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Monday, October 19, 2026

Mezclas, adulteración y desinformación: las dinámicas y riesgos detrás del consumo de sustancias en festivales de música electrónica en Colombia

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Afirmar que los eventos de música electrónica son los únicos en los que las personas acostumbran a consumir sustancias psicoactivas sería, cuanto menos, ingenuo.

Sin embargo, sí es preciso señalar que es en este tipo de eventos, festivales y conciertos, en los que se ha presentado una mayor proporción de casos registrados de intoxicación por consumo de sustancias o de muertes por sobredosis de las mismas.

A la lista protagonizada actualmente por Ismael Gerardo Méndez, de 23 años, y Ajay Bhatnagar, de 51, quienes perdieron la vida tras episodios de sobredosis en el festival EDC que tuvo lugar los días 10 y 11 de octubre en Medellín, se suman los casos de Juan Esteban León, de 22 años, quien murió el 19 de abril de 2025 en el Doom Festival, en Bogotá; y Carlos David Molina, de la misma edad, quien perdió la vida el 24 de mayo de 2024 en un impactante episodio derivado del abuso de sustancias durante el Baum Festival que se realizó en la capital del país.

Ismael Gerardo Méndez Huertas y Ajay Bhatnagar, extranjeros que murieron tras el festival EDC en Medellín.

Ismael Gerardo Méndez Huertas y Ajay Bhatnagar, extranjeros que murieron tras el festival EDC en Medellín.

Foto:EL TIEMPO.

También están los casos de Carlos Andrés Cardona Jaramillo, de 28 años, quien colapsó en el festival Afterlife, en Medellín, el 3 de febrero de 2024. Un año antes, dos personas murieron por sobredosis en el bar Studio 64, en Bogotá, en el marco de la fiesta Fetish in Wonderland. Las víctimas fueron Miguel Rodríguez y Arles Ardila, de 20 años. La lista de casos la cierra la muerte de una joven, cuya identidad fue mantenida en el anonimato por la Secretaría de Salud de Bogotá, que falleció en el Baum Festival en su edición de 2022.

Si bien las muertes derivadas del consumo de sustancias son las que salen en las primeras planas, existe un subregistro de casos de menor gravedad en los que asistentes a festivales de música electrónica que consumen sustancias presentan incidentes médicos.

Durante el Electric Daisy Carnival, en su primera edición en Sudamérica, más de 90.000 personas se citaron en la Unidad Deportiva Atanasio Girardot para disfrutar de las producciones y shows de más de 80 artistas.

El balance oficial entregado por la Secretaría de Salud de Medellín tras el evento da cuenta de la atención a 193 personas por incidentes de situaciones de salud; 107 fueron casos de intoxicación por consumo de sustancias. De estas, siete terminaron en derivaciones a centros asistenciales de la ciudad. Además, este medio conoció en exclusiva que, durante el festival, los equipos médicos utilizaron midazolam de manera recurrente, un inductor del sueño que, en casos de episodios de crisis producto del consumo de ciertas sustancias, se utiliza como ansiolítico para estabilizar a los pacientes, además de como sedante o para el manejo de crisis convulsivas en episodios de epilepsia.

El balance cerró con las dos muertes informadas por este medio: Ismael Gerardo Méndez Huertas perdió la vida producto de un paro cardiorrespiratorio en el Hospital Pablo Tobón Uribe, adonde fue trasladado de emergencia tras colapsar en el EDC. EL TIEMPO reveló que las acompañantes del costarricense les confirmaron a las autoridades que habían consumido, entre otras, 'tusi' (2CB), popper y MDMA.

Por su parte, Ajay Bhatnagar, un reconocido oncólogo de origen británico radicado en los Estados Unidos y que se destacaba como uno de los principales especialistas en el tratamiento del cáncer de próstata en el estado de Arizona, murió tras menos de un día de haber sido internado en la Clínica El Rosario. Los exámenes toxicológicos dieron positivo para sustancias como cocaína, anfetaminas y alcohol.

Festival EDC en Medellín.

Festival EDC en Medellín.

Foto:EDC.

Tanto en los días previos a la realización del EDC como durante el festival, a través de redes sociales se desataron numerosos debates alrededor del consumo de sustancias en estos eventos, los mecanismos de control para evitar el ingreso de psicoactivos a estos espectáculos y la facilidad con la que las personas logran acceder a este tipo de drogas.

La base de la discusión recae en la comprensión de las dinámicas y los factores que explican el consumo indefectible de psicoactivos en eventos de música electrónica.

En ese sentido, EL TIEMPO consultó a uno de los DJ referentes de la escena del melodic techno house en Medellín, una de las variaciones más populares de este género, quien, manteniendo su identidad anónima, explicó la lógica del consumo de estas sustancias durante las presentaciones de música electrónica.

“Realmente lo que sucede, la relación entre eventos masivos de música electrónica y el consumo de psicoactivos y alucinógenos es que las personas siempre buscan maximizar los estímulos que reciben del exterior. Si vos vas, por ejemplo, a un festival de regional mexicano encontrás que las personas están haciendo lo mismo, pero abusando del alcohol y tal vez algunos estimulantes como la cocaína; lo mismo en los eventos de rock, simplemente cambia la sustancia que se está usando, pero la meta siempre es la misma: expandir el estímulo o sentimiento que estás recibiendo”, aseguró el DJ.

En ese sentido, el productor ahondó en el caso específico de los eventos del género: “En los festivales de música electrónica hay una particularidad: llegan a ser mucho más estimulantes que otros géneros debido a sus altos BPM (beats per minute), a las estructuras de las canciones, los sonidos que usan. Los festivales son de lo más estimulante que encuentras en todos los sentidos: luces, visuales, todo el mundo inmersivo que rodea a las presentaciones. En algunas personas genera el deseo de estimular muchísimo más todo lo que están recibiendo de su entorno”.

Luego, hizo referencia al que, desde su experiencia, es el principal factor de riesgo: “En este tipo de casos, la desinformación es mortal. La concepción que se tiene sobre el consumo de este tipo de sustancias hace que las personas desconozcan los psicoactivos que terminan ingiriendo: las dosis, los efectos, las consecuencias para el cuerpo, entre otros. Algo determinante es cómo impactan las dosis; con las drogas y psicoactivos, la dosificación es muy cambiante, varía demasiado, los gramajes, la composición, cómo se produce. Si se compara con el licor, por ejemplo, los efectos se suelen sentir progresivamente, con las drogas es totalmente diferente”.

Los asistentes a este tipo de eventos suelen buscar maximizar los estímulos.

Los asistentes a este tipo de eventos suelen buscar maximizar los estímulos.

Foto:EDC.

El DJ incluso ofreció un ejemplo concreto: “Vos te metés un cuarto de M (MDMA) en un festival y te fue superbién, pero 15 días después la compraste en otro lugar, te diste la misma dosis y te deja al borde de la muerte… son muchos factores, la desinformación exacerba las consecuencias del uso de drogas”.

SUSTANCIAS Y RIESGOS

Estefanía Sánchez Patiño, directora de la corporación Échele Cabeza, el proyecto y campaña social colombiana enfocada en la reducción de riesgos y daños asociados al consumo recreativo de sustancias psicoactivas, reveló cuáles son las principales sustancias identificadas en estos eventos en el marco de las iniciativas que la organización adelanta en festivales musicales.

“Primordialmente, la nicotina y el alcohol tienen una presencia muy importante, que es socialmente normalizada, lo que suele minimizar sus riesgos. Desde nuestra experiencia encontramos una proporción significativa en las atenciones en las zonas de recuperación, correspondientes a personas con estados de intoxicación alcohólica. En cuanto a sustancias ilegales, predominan comprimidos de MDMA y cristales comercializados como MDMA o éxtasis, además de mezclas como 2CB y cocaína”, inició señalando.

Luego, Sánchez se remitió a una de las principales problemáticas que existen alrededor de estos consumos: los perfiles modificados: “En las muestras vendidas como MDMA hemos identificado la presencia de MDA, de la misma familia química, pero con efectos más prolongados y un componente perceptivo más pronunciado. Esta sustitución de sustancias modifica los efectos esperados e incrementa los riesgos, especialmente porque la MDA requiere dosis menores, principalmente por su mayor capacidad estimulante, además de un mayor perfil neurotóxico”.

Estefanía Sánchez Patiño, Directora de la Corporación Acción Técnica Social/Échele Cabeza

Estefanía Sánchez Patiño, Directora de la Corporación Acción Técnica Social/Échele Cabeza

Foto:Cortesía.

La directora de Échele Cabeza también se refirió a los riesgos de las mezclas, una tendencia común: “Más que una sustancia aislada, nos preocupan las mezclas y las interacciones farmacológicas como las prácticas más riesgosas. Especialmente vemos alcohol y estimulantes, o depresores del sistema nervioso central. El caso del 2CB representa un reto particular porque no tiene una composición estandarizada, es una mezcla indeterminada de compuestos que varía entre sustancias legales, mercado ilegal e incluso fármacos. Su base es un perfil con ketamina y MDMA, pero en muestras recientes encontramos una menor presencia de éxtasis y mayor de MDA; también encontramos catinonas sintéticas, medicamentos como benzodiazepinas y antihistamínicos. Esta combinación potencia la sedación porque pertenece a los depresores del sistema nervioso; por lo tanto, altera la conciencia y aumenta el riesgo de depresión respiratoria, provoca vómitos y mayores riesgos de accidentalidad”.

Coincidiendo con el DJ de música electrónica, Sánchez aseguró que el principal problema asociado al consumo es el desconocimiento de las sustancias que lo que las personas usan, y explicó que esto aumenta los riesgos por las interacciones farmacológicas.

Además, también explicó que el principal factor que lleva a las personas al consumo es el deseo de potenciar los estímulos: “En festivales de música electrónica hay una deliberada búsqueda de placer, eso es un hecho, de conexión subjetiva y de transformación de la experiencia personal. No implica que se deban consumir drogas, pero su presencia es una realidad que debe abordarse desde la salud pública”.

Héctor Pérez Madrid, médico y toxicólogo clínico, además de docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, explicó otros factores de riesgo: “Hay factores propios de cada sustancia. Hay una gran variabilidad en la composición, incluso si se le compra al mismo dealer la 'misma sustancia', puede variar de mes a mes o de sustancia a sustancia, dependiendo de la disponibilidad en el mercado, de incautaciones de materias primas, de la demanda general, de la concentración; por ejemplo, puede que este mes una pastilla de éxtasis tenga 70 miligramos y el próximo, 100, y que las personas consuman inadvertidamente dosis diferentes creyendo que son las mismas”.

El médico también planteó: “Los factores ambientales generan riesgo. En estos festivales hay mucho movimiento, altas temperaturas, hacinamiento, poco acceso al agua, eso empeora los cuadros de intoxicación por sustancias activadoras del sistema nervioso central. Otro factor de riesgo son los antecedentes médicos de las personas; quienes presentan arritmias, hipertensión o cuadros psicóticos tienen mayor predisposición a presentar desenlaces adversos”.

Pérez hizo un inciso para señalar que los festivales de música electrónica no son los únicos en los que se registra abuso de sustancias, tal como lo planteó el DJ entrevistado: “Hay una cuestión de que percibimos un volumen muy grande de consumo en estos festivales por lo mediáticos que son; la mayoría de personas no consumen o consumen solo alcohol, se puede estigmatizar. Si hacemos una comparativa con la Feria de las Flores, en la que vemos que hay un pico de las consultas a servicios de urgencias por parte de personas intoxicadas por cocaína o incidentes por alcohol, no les prestamos tanta atención porque estamos habituados. Cada celebración tiene ciertos picos de consultas por consumo de sustancias, lo que varía es el perfil de las sustancias; en estos festivales son, principalmente, feniletilaminas y psicodélicos”.

Además, también hizo un aparte para referenciar las sustancias identificadas como las más comunes en casos de intoxicación: “Sobre todo el alcohol, como en cualquier espacio social en nuestra cultura. Además, el MDMA es la más común y la que se busca consumir antes de los festivales; ha ganado mucho uso el 2CB, que es un cóctel de sustancias. Vale la pena aclarar que la gente busca consumir éxtasis, pero en el mercado les venden otras sustancias de tipo anfetamina o metanfetamina que no se corresponden y el efecto es muy diferente. El éxtasis, con sus riesgos, culturalmente se ha aprendido a usar con ciertos límites y reviste menor gravedad que sus sustitutos como la catinona y la metanfetamina, con los que los riesgos de presentar síndromes adrenérgicos son mayores”.

Las sustancias psicoactivas más consumidas en Colombia son legales: cigarrillo y alcohol. En cuanto a las ilícitas, el listado lo lidera la marihuana.

Las sustancias psicoactivas más consumidas en Colombia son legales: cigarrillo y alcohol. En cuanto a las ilícitas, el listado lo lidera la marihuana.

Foto:iStock

Julián Aristizábal, especialista en toxicología clínica y miembro de la Asociación de Toxicología Colombiana, retomó el apartado de las mezclas y puso sobre la mesa combinaciones que resultan de manera fortuita: “Hay combinaciones que pueden pasar desapercibidas, como medicamentos psiquiátricos o suplementos populares para el gimnasio como quemadores de grasa; estos pueden generar interacciones con las sustancias, como el síndrome serotoninérgico”.

Además, Aristizábal referenció otra realidad en el marco de los riesgos: “Actualmente hay mayor acceso en cuanto a disponibilidad y costos, también más información; son escenarios que se prestan mucho para el consumo. Se vuelven como una necesidad por la cantidad de estímulos y la exigencia desde el punto de vista físico. Es como el licor en cualquier otro tipo de fiestas, es algo muy normalizado y aceptable (en esos contextos), se puede ver raro el que no lo haga”.

EFECTOS

Precisamente partiendo de esa base, Estefanía Sánchez ilustró los efectos que tienen las sustancias más comunes que se consumen en festivales al ser combinadas y los riesgos que conllevan para la salud: “La combinación de alcohol y ketamina, presente en el 2CB, aumenta la experiencia disociativa, provoca alteraciones del equilibrio y pérdida de la coordinación motora, generando mayor accidentalidad. Otra combinación riesgosa es la del alcohol con estimulantes como MDMA y anfetaminas, porque estos pueden reducir la percepción subjetiva de embriaguez sin disminuir los efectos tóxicos del alcohol, favoreciendo un mayor consumo. Simultáneamente, la estimulación cardiovascular y el esfuerzo físico aumentan la temperatura corporal, lo que a su vez aumenta el riesgo de arritmias. En ese sentido, no todas las emergencias son sobredosis ni todas las muertes pueden atribuirse causalmente al consumo de drogas, pero es fundamental que en los espacios existan las condiciones requeridas para la reducción de riesgos, servicios de análisis de sustancias, zonas de recuperación y equipos capacitados”.

El toxicólogo Julián Aristizábal planteó otro efecto que puede ayudar a comprender mejor la búsqueda de estímulos por parte de los asistentes a festivales: “El uso de sustancias que generan alteraciones sensoperceptivas produce a su vez un entrecruzamiento de percepciones, esto se llama sinestesia, es una alteración que hace que las personas, por ejemplo, afirmen poder oír las luces, tocar u oler la música y los visuales; estas sustancias son elementos con esta capacidad psicodélica, no todas tienen este potencial, pero particularmente las anfetaminas, las metanfetaminas y el LSD son las más características de la sinestesia”.

Finalmente, Aristizábal hizo referencia a algunas de las emergencias clínicas más comunes derivadas del uso de sustancias: “Accidentes cerebrovasculares de tipo hemorrágico, paranoia, ataques de ansiedad e incluso el brote de un primer episodio psicótico pueden presentarse”.

PREVENCIÓN Y ATENCIÓN

En cuanto a la prevención, tanto la directora de Échele Cabeza como el toxicólogo Héctor Pérez coincidieron en los elementos necesarios para la atención de intoxicaciones en festivales. Asumiendo la vocería, Sánchez aseguró: “No puede limitarse a requisas e incautaciones; pese a que esos controles son necesarios, el cuidado efectivo ocurre dentro del evento. Se requieren equipos médicos articulados con profesionales especializados en reducción del riesgo de daños, con toxicólogos y análisis de sustancias, mínimos vitales de agua; es fundamental que la presencia de los expertos dialogue con los demás equipos logísticos de los festivales. Por ejemplo, una intoxicación por MDMA exige reconocer oportunamente complicaciones como hipertermia, hiponatremia o síndrome serotoninérgico; si no son reconocidas, se pueden abordar de manera inadecuada”.

En esa misma línea, la experta agregó: “También es fundamental que los equipos tengan personas capacitadas en la atención de estos estados modificados de conciencia para que las medidas de atención y primeros auxilios sean proporcionales”.

Héctor Pérez apuntó: “La atención de estos pacientes empieza con los equipos de Atención Prehospitalaria (APH), que hacen la estabilización inicial y administración de líquidos intravenosos con médicos a cargo de la coordinación. En estos festivales es importante contar con personas con capacidad en toxicología para atender específicamente intoxicaciones; creo que es una deuda en la formación de la APH. Posteriormente, se requiere el traslado a hospitales con unidades de cuidados intensivos y toxicólogos clínicos”.

Fotografía de miembros del equipo de Échele Cabeza mientras realizan análisis de sustancias psicoactivas.

Fotografía de miembros del equipo de Échele Cabeza mientras realizan análisis de sustancias psicoactivas.

Foto:Cortesía Échele Cabeza

En cuanto a los controles en los festivales y la disposición de profesionales para la atención, EL TIEMPO consultó a la Secretaría de Salud de Medellín. Desde esta dependencia de la administración distrital explicaron que en Medellín hay un comité en el que los organizadores de eventos consultan a la Alcaldía cuáles son los requisitos para la realización de estos. En ese sentido, los promotores y empresas son quienes pagan la logística. Por políticas públicas y ley, debe haber siempre puntos de salud, de información, APH, ambulancia y, además, la ciudad entra en alerta por eventos masivos.

Sin embargo, días atrás, la secretaria Natalia López hizo referencia a una de las instancias mencionadas por la directora de Échele Cabeza: los puntos de testeo de sustancias. En ese sentido, la funcionaria aseguró que desde la administración no se dispone de estos espacios porque la única postura que existe desde la administración es que el consumo no trae ningún beneficio para la vida y que solo genera daños.

En cualquier caso, es preciso señalar que los puntos de testeo de sustancias resultan como una herramienta clave, no solo en materia de prevención, sino en cuanto a la atención apropiada de pacientes que sufren intoxicaciones, para identificar los elementos presentes en los compuestos ingeridos.

Tras el fin de semana del EDC, EL TIEMPO conoció que en este festival hubo presencia de un punto de testeo de drogas y que, en el marco de estos análisis, hubo numerosos compuestos cuyo resultado fue indeterminado y desconocido. El testeo de estas drogas por parte de los más de 20 médicos que prestaron sus servicios durante el evento resultó clave para prevenir que más personas sufrieran intoxicaciones.

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