TDAH en adultos: cómo no tratarlo puede afectar el trabajo, las relaciones y la salud, según una psiquiatra

Durante años, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) estuvo asociado principalmente a niños con problemas para concentrarse o permanecer quietos en clases.
Sin embargo, se trata de un trastorno del neurodesarrollo que puede persistir durante la adultez y afectar distintas áreas de la vida cotidiana.
Así lo explicó la psiquiatra infanto-juvenil Andrea Abadi durante el Adium Summit 2026, realizado en Mendoza, Argentina, donde planteó que no diagnosticar y tratar la condición a tiempo “no es neutral” y puede tener consecuencias relevantes para quienes la presentan.
“Cuando uno no diagnostica a tiempo y trata a tiempo, el futuro de ese individuo está totalmente condicionado por las experiencias y por las posibilidades que ha tenido sin funcionar al 90% o al 100% de su posibilidad”, señaló.

1. Mortalidad y salud física
Una de las consecuencias más relevantes descritas por Abadi tiene relación con los accidentes y el autocuidado.
La especialista explicó que las dificultades para planificar, organizar y controlar los impulsos pueden aumentar las conductas de riesgo en salud.
En ese sentido, señaló que las personas con TDAH presentan una mayor posibilidad de sufrir accidentes de tránsito.
Según un estudio divulgado en JAMA Psychiatry, entre el 41 % y el 49 % de los accidentes en pacientes varones con TDAH podrían haberse evitado si hubieran recibido tratamiento.
La especialista también mencionó un mayor riesgo de problemas cardiovasculares, tabaquismo, sedentarismo y dificultades para mantener hábitos saludables.
“El autocuidado requiere planificación, organización, persistencia. Si estas cuestiones no las puede hacer un paciente con TDAH, no se va a poder cuidar”, afirmó.
Otro estudio publicado en The Lancet, concluyó que las personas con TDAH presentaron una tasa de mortalidad de más del doble que quienes no tenían el trastorno.
2. Impacto laboral y económico
Las dificultades ejecutivas también pueden trasladarse directamente al trabajo.
Una investigación realizada en Suecia, que siguió a más de 1,2 millones de personas, encontró que los adultos con TDAH registraban, en promedio, 17% menos ingresos anuales que quienes no tenían el trastorno.
Además, estos adultos tenían en promedio 12 días adicionales de desempleo al año en comparación al resto.
Estos resultados se suman a las dificultades para mantener un empleo, los despidos y la inestabilidad laboral que, según los datos expuestos por Abadi durante la charla, pueden presentarse con mayor frecuencia en adultos con TDAH.
“Son individuos que muchas veces terminan dependiendo de sus familias de origen”, sostuvo.
3. Vínculos afectivos y relaciones sociales
La impulsividad y las dificultades para regular las respuestas emocionales pueden generar conflictos con amigos, familiares y parejas.
Abadi señaló que existe una mayor prevalencia de divorcios y fracasos de pareja entre personas con TDAH.
Incluso situaciones cotidianas; como olvidar pagar cuentas, preparar una comida o buscar a un hijo al colegio; pueden acumular frustraciones y afectar la relación.
“Vivir con alguien con TDAH no es una banalidad”, afirmó.
4. Adicciones y consumo de sustancias
La especialista también alertó sobre el vínculo entre TDAH y consumo problemático de sustancias.
Explicó que, además de la acumulación de frustraciones y exclusión social, existen circuitos biológicos relacionados con el trastorno que pueden favorecer una mayor vulnerabilidad a las adicciones.
Según Abadi, el tratamiento adecuado puede reducir este riesgo.
Un estudio que siguió durante 10 años a 268 niños y adolescentes con TDAH y 229 sin el trastorno encontró que quienes tenían TDAH presentaban un 47% más de riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de sustancias.
El riesgo de tabaquismo fue aún mayor: 2,38 veces superior al del grupo sin TDAH.
5.Problemas con la justicia
Las consecuencias también pueden alcanzar el ámbito judicial. Un metaanálisis publicado en Psychological Medicine, que reunió 42 estudios, estimó que el 26,2% de los adultos encarcelados presentaba TDAH.
Esta es una prevalencia aproximadamente cinco veces mayor que la observada en la población adulta general.
“En este sentido, tenemos que poder identificar, porque estamos hablando de cosas que realmente son muy riesgosas”, concluyó la especialista.
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