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Friday, November 6, 2026

Aday Mara, el niño soñador y guasón: “Él quería ser como Casillas. Bailaba música de Ricky Martin”

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En 2010, cuando Aday Mara tenía 5 años, Pau Gasol ganaba su segundo anillo con Lakers. En 2013, con 8 -apenas empezando a tener uso de razón pero acercándose ya a los 1,70 de estatura-, Aday se veía teniendo en sus manos el mundo en forma de balón a imagen y semejanza de su ídolo. Pero, aunque hoy evoque a Pau, no un balón de baloncesto como Gasol, sino uno de fútbol como Iker Casillas. En 2010 él sólo tuvo ojos para ver a España ganar su primer Mundial de fútbol con esas manos de santo del salvador Iker.

“Antes de los 10 años, Aday jugaba de portero con el equipo del colegio. La actividad extraescolar que hacía era fútbol, no baloncesto”, cuenta Basilio Sánchez Golmayo, profesor de Educación Física del Colegio Marie Curie de Zaragoza al que asistió la ahora emergente estrella NBA de los Oklahoma City Thunder.

“Él quería ser como Casillas, portero. Era todavía el boom del primer Mundial que había ganado España. En el colegio se ofrecen muchos deportes pero a través del fútbol los chicos se relacionan mucho”, explica Basilio Golmayo.

Aday Mara estudió en el CEIP Marie Curie de Zaragoza
Aday Mara estudió en el CEIP Marie Curie de ZaragozaCedida

Basilio fue profesor de Educación Física de Aday Mara en quinto y sexto de Primaria y hoy siente orgullo al ver al pívot en la NBA mientras explica con entusiasmo las ocurrencias y peripecias del Aday niño.

Para empezar, el docente recuerda que quiso ser primero de chiquillo Mara y cómo el pívot cambió un balón por el otro.

Aday se percató de que tenía más mano para el baloncesto que no para el fútbol pese a que él el balompié lo quería jugar con las manos. Lo llevaba en su sangre con el precedente de su padre Javier, ex jugador profesional del CAI Zaragoza en los 80. Pero nadie le dijo de tomar el testigo de la naranja como herencia. El balón siempre estuvo en su tejado mientras su crecimiento no encontraba techo hasta sus 2,21 actuales.

“Sus padres, con muy buen criterio, nunca quisieron determinarlo para que hiciera baloncesto. Con el tiempo, fue una decisión de Aday, que se dio cuenta de que tenía muchas facultades para jugar a baloncesto. Es como que le cambió el chip y empezó solo a querer jugar a baloncesto”, recuerda Basilio Golmayo.

El hoy rookie de los Thunder de 21 años hizo sus pinitos en el baloncesto en el Basket Lupus en el vecindario de La Jota -su barrio de Zaragoza-, antes de enrolarse en las categorías inferiores del Casademont Zaragoza.

Para cuando el profesor del Colegio Marie Curie tuvo a Aday Mara en sus clases de Educación Física entre los 10 y los 12 años, el hoy pívot de los Thunder ya iba camino de atrapar los 2,01 de su padre con los más de 1,90 que medía.

“Siendo un niño tan alto necesitaba que le adaptáramos el mobiliario del colegio. Yo soy bajito, mido 1,65. Tengo el recuerdo de que cuando poníamos la red de voleibol para jugar en las canastas de minibasket del colegio, él me ponía banda elástica para que fuera de un lado a otro”, rememora también el ex profesor de Aday.

El voleibol era el otro deporte que corría por la sangre de Mara, pues su madre, Angélica “Geli” Gómez, fue una destacada jugadora de voleibol en España con sus 1,93 que ganó varios títulos nacionales, fue internacional con la selección española en 178 ocasiones y también se distinguió como una gran bloqueadora. Coleccionista ya de chapas Aday en la NBA con el hartón que se ha dado ya de bloquear tiros -11 tapones en 8 partidos-, de casta le viene al galgo. Y en ese otro deporte que parece que juega Mara, parece que sea también voleibol a lo que juega con esos manotazos que a veces pega al balón cuando tapona, como si se tratara de simples smashes.

Aday Mara, el primero empezando por la derecha, en su época en el colegio
Aday Mara, el primero empezando por la derecha, en su época en el colegioCedida

Pero Aday asombra en la NBA por ser un manazas y un manitas a la vez con ese tacto especial con el balón. En esas divertidas clases de Educación Física y través de varias actividades, Basilio Golmayo observó que Aday Mara no era el típico y tosco gigante que se podría suponer que es un niño con tal tamaño.

“A pesar de que era muy alto, era un chico muy coordinado motrizmente, porque no solamente era capaz de lanzar y de pasar bien, tenía una visión periférica muy buena para todo tipo de deportes colectivos. Jugábamos a datchball, ultimate y otro tipo de deportes”, recuerda el docente.

El datchball es un deporte en el que dos equipos se lanzan pelotas con la mano con el objetivo de tocar y eliminar los jugadores del conjunto rival, mientras que el ultimate es también un deporte colectivo sin contacto físico en el que se juega con un disco volador o frisbee.

“Tenía una capacidad brutal para atrapar las pelotas o los discos voladores. Cuando jugábamos a datchball, a veces yo me ponía a jugar con ellos y si te lanzaba una pelota tenías que darte por muerto porque enseguida te daba. Tenía muchas facultades para el deporte”, destaca Golmayo.

Aday Mara transfiere hoy ese don que tiene con el balón con sus bombas y esos tiros de sky hook con los que no aún no se atreve tanto en la NBA pero con los que se hartó de meter una canasta tras otra en la NCAA con UCLA y, sobre todo, Michigan, donde ganó el título. 

El pívot, una persona muy carismática

Aday Mara, chico noble y bromista

Una sincera sonrisa o esa típica media sonrisa espontánea se dibuja en el rostro de cualquier jugador en Estados Unidos, NBA o NCAA, cuando se pone a hablar de Aday Mara. Es lo único que es como jugador con todo lo que hace y también su divertido y noble carácter, gracioso pero no malicioso.

Adem Bona, ahora en los Sixers de LeBron James, jugó con Mara en UCLA y recordaba para MD cómo a veces encargada comida y el aragonés le escribía a veces cosas en español. Yaxel Lendeborg, estrella incipiente en los Warriors, recordaba cómo una vez Aday se quedó con él en un entrenamiento con los Michigan Wolverines haciéndole creer que le había lesionado tras un choque de pies. 

Lendeborg y Aday hicieron buenas migas en Michigan
Lendeborg y Aday hicieron buenas migas en MichiganGetty Images

Basilio también sonríe cuando habla del carácter del Aday niño.

“Era un chico bonachón. Se llevaba bien con todo el mundo, no era problemático”, recuerda también Basilio Golmayo.

“No recuerdo ninguna trastada, pero le gustaba la juerga. Y cuando había juerga enseguida se unía”, añade el docente.

“En clase de Educación Física a veces trabajamos unidades didácticas de ritmo, de bailes o coreografías y cosas de estas. Tengo un vídeo suyo con la coreografía final en grupo que montaron en quinto y sexto bailando. Me acuerdo además que era una música de Ricky Martin”, explica Basilio. 

“Ahora baila en la pista”, reconoce el ex profesor de Educación Física de Aday Mara. No ha sido portero como Iker Casillas pero recoge el guante de ser el que lidere a España y la nueva generación de españoles en la mejor liga del mundo como hizo en su día Pau Gasol. El maño con mucha maña en sus manos que baila en la NBA moviendo sus pies al paso de la jota.

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