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Monday, September 14, 2026

Por qué volvió la tensión entre Argentina e Inglaterra por Malvinas/Falklands 44 años después de la guerra

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  • Tiempo de lectura: 6 min

Cuando los futbolistas de Argentina mostraron una pancarta sobre las Malvinas/Falklands al vencer a Inglaterra en la semifinal del Mundial en julio, era difícil imaginar la significación que esas islas ganarían menos de dos meses después.

Nada indica que fuese ese incidente lo que puso al archipiélago de nuevo en el escenario geopolítico —aunque el respaldo a la selección argentina por parte de la Casa Blanca, que enmarcó la pancarta dentro de la libertad de expresión, quizás era una señal de lo que vendría.

De hecho, el presidente Donald Trump jugó luego un rol clave en avivar la disputa de Argentina con Reino Unido por la soberanía de las islas, al sugerir que podría revisar la tradicional posición neutral de Estados Unidos en este tema.

"Siempre reviso todas las posturas", respondió Trump cuando la BBC le preguntó al respecto en una rueda de prensa hace más de dos semanas.

El comentario fue ambiguo, al igual que otro posterior donde Trump insinuó al medio británico GB News que evitaría respaldar a Reino Unido en un eventual conflicto con Argentina por las islas, debido a una falta de apoyo que percibe de Londres en la guerra con Irán.

Pero eso bastó para que el presidente argentino, Javier Milei, afirmara —mencionando a Trump— que "en el mundo corren vientos de cambio favorables" al reclamo de soberanía de su país sobre las islas y anunciara sanciones económicas a las empresas que exploten petróleo en ese territorio británico de ultramar.

"Las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho", afirmó Milei este mes en un mensaje por cadena nacional que elevó las tensiones con Reino Unido.

Londres ha reiterado que respetará el derecho de los isleños a elegir ser británicos. "Seremos implacables en defender eso", sostuvo el primer ministro británico, Andy Burnham, la semana pasada ante el Parlamento.

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Sin embargo, el tema adquiere una relevancia internacional inusual 44 años después de la guerra que ambos países tuvieron por el control del archipiélago.

Y esto, según expertos, responde a diversos cálculos e intereses.

Un contexto especial

Con índices de aprobación en baja y dificultades económicas, Milei aprovechó la oportunidad que le abrió su aliado Trump para cambiar su estrategia moderada sobre las islas y lanzar un reclamo enérgico que tradicionalmente tiende a unir a los argentinos.

Para Milei es "una forma de demostrar fortaleza (y) afirmarse en el escenario internacional", le dice a BBC Mundo Henry Ziemer, investigador del programa Américas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés) de Washington.

Pero señala que también hay explicaciones geopolíticas y económicas para semejante giro.

Jugadores argentinos exhiben una pancarta que dice "Las Malvinas son argentinas" tras su victoria sobre Inglaterra en el Mundial de fútbol en Atlanta, Estados Unidos, julio de 2026.

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, Los jugadores argentinos exhibieron una polémica pancarta tras su victoria sobre Inglaterra en el Mundial de fútbol.

El propio Milei señaló en particular su rechazo al proyecto de Sea Lion para extraer petróleo offshore unos 220 kilómetros al norte de las Malvinas/Falklands.

Y, en un mensaje a las grandes petroleras internacionales que quieren desarrollar negocios en Argentina, les advirtió que "tendrán que elegir" entre hacerlo allí o en las islas.

La principal firma que participa del proyecto Sea Lion es Navitas, de capitales israelíes, contra la cual el gobierno argentino anunció una denuncia penal en el país la semana pasada.

Nada indica por ahora que la cuestión vaya a debilitar la fuerte alianza de Milei con el gobierno de Benjamín Netanyahu en Israel.

Por el contrario, el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, pidió la semana pasada en la red social X que su país "reconozca públicamente que las Malvinas son territorio argentino ocupado".

Eso ocurrió cuando el gobierno británico se aprestaba a anunciar sanciones económicas a los asentamientos israelíes en Cisjordania que considera ilegales.

Y fue quizás otro indicio de cómo las declaraciones de actores internacionales sobre las Malvinas/Falklands pueden mezclarse con diferentes intereses, incluso lejanos.

Javier Milei rodeado de civiles y militares.

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

Pie de foto, El presidente argentino, Javier Milei, ha dado un giro radical en su estrategia sobre las Malvinas/Falklands.

Ziemer vincula el renovado debate por las islas más bien al propio valor del archipiélago y su historia accidentada, pero aclara que "no deberíamos minimizar la creciente importancia del Atlántico Sur en un sentido más amplio".

"La Antártida está recibiendo cada vez más atención" y "podría haber una mayor politización en torno a esta zona que era de dominio exclusivo de la ciencia", agrega.

Además del interés por tener infraestructura en la Antártida, donde China ha construido estaciones de investigación, menciona los rumores de una explotación de recursos naturales a futuro y un eventual aumento del flujo comercial por el Atlántico Sur si el Canal de Panamá sigue con problemas de nivel de agua.

En tal contexto, el archipiélago cercano podría adquirir más relevancia, al igual que una base naval integrada como la que Milei sostuvo que construirá en Tierra del Fuego.

Ayer y hoy

Cuando en 1982 Argentina envió tropas a recuperar el control de las Malvinas/Falklands y estalló una guerra con Reino Unido, también se cruzaron allí intereses nacionales, estratégicos y geopolíticos.

La dictadura militar que había en el país sudamericano buscaba ganar apoyo popular con la defensa de una causa nacional en medio de una crisis económica interna.

Soldados británicos con uniformes de camuflaje marchan en fila por tierra de las Malvinas/Falklands en junio de 1982, durante la guerra de Reino Unido con Argentina por el control de las islas.

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, La guerra de 1982 por el control de las Malvinas/Falklands fue corta pero intensa y cobró cientos de vidas.

El gobierno británico que entonces lideraba Margaret Thatcher, también con retos económicos y políticos domésticos, proyectó firmeza al enviar una poderosa fuerza naval al archipiélago.

En plena Guerra Fría y tras un intento de mediación en el conflicto, EE.UU. optó por apoyar con inteligencia y logística a su gran aliado europeo de la OTAN antes que a la junta militar que había sido su socia anticomunista en Sudamérica.

Luego de 74 días de conflicto y de la muerte de 649 militares argentinos, 255 militares británicos y tres isleños, Reino Unido retomó el control que tenía del archipiélago desde 1833.

Washington ha evitado tras la guerra adoptar una postura oficial respecto a la soberanía de las islas, aunque reconoció la administración británica de facto que tienen.

Esa posición es lo que Trump sugirió que podría variar ahora, en medio de sus diferencias con Londres sobre la guerra en Irán y presiones suyas para que aumente el gasto militar británico.

Donald Trump

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, Donald Trump ha tenido un papel clave en relanzar el debate sobre las islas Malvinas/Falklands con "más de un interés", según una experta.

En una visita a Irlanda el fin de semana, Trump dijo dudar de que Reino Unido estaría dispuesto "a viajar tan lejos" como hizo en el pasado para controlar las islas, porque a su juicio tiene varios problemas domésticos.

El mandatario se declaró seguro de que "en ese posible desastre" lo llamarían a él , ubicándose a sí mismo como fiel de una balanza: "Si lo hacen, probablemente podré resolverlo", sostuvo.

"Sin romper por completo con la posición tradicional de EE.UU., (Trump) aumenta la presión sobre Reino Unido, un aliado al que le ha cuestionado su fidelidad con EE.UU., y fortalece la posición argentina", observa Carolina Pedroso, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp).

"Es un juego que responde a más de un interés de EE.UU.", le dice Pedroso a BBC Mundo.

Esto también ocurre mientras Washington busca reafirmar su hegemonía en el hemisferio occidental y tiene a Milei como un defensor regional de sus ideas y estrategia.

Pero el presidente argentino ha negado que considere la vía militar para resolver la disputa por las Malvinas/Falklands.

Y aún es incierto si Trump dará un paso concreto para cambiar la posición formal de EE.UU. sobre la soberanía de las islas, abriendo así un escenario completamente nuevo, o apenas busca usar el asunto como palanca de negociación.

"Tratar de comprender totalmente lo que hay dentro de la mente de Trump", concluye Pedroso, "es muy difícil".

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