Solo mide 4,39 metros, pero puede tener siete plazas: la idea de Citroën para complicar menos el coche moderno
Citroën quiere que usar un coche vuelva a ser sencillo. Su fórmula combina menos distracciones, mejor aprovechamiento del espacio, hasta siete plazas en 4,39 metros y soluciones cotidianas que ponen la facilidad de uso por delante del espectáculo tecnológico.
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Hay una escena bastante habitual en los coches modernos. Quieres cambiar la temperatura, desconectar una función o buscar una emisora y terminas recorriendo menús como si estuvieras configurando un ordenador. A veces, después de tres toques, uno empieza a echar de menos una simple rueda. Los coches actuales hacen muchísimo más que hace veinte años. El problema es que también reclaman más atención. Navegación, climatización, teléfono, cámaras, asistentes, perfiles de conducción, aplicaciones... Cada función puede ser útil por separado. Todas juntas empiezan a competir por nuestros ojos y nuestras manos. Citroën lleva tiempo intentando abordar ese problema desde un terreno bastante cotidiano. Lo llama “diseño útil”. La idea consiste en eliminar lo que considera superfluo, colocar la información donde resulte fácil consultarla y aprovechar mejor el espacio.
No hace falta buscar un prototipo futurista para verlo. El planteamiento aparece en los C3, C3 Aircross y C5 Aircross. El primero prescinde del cuadro de instrumentos convencional. El C3 Aircross consigue ofrecer hasta siete plazas midiendo 4,39 metros. Y el C5 Aircross anuncia 650 litros de maletero independientemente de que utilice una motorización térmica, híbrida o eléctrica.
Son soluciones muy distintas, pero responden a problemas que aparecen todos los días: entrar cómodamente, ver la velocidad sin bajar demasiado la mirada, colocar las maletas o llevar ocasionalmente a dos personas más. Después de años midiendo la modernidad de un coche por el tamaño de sus pantallas, quizá resulte interesante volver a hablar de algo bastante menos espectacular: que sea fácil de utilizar.
El coche moderno empieza a pedirnos demasiada atención
Conducir ya exige procesar tráfico, señales, peatones y movimientos de otros vehículos. Añadir decenas de menús tampoco ayuda. Citroën asegura que intenta reducir esa carga mental dejando visible la información esencial y relegando el resto a un segundo plano. La idea es sencilla: la tecnología debería ahorrarnos trabajo, no obligarnos a aprender constantemente dónde está cada función. Otra cosa será comprobar cómo funciona cada solución en la práctica.

El C3 coloca la información en un lugar bastante distinto
El C-Zen Lounge de los nuevos C3 y C3 Aircross prescinde del cuadro tradicional situado detrás del volante. En su lugar aparece una superficie elevada entre salpicadero y parabrisas que muestra la información básica. Citroën la denomina Head-Up Display, aunque no proyecta los datos directamente sobre el cristal como otros sistemas. Para que el volante no tape esa zona, también se ha hecho más pequeño. Una decisión aparentemente sencilla obliga así a reorganizar buena parte del puesto de conducción.

Tu móvil también puede convertirse en parte del salpicadero
La Smartphone Station sigue una lógica parecida: aprovechar algo que el conductor ya lleva encima. En determinadas versiones, el teléfono se integra físicamente y asume algunas funciones multimedia. Otras recurren a una pantalla central de 10,25 pulgadas. Tiene cierto sentido. Cambiamos de móvil mucho más a menudo que de coche y ahí llevamos nuestras aplicaciones, contactos y música. El reto está en conseguir que esa integración sea realmente cómoda y no añada otra fuente de distracciones.

Meter siete plazas en 4,39 metros obliga a aprovechar muy bien el espacio
El C3 Aircross puede montar hasta siete asientos pese a medir solamente 4,39 metros. Citroën aprovecha la plataforma Smart Car y una carrocería bastante cúbica para conservar espacio en la zona posterior. Evidentemente, una tercera fila dentro de un coche de estas dimensiones tendrá compromisos que conviene comprobar físicamente. Pero poder disponer de dos plazas ocasionales sin saltar a un SUV mucho mayor resulta interesante. A veces un techo menos espectacular en las fotografías deja simplemente más sitio para las cabezas.

650 litros de maletero también son una forma de innovación
El nuevo C5 Aircross anuncia hasta 650 litros de maletero, y Citroën destaca que la cifra se mantiene con las diferentes motorizaciones. Puede parecer un detalle menor hasta que recordamos todo lo que hay que colocar debajo de un automóvil moderno: baterías, motores eléctricos, depósitos y componentes híbridos. Evitar que esa complejidad termine robando espacio al propietario requiere bastante trabajo de ingeniería. No luce tanto como una pantalla enorme, pero se nota cada vez que toca cargar el coche.

Entrar y salir bien forma parte del diseño
Citroën habla también de puertas con amplios ángulos de apertura y posiciones de conducción relativamente elevadas. El C3 Aircross supera además los 20 centímetros de altura libre al suelo. Son detalles que apenas percibimos cuando funcionan correctamente. Con niños, personas mayores o movilidad reducida pueden convertirse en algo bastante importante. La ergonomía suele tener esa peculiaridad: pasa desapercibida hasta que encontramos un coche donde está mal resuelta.

Quince milímetros de espuma pueden importar más de lo que parece
Los asientos Citroën Advanced Comfort incorporan 15 mm adicionales de espuma y están pensados para distribuir mejor el apoyo del cuerpo. No parece una tecnología especialmente espectacular, pero utilizamos el asiento durante cada kilómetro. Citroën combina esta solución con su suspensión de topes hidráulicos progresivos en varios modelos. Es una manera bastante coherente de entender el confort: menos efectos visuales y más atención a cómo termina nuestro cuerpo después de varias horas de carretera.

La obsesión de Citroën por la suspensión viene de lejos
Hablar de confort en Citroën conduce inevitablemente a su historia. La marca lleva décadas experimentando con sistemas destinados a aislar a los pasajeros de las irregularidades del asfalto. Los actuales Progressive Hydraulic Cushions no son la famosa suspensión hidroneumática de modelos históricos como el DS, pero persiguen una idea parecida desde una solución diferente. Utilizan topes hidráulicos progresivos junto a muelles y amortiguadores convencionales para suavizar determinados movimientos. Citroën los ofrece de serie en varios modelos de su gama actual.

Simplificar también puede ayudar a contener costes
Cada pantalla, módulo electrónico y pieza móvil cuesta dinero y puede acabar necesitando reparación. Algunas soluciones sencillas permiten evitar componentes sin renunciar necesariamente a la función. La Smartphone Station vuelve a ser un buen ejemplo: el usuario ya tiene en el bolsillo un pequeño ordenador con pantalla, conexión a internet y GPS. Aprovecharlo puede tener sentido especialmente en coches pequeños, donde cargar el precio con equipamiento sofisticado puede terminar alejándolos de su razón de ser.

Menos botones para un habitáculo más claro
Reducir el número de mandos permite crear un salpicadero más limpio, ordenado y fácil de interpretar a primera vista. La tecnología puede concentrar muchas funciones en una misma interfaz y dejar accesibles únicamente aquellas que utilizamos con mayor frecuencia. El reto está en encontrar un buen equilibrio: mantener a mano los controles esenciales y llevar a los menús secundarios aquello que usamos de forma ocasional. Cuando esa jerarquía está bien resuelta, simplicidad visual y facilidad de uso pueden trabajar juntas, haciendo que el conductor tenga menos elementos reclamando su atención.

Un SUV puede aprovechar su forma para algo más que parecer robusto
Las carrocerías altas de los C3 Aircross y C5 Aircross también tienen una función práctica. Permiten elevar los asientos, facilitan determinados accesos y ofrecen más espacio vertical. Eso no convierte automáticamente a cualquier SUV en un coche práctico, pero el C3 Aircross de siete plazas muestra lo que puede hacerse con una silueta relativamente cuadrada. Cuando la forma exterior ayuda realmente a ganar espacio dentro, deja de ser únicamente una cuestión estética.

Diseñar bien también consiste en saber cuándo parar
Quizá sea la idea más interesante de toda la propuesta. Durante años hemos asociado progreso con añadir: más pantallas, más pulgadas, más aplicaciones, más funciones. Pero seleccionar puede ser bastante más difícil que acumular. Decidir dónde debe aparecer la velocidad, cuánto tiene que abrir una puerta o qué mando merece seguir siendo físico exige conocer muy bien cómo utilizamos realmente un coche. Pierre Leclercq, director de Diseño de Citroën, defiende precisamente esa relación entre estética y utilidad. Naturalmente, es la filosofía que la propia marca atribuye a sus productos y cada solución habrá que valorarla por separado.

Al final, resulta curioso que una marca quiera hablar de 15 milímetros de espuma, puertas que abren bien, 650 litros de maletero o siete plazas en 4,39 metros cuando buena parte de la industria compite por anunciar procesadores, pantallas y funciones digitales. Son detalles bastante corrientes. Precisamente por eso importan.

Probablemente abriremos algunos menús avanzados una vez y nunca volveremos a tocarlos. En cambio, durante años abriremos la puerta, miraremos la velocidad, nos sentaremos y meteremos bolsas en el maletero. Citroën llama a todo esto “diseño útil”. Más allá del término comercial, plantea una cuestión bastante razonable para el automóvil actual: cuantas más cosas sea capaz de hacer un coche, más trabajo hará falta para conseguir que utilizarlo siga pareciendo sencillo.
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