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Saturday, October 10, 2026

El guerrillero y el ídolo, cara a cara

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Florentino organizó la ‘premier’ de la película ‘Real, la película’ como un estreno ‘hollywodense’. El Santiago Bernabéu vivió una noche galáctica con la jet madrileña, las estrellas del equipo y asiduos al palco. Era la noche del 25 de agosto de 2005.

Entre las leyendas estaba el presidente de Honor, Alfredo di Stéfano. El legendario jugador no sonreía. Sabía que aquella noche iba a revivir una de sus peores vivencias personales. En el evento iba a encontrarse con el guerrillero que 42 años atrás había encabezado su secuestro en Caracas.

Paúl del Río, alias ‘Máximo Canales’, era uno de los invitados por el Real Madrid a la ‘premier’. Del Río fue el activista que mantuvo cautivo a ‘la Saeta Rubia’ durante 70 horas mientras el Real Madrid disputaba el Trofeo Ciudad de Caracas en 1963.

Ambos se encontraron por primera vez desde aquellos oscuros días en que, pistola en mano, el raptor y dos militantes de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) se lo llevaron del hotel Potomac. Convertido ahora en un artista plástico de cierta fama, el club le había invitado para promocionar el documental.

La película, dirigida por Borja Manso, era un documental que mostraba la facilidad de seducción del Real Madrid a través de cinco grandes ciudades, una de ellas Caracas. Di Stéfano aparecía hablando a cámara de sus hazañas y un actor suplantaba a Del Río para dar una pincelada al caso del secuestro. Años atrás, Del Río, que había hecho exposiciones en Caracas, México y EEUU, envió algunas pinturas a Don Alfredo para ganarse su benevolencia pero el detalle no le alivió.

“Llegué a perdonar a mis secuestradores, eran altruistas, gente con ideales. Me regalaron un cuadro para resarcirme del sufrimiento.” declaró en cierta ocasión. El perdón nunca fue completo.

Los fotógrafos que acudieron al estreno de la película no lograron arrancar una foto juntos. Di Stéfano no atendió la petición aunque accedió a hablar con Del Río pero jamás le estrechó la mano, explicó Alfredo Relaño en ‘El País’. “Usted hizo pasar mucho miedo a mi familia. No tenemos nada de qué hablar”. Así acabó de torcida la noche.

El Real Madrid había perdido la hegemonía europea en 1963 y Di Stéfano, con 37 años, seguía exhibiendo su gran talento pese a estar en la recta final de su carrera. Venezuela intentaba con un triangular a dos vueltas regresar al esplendor de la Pequeña Copa del Mundo de la década anterior. Rómulo Betancourt gobernaba el país apoyado por la izquierda pero estaban apareciendo grupos como el FANL bajo el manto del Partido Comunista.

El Madrid había ganado al Porto en su debut y perdió ante el Sao Paulo sin Di Stéfano, tocado, en un partido accidentado. Hubo tiros en la calle e invasión del campo en el descanso. La expedición blanca se hospedaba en el Hotel Potomac y ‘la Saeta Rubia’ compartía la habitación 216 con Santamaría. Al día siguiente, 24 de agosto, a las 6.60 de la mañana, Di Stéfano recibió una llamada del conserje. Tres policías armados reclamaban su presencia en el ‘hall’. El central uruguayo desconfió.“Si quieren hablar que suban…” Su compañero no le atendió y bajó para zanjar el asunto.

Los falsos policías le introdujeron en un coche, le vendaron los ojos e hicieron un recorrido para el despiste. A Di Stéfano le dijeron que no le harían ningún daño y que el objetivo era llamar la atención del Gobierno y de la prensa, un acto de propagada que no calmó al futbolista.

Los raptores le ofrecieron comida y ropa. Le dieron un buen trato, jugaron a cartas y le permitieron escuchar por radio el Madrid-Porto para distraerlo. Bernabéu, desde España, había ordenado que el partido se jugara pese al desánimo del equipo.

Después de dos días de encierro le entregaron ropa y un sombrero para no ser reconocido y dejaron al cautivo libre en la avenida Libertadores. En un taxi se presentó en la embajada española y pudo comunicarse con la familia y el embajador.

Di Stéfano salió a jugar el mismo día ante el Sao Paulo por orden de Bernabéu. El jugador se mostró sin ritmo y debilitado. El presidente quiso exhibir su compromiso con Caracas y alegó que el Madrid nunca se rendía. El Sao Paulo ganó el torneo.

Paúl del Río (La Habana, 1943-Caracas, 5 de abril 2015), era hijo de los asturianos Jesús del Río y Dora Canales, republicanos y anarquistas. Murió en el histórico Cuartel de San Carlos donde se halla sepultado junto al presidente Hugo Chávez.

VINTAGE / 1956

El ascenso de La España Industrial a Primera fue impugnado sin éxito

En 1949, La España Industrial y el FC Barcelona acordaron que el equipo de la fábrica textil de Hostafrancs fuera el filial azulgrana. El conjunto que entrenaba Miquel Gual sorprendió por su juego de ataque en la temporada 1955-56 y quedó en tercer lugar del grupo Sur de Segunda División tras el Jaén y el Betis, lo que le permitió jugar la promoción a Primera. La España Industrial quedó encuadrada en un grupo difícil con Betis, Oviedo, Zaragoza, Murcia y Alavés, éstos dos colistas de la máxima categoría. El filial se aseguró el ascenso a falta de dos jornadas manteniendo su gran nivel. 

El Barça no opuso obstáculos a que el equipo de Hostafrancs ascendiera pese a las impugnaciones del Oviedo y otros equipos y a la normativa sobre filiales de la Federación. Ésta desestimó la denuncia porque el club azulgrana había iniciado los trámites para desvincularse de su equipo equipo asociado que adoptó el nombre de CD Condal. El club textil había renunciado al ascenso a Primera en la temporada 1952-53.

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