Rafael Aviña: Amantes sanguinarios de Leonard Kastle
n reparto de actores desconocidos, un presupuesto ínfimo, un enfoque realista casi documental filmada en varios de los lugares donde se suscitaron los homicidios, una escueta fotografía en blanco y negro y un impactante suceso de nota roja con tintes de humor exaltado, contribuyeron a que Amantes sanguinarios / Los asesinos de la luna de miel ( The Honeymoon Killers, Estados Unidos, 1970) se convirtiera en un verdadero clásico de la Serie B. Una obra de culto instantánea que obtuvo alabanzas de personalidades como François Truffaut, quien la consideraba su película estadunidense favorita.
Amantes sanguinarios y sus tópicos de violencia, sexo y humor negro es uno de los filmes más insólitos del género, desde las características mismas de sus personajes, la crueldad de sus crímenes y la pasión que los une. Una producción independiente que marcó el debut –y despedida–, de un singular realizador como Leonard Kastle que sustituyó al muy joven Martin Scorsese –el director original– y en breve a Donald Volkman. Kastle, un compositor y director de ópera sin experiencia fílmica alguna, aceptó la oferta de su amigo y productor Warren Steibel, para investigar y escribir un guion sobre los asesinatos cometidos por la obesa Martha Beck y el latin lover Raymond Fernández a fines de los años 40 que acabó dirigiendo.
Uno de sus mayores aciertos es su inclinación hacia el humor negro, en lugar del melodrama, además de que se trata de una de las pocas películas de parejas criminales que no idealizan su relación, ni sus crímenes –algo que sí sucede en notables cintas, como Bonnie y Clyde, La fuga, Swoon y Asesinos por naturaleza.
Asimismo, Amantes sanguinarios destaca la presencia real de personajes secundarios que adquieren notable importancia y personalidad propia. De hecho, Kastle, atina al presentar a mujeres demasiado cotidianas y a su vez, la gran mayoría, tacañas, desagradables, inútiles o hablantinas.
Es un hecho que la muerte de las víctimas que sólo esperan un poco de sexo y cariño, no se lleva a cabo por su dinero, sino por la aversión de éstas hacia esa voluminosa mujer, que acosa con sus celos a su atractivo amante. De hecho aquellos añejos prospectos de “novias”, jamás disfrutan un momento de privacidad, incluso tienen que compartir cama y habitación con aquella robusta sombra que aparenta ser su feliz cuñada, para hacer aún más evidente la sensación de hostigamiento y claustrofobia.
Amantes sanguinarios indaga en la patética subcultura de los anuncios clasificados para solteros y solitarios y sus aberrantes derivaciones como los gigolos o esas ancianas totalmente sacrificables, que parecieran buscar una dosis exacta de sexo, perversión y muerte. Una explosiva mezcla de true crime, el simplismo de las telenovelas vuelto delirio realista y sus amores cursilones, que desembocan en un atroz reguero de cadáveres, detonado por atracciones fatales opuestas: la de varias mujeres sexualmente frustradas, con la obesa Martha a la cabeza y el encanto de un amante latino convertido en objeto sexual.
Con sus ágiles cortes y su eficaz montaje que combina imagen y sonido, la cinta, muestra a un realizador que parece inspirarse en la estética inicial de la nueva ola francesa; una suerte de versión estadunidense del más oscuro Godard y Truffaut, quien a su vez, da plena libertad a sus actores para construir personajes grotescos y delirantes. La monumental Shirley Stoler ( Siete bellezas, El francotirador), destaca en escenas como la sangrienta muerte de Janet Fay a martillazos, o el pitazo a la policía cuando se percata de la infidelidad de Ray. Por su parte, Tony Lo Bianco, compone un cínico gigolo, cobarde y ambicioso con su acento latino y sus modales vulgares pero encantadores.
Para Kastle, un autor maldito que jamás volvió a filmar, lo más inquietante de esta historia verdadera fue su profundo amor entre tanta crueldad y ambición. Pese a existir versiones modernas como las de Corazones solitarios de 1991 y la de 2006 con John Travolta y Salma Hayek o Profundo carmesí (1996) de Arturo Ripstein, ninguna como este fascinante thriller criminal despojado de todo artificio, tan brutal como conmovedor.
Amantes sanguinarios se proyecta este martes 27 a las 18 horas en la sala 4 de la Cineteca Xoco. Entrada libre cortesías en taquilla 1.
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