Paparedes: las razones y las señales de la nueva paternidad de Boca contra River

Paternidad 2.0, o paternidad siglo XXI. O mejor no, paternidad patentada con el nombre propio del hombre que cambió la historia más reciente del superclásico. Porque si algo asoma como constante de las tres victorias consecutivas de Boca sobre River es el liderazgo en todos esos partidos de Leandro Paredes. De Paparedes.
Y no se trata solamente de darle mérito y detallar el por qué de tanta influencia en su liderazgo en el equipo, sino de directamente encontrar una razón lógica por la que este Boca 2025/26 se adueñó de la rivalidad después de años de triunfos repartidos y justo después de la última derrota (aquel 1-2 de la primera parte del ‘25, el de la línea de cinco de Fernando Gago y que se abrió con el gol de tiro libre de Mastantuono ), tras la cual Marcelo Gallardo había amenazado con “alcanzar la paridad en el historial hasta superarla”.
En ese entonces, River había quedado cuatro partidos por debajo de Boca y eso representaba la menor distancia entre ambos en años. Y -si bien faltaba recorrer un camino antes de tener el vuelco a tiro- la expectativa con la reciente vuelta del Muñeco y tras ganar el segundo clásico al hilo, ya se proyectaba a recuperar el cetro en la rivalidad a 35 años de haberla perdido.
El capitán de Boca fue reemplazado y recibió aplausos de la hinchada de Boca.
Allá lejos y hace tiempo
Claro, porque fue precisamente en aquel 1991 cuando Boca recuperó la paternidad. Justo en la serie de tres victorias al hilo que -paradójicamente- fue la última vez que uno de los dos hilvanó tantos partidos consecutivos festejando en la cara del otro.
El Xeneize se quedó con el partido y con varios aspectos del juego.
Discusiones al margen sobre el modo de contabilizar (los siete de ventaja contemplan también la era amateur, mientras que solamente en la era profesional la cuenta se extiende a 10 partidos), está claro que esta racha dejó atrás toda una época donde los líderes del River multicampeón con el Muñeco se retroalimentaban con los logros del pasado y ostentaban el historial positivo como un argumento implícito de que al salir a la cancha, Boca respetaba más al Millonario que al revés.
Video: Boca
Otro Boca
Eso, pareciera ser, se terminó con el partido del domingo, a juzgar por la solvencia con la que el equipo del Vasco Arruabarrena salió a jugar y a manejar el trámite íntegro de los 90 minutos. Así haya tenido un hombre más durante casi todo el encuentro, la tranquilidad del juego de Boca fue la señal más visible de la superioridad mental que el local ejerció sobre su rival.
Video: @catasarra
Capitán inspirador
Y ahí es donde surge la figura de su estrella, el inspirador desde su contagio de líder, pero también un maestro de orquesta a la hora de hacer sonar -sobre todo- al resto del equipo como una auténtica sinfonía.
Así, Milton Delgado ya dejó de ser el utilitario volante tapón para convertirse en un elegante y eficiente mediocampista que puede filtrar pases y hasta llegar a posición de gol. Ni hablar de Santiago Ascacibar, uno de los goleadores del ciclo del Vasco. O hasta los propios marcadores centrales, capaces de tomar la posta del primer pase en salida cuando al 5 lo marcan y no le permiten jugar con comididad.
Desde ese punto tan amplio se explica por qué Boca es una construcción que lleva un tiempo tan prolongado como el que acumula Paredes en el club desde su regreso.
El capitán de Boca fue reemplazado y recibió aplausos de la hinchada de Boca.
La importancia de Paredes
Sin poner en juicio de valor el aporte fundamental del cuerpo técnico actual (que le dio el orden y la hoja de ruta para convertir un equipo de momentos en un posible multicampeón), lo cierto es que se puede trazar una línea de evolución desde octubre del 2025 hasta la actualidad.
En ella, existieron dos series de partidos ganados donde el Xeneize encontró logros de medio término ( clasificación a la Copa Libertadores, pelear bien arriba cada semestre)y los superclásicos, que marcaron el pulso de antecedentes directos para que este presente no sea visto como un milagro, sino más bien como el producto de un trabajo que nació en la cabeza campeona del mundo de su capitán.
Paparedes
Esa mente competitiva y ganadora que seguramente no se conforme con lo hecho ni tampoco con una sola porción de todo lo que está en juego. Aunque sí debe seguir disfrutando -mientras prepara el próximo partido- del logro más grande de los tres triunfos superclásicos al hilo: haber instaurado oficialmente una nueva paternidad en la historia de los Boca-River. La era de Paparedes.

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