Unos científicos han analizado qué le pasa a nuestros músculos cuando tomamos kéfir y han llegado a ideas sorprendentes

Los alimentos fermentados son muy buenos para la salud intestinal. Las opciones ricas en proteínas ayudan a generar músculo. Estos dos hechos son bastante conocidos. Ahora bien, ¿pueden los alimentos fermentados ricos en proteínas suponer un beneficio simultáneo para los dos órganos? Aunque ambas cuestiones se suelen tener en cuenta por separado, poco a poco se le va dando más importancia al conocimiento del eje intestino-músculo, según el cuál existe una comunicación bidireccional entre la salud digestiva y la muscular. Aún queda mucha investigación para comprender hasta dónde alcanza dicha relación, pero los indicios son interesantes.
Alimentos fermentados con proteínas. Un equipo de científicos del King’s College de Londres ha llevado a cabo recientemente una revisión en la que se analiza el contenido de la literatura científica sobre el eje intestino-músculo. Concretamente, la mayoría de estudios del análisis se centran en cómo afectan a la salud los alimentos fermentados ricos en proteínas, como el kéfir, el yogur, el requesón o el tempeh. Como cabía esperar, se vio que hay beneficios para la salud intestinal y también para los músculos. No obstante, no se concluye que haya una relación directa entre una y otra.
Del intestino al músculo. Los estudios que sugieren una relación entre el intestino y el músculo se basan en los efectos de la microbiota. Por ejemplo, los microorganismos que viven en el sistema digestivo generan moléculas que influyen en cómo el cuerpo usa los nutrientes, regula el azúcar en sangre y controla la inflamación. Esto último es importante, ya que, bajo situaciones de alta inflamación, se rompe el equilibrio entre la síntesis y la degradación del músculo, en beneficio de la segunda. Por otro lado, los microorganismos del intestino generan una barrera protectora que evita que ciertas sustancias dañinas pasen al torrente sanguíneo. Eso también incluye sustancias que podrían viajar al músculo.
Además, las señales del intestino influyen en el metabolismo y las hormonas, de modo que se puede alterar cómo utiliza el cuerpo los nutrientes. Entre todos esos nutrientes se encuentran los aminoácidos, que son los ladrillitos con los que se construyen las proteínas, incluidas las que se usan para fabricar nuevo músculo.
Comunicación bidireccional. Todo esto puede ocurrir en ambos sentidos. Es decir, el músculo también genera señales que influyen sobre otros tejidos, incluidos los del intestino.
El papel de la fermentación. Si se fermenta un alimento que de por sí es rico en proteínas, los microorganismos que se encargan de la fermentación podrían promover el aprovechamiento de los aminoácidos. Además, generan sustancias antioxidantes y antiinflamatorias. Ya hemos visto que la inflamación es mala para los músculos, por lo que estaríamos ante un win win.
Ácidos grasos de cadena corta. Existen estudios preclínicos que sugieren que la fermentación de la fibra en el intestino por parte de la microbiota da lugar a ácidos grasos que son muy beneficiosos para la salud muscular. Sobre todo se menciona el acetato, que mejora el metabolismo de la glucosa en los músculos, y el butirato, que es antiinflamatorio, refuerza la barrera intestinal y ayuda a conservar la masa muscular regulando la autofagia. Por eso, no se trata solo de consumir alimentos fermentados ricos en proteínas. También es muy necesario tomar suficiente fibra.
No es tan sencillo. Según ha explicado en The Conversation uno de los autores del estudio del King’s College, Dominic Farsi, al revisar los estudios disponibles sobre este tema no se ha encontrado que los alimentos fermentados ricos en proteínas actúen de forma integral sobre la salud muscular y digestiva. Hay beneficios individuales, como ya hemos visto, pero no es seguro que se potencien. Pero tampoco es seguro que no lo hagan. Estos científicos consideran que hay pocos estudios que analicen adecuadamente esta cuestión, por lo que deberían publicarse más.
Son muy beneficiosos. Aunque no esté claro que haya un beneficio potenciado y bidireccional en la salud muscular y del intestino, está claro que los alimentos fermentados y ricos en proteínas son beneficiosos por muchos motivos. Sobran las razones para seguir tomándolos. Si en un futuro, además, se demuestra que ayudan a reforzar el eje músculo-intestino, simplemente tendremos todavía más alicientes. De momento, es innegable que son una pieza esencial en cualquier dieta saludable, como también lo es la fibra. No te olvides de incluir todo esto en tu alimentación.
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