfoque Reggio Emilia; y Bulit abordó el modelo de educación democrática.
También participó Tim Vieira, fundador de Brave Generation Academy, con una propuesta de educación híbrida y transnacional que ya opera en distintos países y combina instancias presenciales con recorridos educativos más flexibles.
En el tramo final de su exposición, Taquini planteó una segunda etapa del proceso. Si overtake describe el avance de nuevas formas de aprendizaje que comienzan a superar funciones del sistema tradicional, take over refiere a la posibilidad de que esas nuevas arquitecturas lleguen a convertirse en un modelo educativo alternativo.
“¿Qué ocurriría si apareciera una arquitectura superior y diferente?”, planteó. Según Taquini, las herramientas tecnológicas actuales permiten formular por primera vez esa pregunta, aunque aclaró que no se trata de anticipar el fin de la escuela, sino de experimentar, investigar y evaluar nuevas alternativas.
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