Martínez Quarta, del penal no cobrado a la revancha en su décimo Súper

En el 3-0 ante Belgrano, Lucas Martínez Quarta esperó hasta después del pitazo final. Fue a reclamarle a Pablo Dóvalo, recibió la amarilla que estaba buscando y llegó a cinco. La consecuencia estaba calculada: cumplió la suspensión frente a Racing y quedó limpio para el partido que realmente quería jugar. El de este domingo. El Superclásico en la Bombonera. Ese encuentro para el que decidió asegurarse su presencia y en el que ahora tendrá que demostrar por qué continúa siendo uno de los defensores importantes de River.
Su ausencia ante Racing abrió una competencia que parecía resuelta. Lautaro Rivero ocupó su lugar, Otamendi pasó a actuar como primer marcador central y el juvenil no sólo respondió sino que fue uno de los puntos altos y convirtió el gol del triunfo. Sin embargo, más allá del rendimiento de Rivero, Leonardo Ponzio se inclina por devolverle el puesto al Chino. Una decisión que también habla del peso que todavía conserva MQ dentro de una defensa en la que su experiencia, capacidad para anticipar y personalidad para salir jugando representan atributos importantes.
El Chino, clave en el fondo de River.
Y para Martínez Quarta tampoco será un partido más. Porque llega después de un año en el que necesitó convivir con momentos incómodos, con críticas que le llegaron. Pero él no aflojó. Con resiliencia consiguió atravesar ese escenario difícil, sostuvo su lugar y volvió a posicionarse como una pieza relevante junto a Nicolás Otamendi. Ahora aparece una de esas oportunidades que pueden cambiar sensaciones: romperla contra Boca significaría mucho más que completar un buen partido. Eligió seguir estando pese a propuestas que sobrevolaron y ahora está listo para más.
Porque sabe perfectamente de qué se tratan estas noches. El domingo disputará su décimo superclásico oficial, con un registro de cuatro triunfos, dos empates y tres derrotas. Su primera experiencia en la Bombonera, además, fue impactante: en mayo de 2017, con apenas 21 años, fue una de las figuras del histórico 3-1 de River. Y también formó parte del camino hacia la Libertadores 2018: fue titular en el 2-2 de la final de ida en la Bombonera, antes de integrar el plantel que terminaría levantando la Copa en Madrid.
Otamendi, Montiel y Martínez Quarta en el Camp. Prensa River.
Incluso el antecedente más reciente lo tuvo en el centro de la escena. En el último Súper del Monumental sufrió el empujón de Lautaro Blanco dentro del área que Darío Herrera no sancionó y que el VAR, a cargo de Héctor Paletta, decidió no corregir. “Blanco no tiene intención de jugar la pelota. Va directo a chocarme. Lo vieron todos”, reclamó después. Un recuerdo perenne que también forma parte de su historia. Y desea una revancha.
Esta vez quiere que la historia pase por otro lado. Se limpió para estar, recuperará su lugar y llegará a la Bombonera con una misión personal: demostrar templanza justamente en el partido que eligió no perderse. Porque significa mucho. Porque sabe lo que también representa para River. Que es su casa y su vida.
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