Citroën 2 CV Concept: el regreso de un icono convertido en un eléctrico pequeño y asequible
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Hay coches que nunca pasan de moda, y el Citroën 2 CV es uno de ellos. Su diseño inconfundible, su sencillez y su capacidad para adaptarse a prácticamente cualquier situación lo convirtieron en uno de los modelos más queridos de la historia del automóvil. Ahora, Citroën recupera ese espíritu con el 2 CV Concept, un prototipo eléctrico de 3,76 metros que ha debutado en el Salón del Automóvil de París de 2026 y anticipa algunas de las ideas de un futuro modelo previsto para 2028.
La propuesta llega con una filosofía muy clara: recuperar el encanto de los coches pequeños, prácticos y accesibles. En un mercado donde los vehículos han ido creciendo en tamaño, peso y precio, Citroën apuesta por una alternativa más sencilla, pensada para los desplazamientos cotidianos y con un objetivo especialmente atractivo: un precio de partida cercano a los 15.000 euros y fabricación europea.
Por ahora, se trata de un prototipo y todavía quedan por conocer aspectos como la autonomía, la batería o la potencia. Sin embargo, el 2 CV Concept ya deja ver buena parte de su personalidad. Combina detalles que recuerdan al modelo original con soluciones actuales, un interior ingenioso y tecnologías pensadas para facilitar la conducción y el mantenimiento.
Y es que el objetivo de Citroën es recuperar la esencia de aquel automóvil que, hace casi ocho décadas, consiguió acercar la movilidad a millones de personas. Esta vez, adaptándola a las necesidades de una nueva generación de conductores.
Un clásico que nació para hacer la vida más fácil
Para entender el nuevo Citroën 2 CV Concept hay que remontarse a 1937, cuando comenzó a desarrollarse el proyecto TPV, siglas de Toute Petite Voiture, que significa «coche muy pequeño». El planteamiento era tan sencillo como ambicioso para su época: crear un automóvil económico, fácil de conducir y mantener, capaz de transportar a cuatro personas y 50 kilos de patatas, además de alcanzar los 60 km/h. Un vehículo preparado para las necesidades reales de quienes buscaban una forma práctica y asequible de desplazarse.
El resultado llegó al Salón de París de 1948 y acabó convirtiéndose en un auténtico fenómeno. Más de cinco millones de unidades fabricadas hasta 1990 dan una idea de su popularidad y del lugar que todavía ocupa en la historia de Citroën. Casi 80 años después, el 2 CV Concept recupera aquella manera de entender el automóvil. Cambian la tecnología y las necesidades de movilidad, aunque se mantiene el deseo de ofrecer un coche sencillo, útil y con personalidad propia.

Ahora, esa filosofía se adapta a un eléctrico de 3,76 metros
Una de las primeras cosas que llama la atención del nuevo prototipo es su tamaño. Con 3,76 metros de longitud, resulta incluso más corto que el 2 CV original, que medía 3,85 metros. Sus dimensiones lo sitúan entre el pequeño Ami y el C3, dentro de una categoría en la que Citroën ve espacio para un eléctrico accesible y fácil de utilizar a diario. Este tamaño compacto promete ventajas especialmente interesantes en ciudad, donde encontrar aparcamiento o moverse por calles estrechas forma parte de la rutina. Al mismo tiempo, el diseño busca aprovechar el espacio disponible para mantener la practicidad que siempre ha caracterizado al 2 CV.
La propuesta también mira hacia la futura normativa europea para eléctricos pequeños, un marco que podría favorecer el desarrollo de vehículos más sencillos y económicos. Todavía está por ver cómo se trasladarán estas ideas al modelo definitivo de 2028.

Menos peso para conseguir un coche más eficiente y económico
La ligereza es otra de las grandes protagonistas del proyecto. Citroën trabaja con el objetivo de que el 2 CV Concept ronde los 1.000 kilos, una cifra que encaja con su apuesta por un eléctrico compacto y contenido en peso. La idea tiene mucho sentido: cuanto menos pesa un coche, menos energía necesita para desplazarse. Esto puede permitir utilizar una batería de menor tamaño, lo que también ayuda a contener los costes y el peso del conjunto.
Aunque todavía no se conocen la capacidad de la batería ni la autonomía prevista, esta búsqueda de la sencillez ya se aprecia en diferentes soluciones del prototipo. Un buen ejemplo son los parachoques, separados de la carrocería para facilitar su sustitución en caso de daños. También destacan las superficies exteriores de formas limpias, pensadas para simplificar tanto la fabricación como determinadas reparaciones.

Un diseño que conserva el encanto del 2 CV original
Basta un vistazo para reconocer de dónde viene la inspiración. El Citroën 2 CV Concept mantiene esa silueta tan particular que hizo famoso al modelo original, aunque ahora aparece reinterpretada con líneas más definidas y un aspecto moderno.

En el frontal destacan los faros redondos, separados de la carrocería, que recuperan uno de los rasgos más característicos del clásico. La iluminación LED aporta un toque contemporáneo, mientras que las nervaduras del capó recuerdan al antiguo proyecto TPV. También aparecen tomas de aire integradas bajo el parabrisas, otro detalle que conecta el diseño actual con su pasado.

Visto de perfil, el parabrisas casi vertical, el techo curvado y los guardabarros redondeados terminan de darle esa personalidad tan reconocible. Las llantas de acero de 18 pulgadas, acompañadas de neumáticos Michelin con detalles gráficos específicos, añaden un guiño más al diseño histórico. El resultado es una carrocería que conserva buena parte del carácter del 2 CV y, al mismo tiempo, encuentra una forma propia de expresar la movilidad eléctrica.

La parte trasera también está llena de personalidad
En la zaga, el protagonismo recae en un gran portón negro que se prolonga hasta el parachoques y crea un contraste llamativo con el resto de la carrocería. A ambos lados aparecen los pilotos LED, mientras que tres franjas horizontales aportan un diseño limpio y reconocible. El voladizo trasero corto ayuda a mantener las proporciones compactas del conjunto.
Uno de los detalles más originales ocupa el lugar habitual de la matrícula. En su lugar, el prototipo incorpora una pantalla digital que muestra los diferentes apodos que ha recibido el 2 CV en distintos países. Es uno de esos pequeños guiños que recuerdan la popularidad internacional del modelo y aportan un toque divertido al conjunto. Su llegada a un futuro vehículo de producción todavía está por decidir.

Un interior que recupera la sencillez con ideas ingeniosas
Si el exterior despierta recuerdos, el habitáculo demuestra hasta qué punto Citroën ha querido recuperar el carácter práctico del 2 CV. El concepto prescinde del salpicadero tradicional y de la consola central convencional para crear un espacio más abierto y despejado. Los paneles de las puertas están empotrados y los tiradores se sustituyen por correas flexibles integradas en su diseño. En el centro aparece una cesta extraíble que permite guardar y transportar pequeños objetos, una solución tan sencilla como útil.
Los asientos incorporan la tecnología Citroën Advanced Comfort, con superficies amplias que buscan ofrecer una sensación acogedora. Además, el asiento delantero puede extraerse del vehículo para utilizarlo fuera, por ejemplo, durante una parada en una excursión. Esta idea recupera una de las características más curiosas del 2 CV original y demuestra cómo el prototipo combina su herencia histórica con nuevas formas de aprovechar el espacio.

La tecnología se integra sin complicar la conducción
El interior también apuesta por una tecnología sencilla de utilizar, con los mandos y la información situados donde resultan más útiles. El volante de un solo radio recupera una característica histórica de Citroën, mientras que una única palanca concentra varias funciones.
Frente al conductor se encuentra Citroën Smart Vision, una pantalla que muestra los principales datos de conducción, como la velocidad, el nivel de batería, la navegación, la marcha seleccionada o la información meteorológica. En el centro aparece una pantalla táctil cuadrada de 8 pulgadas, desde la que se gestionan el sistema multimedia y distintas funciones del vehículo.

Citroën también ha mantenido tres botones físicos para controlar la temperatura, el volumen y la ventilación. Una solución práctica para realizar ajustes habituales sin depender siempre de la pantalla. Los gráficos aportan otro toque de personalidad, con ilustraciones inspiradas en el mundo del cómic y creadas por el dibujante belga Jean-Luc Delvaux, conocido por su afición al 2 CV.

Una radio portátil y un techo de lona para disfrutar del viaje
Entre las soluciones más curiosas del habitáculo aparece Radioën, una radio extraíble que también puede utilizarse como altavoz fuera del coche. La idea recuerda a aquellos objetos cotidianos que acompañaban a los viajeros más allá de los desplazamientos. En este caso, permite llevarse la música a cualquier parte sin depender de que el vehículo esté cerca.
Otro elemento muy característico es el techo de tela de apertura manual, inspirado en el del 2 CV original. Su diseño acanalado mantiene ese aire clásico y permite dejar entrar luz natural y aire fresco al habitáculo. La sensación de amplitud se refuerza con unos pilares del parabrisas estrechos, pensados para mejorar la visibilidad.
Y cuando llega la noche, una cadena de luces instalada en el techo aporta iluminación al interior, creando un ambiente desenfadado que encaja con la personalidad del prototipo.

Colores y materiales que conectan distintas generaciones
El Citroën 2 CV Concept también juega con los colores y las texturas para recuperar parte de la estética del modelo histórico. En el exterior destaca el acabado Infra Red, un tono naranja capaz de mostrar reflejos amarillos o rojizos según la incidencia de la luz.
Dentro, los asientos recuperan el estampado tartán que Citroën utilizó en algunos de sus modelos entre 1953 y 1990. Esta vez aparece reinterpretado en amarillo, aportando un contraste alegre al habitáculo.

Los mandos en tonos beige recuerdan a la baquelita empleada en los coches clásicos, mientras que el suelo, los paneles de las puertas y otras superficies incorporan texturas inspiradas en el mimbre y la cestería.
La cesta central combina madera y plástico de origen biológico y está fabricada mediante impresión 3D. La madera también aparece en el marco de la radio, reforzando esa mezcla de materiales tradicionales y soluciones actuales.

Los pequeños detalles también cuentan la historia del 2 CV
Una de las partes más simpáticas del concepto está en los numerosos guiños repartidos por el vehículo. En el parabrisas aparecen los números 48/90/26, que hacen referencia a tres fechas fundamentales: 1948, cuando se presentó el 2 CV; 1990, el año en que terminó su producción; y 2026, cuando ha debutado este nuevo prototipo. También hay pegatinas con forma de corazón, una bocina inspirada en la original y un sonido de arranque que recuerda al coche histórico. Incluso los pedales tienen su particular toque de humor: una tortuga identifica el freno y un conejo señala el acelerador.
Y en las puertas aparecen compartimentos preparados para guardar huevos, un detalle que recupera los requisitos prácticos que dieron origen al proyecto original. Son elementos pequeños, aunque ayudan a construir un coche con una personalidad propia y una relación muy especial con su pasado.

Michelin incorpora una tecnología capaz de conocer el estado de los neumáticos
El 2 CV Concept también sirve para explorar nuevas tecnologías que pueden mejorar la seguridad y el mantenimiento. Una de las más interesantes llega de la mano de Michelin, que ha desarrollado un gemelo digital universal de los neumáticos capaz de analizar su estado utilizando la información que ya recoge el vehículo, sin necesidad de incorporar sensores específicos dentro de las ruedas.
El sistema puede evaluar aspectos como el agarre, el desgaste, la presión, la carga y las condiciones de conducción. Con estos datos, el vehículo podría adaptar su comportamiento a diferentes situaciones y ofrecer información útil sobre el estado de los neumáticos. También permitiría anticipar cuándo puede ser conveniente sustituirlos, ayudando a planificar su mantenimiento.
Por ahora, se trata de una tecnología presentada en el prototipo, cuya posible incorporación al modelo de producción todavía está pendiente de confirmación.

Un eléctrico de unos 15.000 euros con la vista puesta en 2028
Más allá de su diseño, una de las grandes bazas del proyecto es su intención de hacer que la movilidad eléctrica resulte más accesible. Citroën trabaja con un precio de partida previsto de unos 15.000 euros para el futuro modelo, que se fabricaría en Europa y cuya llegada está planteada para 2028. Es una referencia especialmente interesante en un momento en el que el precio continúa siendo uno de los principales factores que condicionan la compra de un coche eléctrico. La propuesta combina unas dimensiones compactas, un peso reducido y un diseño pensado para contener los costes de fabricación.
Todavía quedan datos importantes por conocer, especialmente la autonomía, la batería, las prestaciones y los tiempos de carga. También habrá que descubrir qué soluciones del prototipo se mantienen en el vehículo definitivo.
En cualquier caso, el planteamiento resulta atractivo: ofrecer un eléctrico con personalidad, práctico para el día a día y con un precio que permita llegar a un público más amplio.

El Citroën 2 CV Concept demuestra que un coche pequeño también puede ilusionar
El Citroën 2 CV Concept recupera una de las grandes virtudes del modelo original: conseguir que un coche sencillo resulte especial. Su diseño combina nostalgia y modernidad, mientras que el interior apuesta por soluciones prácticas que invitan a disfrutar del vehículo de una manera diferente. A ello se suman un tamaño manejable, la búsqueda de un peso contenido y tecnologías que pueden facilitar la conducción y el mantenimiento.
El verdadero desafío llegará cuando estas ideas se conviertan en un vehículo de producción. La autonomía, el equipamiento y, sobre todo, el precio definitivo serán claves para conocer hasta dónde puede llegar esta propuesta.

De momento, Citroën ha conseguido recuperar el espíritu del 2 CV y darle una nueva razón de ser en la era eléctrica. Y quizá ahí esté su mayor atractivo: recordar que un automóvil no necesita ser grande, complicado o especialmente potente para despertar ilusión y hacer la vida un poco más fácil.
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