Elecciones de medio mandato: El referendo al gobierno de Trump

Los estadounidenses acudieron a las urnas el martes en las elecciones de mitad de mandato, que son consideradas una suerte de referéndum sobre el segundo período del presidente Donald Trump. Las encuestas favorecen a los demócratas para que capturen la Cámara de Representantes de manos de los republicanos, mientras que el control del Senado sigue siendo incierto.
Los 435 escaños de la Cámara de Representantes de Estados Unidos están en juego en las elecciones, junto con 35 de los 100 escaños del Senado, aunque la mayoría de las contiendas no se consideran competitivas. Los demócratas deben arrebatar al menos tres escaños a los demócratas en la Cámara y cuatro en el Senado para obtener la mayoría en cada cámara.
Los demócratas tienen poco margen de error. El partido debe defender todos sus escaños actuales y, al mismo tiempo, ganar al menos dos estados que votaron por Trump por un margen de dos dígitos hace dos años: Alaska, Iowa, Kansas, Nebraska, Ohio, Carolina del Sur y Texas.
Las encuestas de opinión muestran que los demócratas lideran por un margen estrecho o están muy cerca de la victoria en todos esos estados.
La tarea del presidente Trump en estos comicios era torcer la historia ya que es común que el partido del mandatario en funciones pierda terreno en estas elecciones. Su índice de aprobación ronda sus mínimos históricos, lastrado por la profunda frustración de los votantes ante la guerra con Irán y el consiguiente aumento de los precios del combustible.
La participación anticipada superó los totales de las últimas elecciones de mitad de mandato. En cada uno de los principales estados clave para la elección al Senado, incluidos Texas, Carolina del Norte y Michigan, la participación anticipada superó la del ciclo electoral anterior. Además, en varios estados, el porcentaje de demócratas registrados aumentó durante la votación anticipada.
El diario The New York Times indicó que algunos centros de votación en todo el país, incluyendo uno en el condado de Westchester, Nueva York, reportaron problemas durante la votación el martes, aunque hasta el mediodía no había indicios de incidentes graves. Tras una tensa campaña electoral, la oficina de la senadora Susan Collins, republicana de Maine, fue vandalizada con sangre falsa durante la noche, según informó una portavoz de la senadora.
El martes por la mañana, Trump ensalzó en una entrevista televisiva lo que él denominó sus logros y se mostró optimista respecto a sus compañeros republicanos.
En unas declaraciones que parecían dirigidas a influir en los votantes descontentos con el apoyo de Estados Unidos a Israel, Trump dijo que tenía la intención de detener los 3.800 millones de dólares de financiamiento anual prometido a Israel después de finales de este año, pero no estaba claro cómo lo haría, dada una ley de 2020 que establece los niveles de financiamiento.

La estrecha alianza entre Estados Unidos e Israel ha sido un tema de especial interés en Michigan, donde el demócrata progresista Abdul El-Sayed está llevando a cabo una campaña para el Senado que está siendo seguida de cerca.
El presidente ha intentado movilizar a sus seguidores con más de dos docenas de mítines de campaña desde principios de octubre. Los republicanos han retratado a los candidatos demócratas como radicales, antiamericanos e incluso comunistas.
Pero las encuestas de opinión muestran que a los votantes les preocupa sobre todo la asequibilidad y desaprueban la gestión de Trump en este tema. Sus aranceles generalizados a las importaciones, muchos de los cuales fueron declarados ilegales por los tribunales, y su decisión de atacar a Irán en febrero, encarecieron los precios para los consumidores. Mientras tanto, los candidatos republicanos han tenido dificultades para distanciarse de un presidente que exige lealtad y rara vez reconoce sus errores.
Observadores legales y demócratas han advertido a la agencia Reuters que Trump, quien durante mucho tiempo ha afirmado falsamente que las elecciones estadounidenses están amañadas, podría intentar impugnar los resultados del martes si los republicanos pierden.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció el martes el despliegue de 1.000 observadores y supervisores electorales en los 50 estados, en lo que denominó el mayor operativo de supervisión del día de las elecciones de la historia.
Los demócratas han criticado el plan por considerarlo una posible intimidación a los votantes. En aproximadamente dos tercios de las jurisdicciones que el departamento mencionó, los votantes apoyaron a la demócrata Kamala Harris sobre Trump en las elecciones presidenciales de 2024, según un análisis de Reuters.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.