El manchado Manchester City
En algunos partidos en el Etihad Stadium se ha podido ver, varias veces, una pancarta irónica, por parte de los ‘supporters’ del Manchester City, hacia las acusaciones de irregularidades financieras que pesan sobre el club. La hinchada ‘citizen’ de la grada sur despliega una gran lona con la palabra ‘Panic’ (‘pánico’), mofándose así del mucho tiempo que ha transcurrido para juzgar su presunto ‘dopaje financiero’ en la Premier League.
También cantan con sorna sus seguidores "115 charges, we're top of the league", forma de burlarse de las expectativas de los clubs rivales respecto a las sanciones, que ahora un tribunal independiente ha confirmado, a la espera de decidir y conocer el castigo final. No han temblado los ‘skyblues’ y siguen aferrados ahora a un recurso de apelación, con el que el club insiste en su inocencia, desairando a los rivales, sin ningún arrepentimiento, lo que hará aún más duradero el conflicto de intereses más largo y difícil de la historia del fútbol inglés.
La apelación sobre el fallo judicial que culpa al Manchester City de irregularidades financieras va ayudarle mucho en la resolución final del litigio, porque con él ganará tiempo, pendiente de un final inevitable que, según algunos letrados de Londres, será una fuerte sanción económica, quita de puntos y la prohibición de fichar. El club propiedad de Abu Dhabi podrá evitar, de momento, el acorralamiento general, agarrado a ese nuevo recurso para tratar de prolongar el caso otros dos años más, y demorar el inevitable desenlace, que tendrá consecuencias ya insalvables para todas las partes.
A la afición del City y a seguidores tan populares como Noel Gallagher, de Oasis, no parece inquietarles que el final sea triste: “We won it on the pitch' (“Lo ganamos en el campo”), ha dicho sin importar los ‘trucos’ financieros que pudieron hacer los dirigentes y propietarios del City Group: “Lo que ocurre en la sala de juntas no tiene nada que ver con los aficionados o los jugadores. Ganamos los títulos en el terreno de juego; nosotros estuvimos allí y sabemos lo que vimos”.
Sea cual sea el castigo, la era de gloria del City va a quedar ensombrecida. El equipo que ha dominado la Premier League durante una década podría ganar incluso su recurso, pero para la opinión pública y el resto de los clubs las sospechas de que transgredió las normas para competir, usando falsos patrocinios para camuflar el dinero de Abu Dhabi, son ya bastante fundados.
Pero no cabe esperar que los clubs perjudicados de la Premier se lancen a una batalla por indemnizaciones por el mucho tiempo transcurrido, y aunque sea evidente que los patrocinios del City suponían competir con ventaja, por la inflación en costes y salarios de los fichajes. Se recuerda, además, la indulgencia con la que se trató al Chelsea por sus infracciones históricas durante la era de Roman Abramovich. Han sido ocho años de posición privilegiada en los que el Manchester City ha ido presumiendo de su superioridad, como con el triplete del 2023 o el ‘four in a row’ de cuatro ligas consecutivas con el que dañaban a las aficiones rivales.
Pese a las burlas que los ‘skybues’ han ido exhibiendo durante años, e independientemente de cuánto se prolongue la disputa legal con la apelación, lo que es seguro es que el fútbol inglés nunca volverá a ser exactamente el mismo. Lo inevitable, sea cual sea la sanción final, será la mancha irreparable que cae sobre el Manchester City. Siempre habrá una duda envolviendo sus éxitos, revoloteando alrededor de los sucios métodos que utilizó para ganar los títulos y trofeos.
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